5 cosas que me ha enseñado el triatlón
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5 cosas que me ha enseñado el triatlón

Hoy la cosa va de reflexiones profundas, que no se diga que en Planeta Triatlón también no nos ponemos serios de vez en cuando para contaros nuestros pensamientos más profundos. Después de llevar unos cuantos años haciendo deporte, una se para a pensar qué ha aprendido de todo esto. Además de mejorar tiempos, superar pruebas, alcanzar retos que en un principio parecían imposibles, ¿para qué narices sirve entrenar tanto? ¿Acaso vamos a ganar las Series Mundiales? ¿Acaso nuestra trayectoria profesional va a sufrir un cambio inmediato por terminar un ironman? ¿De qué te sirve ser el King/Queen  of Mountain en ese trayecto que llevas entrenando más de tres meses a full?

Fuera de nuestro ámbito deportivo probablemente las respuestas a estas preguntas no tengan mucho sentido. Bajar tiempo en un maratón o terminar tu primer half es algo que puede importar muy poco a nuestros amigos, pero a nosotros nos llena de ilusión porque sabemos el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio que nos cuesta día a día para preparar el gran momento.

Una vez terminada la prueba, ¿se acaba todo? No, la respuesta es un no rotundo. Hay un montón de cosas que aprendes a lo largo de años nadando, saliendo en bici y corriendo. Ser triatleta (léase también nadador, ciclista, corredor o cualquier otro deportista) te enseña muchas cosas que no siempre se aprenden en el colegio o en la universidad.

Cinco cosas que me ha enseñado el triatlón

Ser triatleta me ha enseñado a pensar tranquilamente y resolver muchas dudas que no soy capaz de ver durante el día a día. Para mí no hay mejor momento que cuando entreno por las mañanas sin estar mirando y pendiente del móvil, el correo o el reloj.  Es un paréntesis un paréntesis que hago en el que puedo estar a solas conmigo misma y pensar sobre muchos temas que no tengo tiempo el resto del día. Lo bueno además de ser triatleta es que cambias de disciplina, de compañeros de entrenamiento, de rutinas y la imaginación vuela. Es con mucho, mi momento de creatividad diario, donde veo la vida de otra manera.

Amanecer en Bola del Mundo, Madrid

 

Ser triatleta me ha enseñado a valorar el descanso cuando los deberes están hechos. Una persona que no sea deportista creo que no puede llegar a saber el grado de agotamiento que físicamente se puede sentir en ciertas ocasiones.  He aprendido a distinguir con total claridad el cansancio físico del profesional y del emocional y saber que nada tiene que ver uno con otro.

dormir siesta
Foto: Cycling Weekly

Ser triatleta me ha enseñado a aprender que las prisas son malas consejeras para todo. Que la vida no hay que comérsela de un bocado, sino disfrutar de las diferentes etapas. Igual que no pasamos de un 5K a una maratón, o de un supersprint a una larga distancia (que los hay…), lo bonito en la vida es disfrutar de las etapas intermedias, aprender de ellas y aplicar la experiencia adquirida en un futuro (para cuando llegue nuestro momento IM comérnoslo con patatas).

Ser triatleta me ha enseñado que no conseguir un reto para mí es el mayor revulsivo para entrenar con más fuerza.  Pocos triatletas he visto venirse abajo por un mal resultado o una mala temporada y esto me encanta. El triatleta es capaz de levantarse al día siguiente de un fracaso para entrenar otra vez como el primer día. La autoestima crece conforme somos capaces de cumplir nuestras metas, y no siempre son fáciles. Pero, ¿alguien dijo que ser triatleta fuera fácil?

Que las lesiones son otra forma de entender el entrenamiento. Cuando eres muy joven o acabas de empezar a entrenar no te planteas este tema porque parece que no va contigo, pero la lesión nos acaba llegando a todos, antes o después. Una vez superada esa etapa de rabia, ansiedad, frustración de no llegar a la prueba que teníamos en mente, llega la etapa de aceptación de la realidad. Y a partir de ahí, empieza a disfrutar. Descubrirás cosas que no sabías ni que existían y de las que no te has planteado hasta ahora ni hacer. Hablo de desconectar del deporte por unas semanas o incluso meses, de volver a recuperar esas amistades que no saben ni lo que es la palabra triatlón y a las que el Ironman por un oído les entra y por otro les sale. A veces, un poco de aire fresco se agradece. Y si no puedes dejar de pensar en deporte, que sepas que existen otras  disciplinas como el yoga o el pilates que seguro que te quedarías muerto de conocer sus ventajas para el resto de tu entrenamiento.  Es otra forma de entender el deporte hasta que estés recuperado al cien por cien y preparado para volver a entrenar como antes. Nunca lo habría dicho hace años, pero  de las lesiones también se aprenden cosas  para volver más fuerte.

artritis lesiones
Foto: competitor.com

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