5 globeradas que no se olvidan fácilmente
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5 globeradas que no se olvidan fácilmente

Siempre hay una primera vez para todo. Y no siempre tiene que salir bien a la primera. Lo importante es aprender de los errores del pasado para no volver a cometerlos en el futuro. Y en esto del triatlón, al principio, todo son incógnitas y dudas que no sabes a quién preguntar sin parecer un verdadero globero. Pero, ¿y qué hay de malo en ser globero? A mí, personalmente, me parece el mejor estado del deportista. El globero es como cuando te enamoras por primera vez y te da igual hacer el ridículo y ser un pagafantas con tal de estar al lado de la otra persona. Pues esto es igual. Te da igual hacer preguntas ridículas o ser el centro de las risas de tu grupeta, qué más da, si estás más ilusionado que todos los que van de pros.

Hoy vamos a analizar alguna que otra globerada que, quien más, quien menos, alguna que otra vez hemos protagonizado en nuestros principios en el triatlón, nadando, en bici o corriendo. Porque este deporte, otra cosa no, pero oportunidades para meter la pata tiene unas cuantas.

Los geles y las barritas pegadas al cuadro de la bici con celo

Aquí no hay que irse muy lejos porque es algo que he protagonizado yo misma. Todavía recuerdo mi debut en distancia half, era el Astromad 2011, en Robledo de Chavela, que celebraba su segunda edición como el triatlón más duro del mundo. Mi experiencia en esta distancia era nula o ninguna, y tampoco es que mis nervios precompetición fueran muchos. Neopreno alquilado un par de días antes y allí que me planté con toda la equipación. Y, claro, ¿para qué voy a pensar dónde llevar todos los geles y barritas? Pensaba que las cestas acopladas a la bici eran cosas de pros y que eso no iba conmigo. Pues a pegarlo con un celo por todo el cuadro de la bici. En fin. Lo piensas ahora y no te explicas cómo se puede presentar una persona con ese cuadro de bici. ¿Quién dijo globero? Deciros que guardo uno de mis mejores recuerdos de esa prueba en la que solo tomamos la salida la gran Eva Valero y yo. No cambiaría por nada del mundo mi debut globero en la media distancia.

Las bicis de montaña en nuestro primer sprint

Esta globerada es típica de todos los que quieren probar su primer triatlón (que no es cross) y no se deciden a invertir en una bici de carretera. Nos ha pasado a todos. Notas la llamada del triatlón en tu interior, pero tienes la bici de montaña en casa y piensas que aquello es un peso pluma y que te vale de sobra para codearte con las flacas. Y, claro, por muy bien que se te haya dado la natación, en el primer repecho de bici ya te has quedado clavado como un saco de patatas. Por más que incrementas ritmo de pedalada, te empiezan a pasar bicis de carretera como flechas. Y, si además llevan un buen perfil, el sonido es lo más parecido a un F18. Te bajarás de la bici desesperado, intentando recuperar en la carrera a pie todo lo que has perdido moviendo ese trasto en las subidas. Y cuando termines y pases por el arco de meta, tendrás una cosa muy clara en tu cabeza: necesitas una bici de carretera.

Foto: desafiotriatlonmujer
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Ponerse el culotte al revés

Unas veces porque nos vestimos en cinco minutos porque llegamos tarde, otras veces porque nos hemos puesto la ropa de bici en penumbra para no despertar a nadie en casa, el caso es que esto pasa hasta en las mejores familias. Y lo más gracioso de todo es que notas algo raro cuando te sientas en el sillín, pero no consigues dar con ello. Hasta que te acercas a la grupetta y ves que todos se ríen de ti sin motivo aparente. O si te incorporas ya al grupo cuando han salido, puede que ni se den cuenta. Pero en cuanto alguno se ponga a rueda tuya, ya verás lo que tarda en liarla parda a tu costa. No pasa nada. En la primera parada técnica que haya que hacer, aprovechas y le das la vuelta.

La tirada larga con el casco aero

Aquí ya hablamos de un globero algo más pro. Porque no todo el mundo se compra un casco aero así para empezar. Pero el que lo tiene y le gusta, se lo ha comprado para lucirlo. Pues sea. Y llega el domingo y toca salida larga porque ya viene la temporada de tris y hay que meter kilómetros y desnivel. ¿Por qué no metemos un par de puertos entonces? Pues sea. Y allá que aparece con su casco completamente aero para los 1.796 metros que tiene el Puerto de la Morcuera en Madrid y enlazar luego con el Puerto de Cotos y sus 1.825 metros después. Y oye, más contento que unas pascuas. Subir no creo que suba muy aero, pero cómo va a disfrutar en la bajada con su casco, ¿verdad?

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Foto: Triathlon Magazine

La ropa interior en bici que no falte

Esta pregunta se la ha hecho todo el mundo alguna vez en su vida, aunque sea en su más tierna infancia. Si llevamos ropa interior siempre, ¿por qué no cuando salimos en bici? A ver, para gustos están los colores. Y cada uno puede hacer lo que quiera y lo que mejor le funcione. Pero la ropa ajustada de ciclismo está pensada para que actúe como segunda piel. La lycra de los culottes es un material que transpira bien. Si metes algo entre tu piel y la lycra, se puede montar una buena. Además, lo más probable es que sea de algodón o un tejido similar, que va a retener toda la humedad. De ahí al rozón solo hay un paso.

Y ahora, vamos también a lo estético. ¿Tú sabes el efecto que hace llevar ropa interior cuando llevas a alguien a rueda?

Foto: Gobik
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