5 trucos para ponerte bien el neopreno
Reconozcámoslo: ponerse el neopreno es un sindiós, de las peores cosas de la preparación de un triatlón. Yo, de hecho, hablo de «embutirse» en él, porque a veces parecemos auténticos chorizos: que si pliegues, que si arrugas, que si no sube todo lo que tendría que subir… Así que hoy vamos a dar una serie de trucos para intentar hacer esos diez minutos de ponérselo más sencillos. En la medida de lo posible. Y recuerda, si estás buscando para comprar, tenemos un artículo con los mejores neoprenos de 2018 que te resultará bastante interesante.
No uses las uñas para tirar de él
Si no quieres que el neopreno te dure menos que un pastel a la puerta de un colegio, trátalo con cariño. Con mucho cariño. Y para eso lo primero es no tirar de él clavándole las uñas. Si con el paso del tiempo no puedes evitarlo en algunas ocasiones, te recomendamos que trates de repararlo lo antes posible.
Ponte bolsas de plástico en los pies
Si utilizas bolsas de plásctio, evitarás que se atasquen en la parte más prieta del mismo, que son los extremos. Aparte, cuando nos lo ponemos solemos estar ya descalzos, con lo que tendremos restos de arena o tierra en las plantas, con lo que si los resguardamos bajo el plástico de la bolsa, evitaremos ensuciar en interior.
Utiliza vaselina
En la zona de los brazos hay que hacer algo parecido: Para facilitar que podamos meter las manos, date vaselina. Esto hará que resbalen mejor y entren de manera más sencilla.
La vaselina no solo viene bien para el cuidado del neopreno. Además, si te impregnas en todos aquellos puntos de tu cuerpo en los que vaya a haber riesgo de rozadura del material -como puede ser la nuca-, evitarás saltar al segmento ciclista con heridas que te molesten durante el transcurso de la prueba.
Sopla a través de las mangas
Pide a un compañero que abra espacio en una muñeca y que insufle aire a través de él, mientras tú tiras de la manga para que suba por el brazo hasta su posición. El aire infla el interior del traje y lo despega de la pie, con lo que podrás llevar a cabo los ajustes que te dé la gana.
Entra en el agua y deja que entre agua por el cuello
Una vez que lo tengas puesto, entra al agua, metiéndote hasta que solo tengas fuera la cabeza. Una vez dentro, abre un espacio en la zona del cuello y permite que entre el agua. Empieza a tirar hacia afuera de la zona del pecho y termina de adaptarlo a tu cuerpo para que sea una segunda piel.