8 enseñanzas estoicas para deportistas
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8 enseñanzas estoicas para deportistas

La fortaleza es una de las cualidades más importantes que debe tener un deportista. Si como atleta somos capaces de sobreponeros a las dificultades que surjan durante el camino (tanto en el entrenamiento como en la competición), desarrollando fortaleza mental, tendremos una cualidad que nos permitirá llevar nuestro rendimiento a nuevas cotas.

En este sentido, es cierto que el camino para desarrollar fortaleza es largo y quizás no sepas por dónde empezar. No te preocupes, en este artículo te contaremos algunas enseñanzas que puedes tratar de incorporar a tu vida con el objetivo de convertirte en mejor deportista.

Para ello, echaremos manos del estoicismo, esa filosofía fundada por Zenón de Citio en Atenas a principios del siglo III a. C y que Epicteto o Marco Aurelio llevaron a su máxima expresión.

Su eje sirve de motor para muchas personas: "No podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí podemos controlar lo que pensamos sobre estos eventos".​

Aquí van ocho enseñanzas de los estoicos que podemos aplicar al deporte.

Dicotomía del control

A menudo caemos en el error de tratar de controlarlo todo, esto no es posible. Es fundamental entender qué cosas están bajo nuestro control y las que no.

Las cosas que dependen de nosotros son en las que debemos poner el foco y procurar mejorar, mientras que debemos tratar de no frustrarnos demasiado con aquellos aspectos que no podemos controlar.

Por ejemplo, si pinchamos en una carrera no merece la pena torturarnos mentalmente. La mejor decisión es huir de esos pensamientos negativos y centrarnos en estar a nuestro máximo nivel en la próxima competición.

Lionel Sanders
Foto: SLT // Talbot Cox

No podemos controlar muchas cosas que nos pasan, pero sí podemos determinar la actitud con la que enfrentamos las situaciones adversas. Es muy importante que pensemos “¿qué voy a hacer?” y no quedarnos en el “qué va a pasar” o "lo que ha pasado".

Si en una competición no obtenemos el resultado que esperábamos, podemos afrontarlo desde una perspectiva negativa y frustrarnos, o podemos usarlo como enseñanza para mejorar aquellos aspectos que nos impedido alcanzar el objetivo.

Practica la atención plena

Para llegar a tener fortaleza mental, practicar la atención plena es un requisito indispensable. Consiste en llevar la atención hacia nosotros mismos, estar completamente presentes y pendientes en el lugar y el momento donde estamos.

“Vivir el presente” es una frase que seguramente hayas escuchado y es una manera de entender la atención plena.

Aplicado al deporte, existen muchos momentos en los que aplicar esta enseñanza. Principalmente, en nuestro día a día, en nuestros entrenamientos.

Céntrate en hacer cada sesión de la mejor manera posible y deja a un lado tus preocupaciones sobre el futuro.

Debemos procurar no estar pendiente del mañana de manera permanente. Una parte muy bonita e importante del deporte es el proceso, dale el valor que merece. Recordar el esfuerzo y las cosas buenas y malas que tuvimos que vivir a medida que nos preparábamos para la competición también serán un bonito recuerdo.

La adversidad es también una oportunidad

Como ya hemos dicho, no podemos evitar que haya inconvenientes a lo largo del camino, pero si podemos decidir cómo lo afrontamos.

Una de las formas de afrontar la adversidad es tomándolo como una oportunidad de ponernos a prueba y mejorar. Ante cada dificultad, busquemos en nuestro interior la fortaleza que tenemos para hacerla frente.

técnica de natación
Fuente: Envato Elements // jacoblund

¿No puedes correr por culpa de una lesión? Bien, quizá sea un buen momento para fortalecer tu musculatura débil, o para dedicarle más horas a la natación. Busca la oportunidad en cada adversidad.

Mira las cosas desde otra perspectiva

Es bastante habitual que nos enfrasquemos en nuestra visión del mundo, parte de la frustración que podemos llegar a sentir viene de pensar que nuestro problema no tiene solución.

Podemos imaginar la vista de un pájaro, a medida que este se va alejando hacia arriba y ve el mundo desde el cielo, las cosas se van haciendo más pequeñas. Puede ayudarnos a comprender que nuestro problema es uno más y quizás no le demos tanta importancia como antes.

En ese sentido, los entrenadores son una pieza clave para ayudarnos a enfocar desde otro ángulo las situaciones.

Acciones, no palabras

“El lunes empiezo”, “mañana lo hago”. Seguramente hayas dicho esto alguna vez, pero, lo mejor que podemos hacer es dejar de prometernos y empezar a actuar.

Las semanas no dejan de ser un producto de la sociedad y no tiene por qué marcar nuestra forma de actuar, así que cuanto antes comencemos, antes veremos los resultados.

La actitud no es nada sin acciones que la manifiesten. Sin duda, los actos son los que nos definen en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida. No se trata sólo de pensar como quien quieres ser, sino también de demostrarlo en la práctica con acciones.

Prepararse para lo peor

El fracaso es una parte fundamental del deporte y la vida. Lejos de ver esto de una forma pesimista, debemos enfocarlo en el sentido de que nos puede servir como una enseñanza para lograrlo más adelante.

Además, si no tenemos en cuenta la posibilidad de fallar, nos podemos llevar una enorme decepción.

Lucy Charles, Jan Frodeno, Javier Gómez Noya o Laura Philipp son sólo algunos de los triatletas más famosos que han tenido que enfrentar duros momentos recientemente.

Pero todo ellos han tenido algo en común: han sabido sobreponerse a la situación. Los mejores deportistas están preparados para el fracaso y la adversidad.

Lo correcto, aunque me afecte

Esta enseñanza se puede aplicar a muchos ámbitos de nuestra vida deportiva. Desde el dopaje y las trampas, que restan todo el valor a aquello que consigas a través de ello, hasta nuestras decisiones diarias.

En muchas ocasiones, la decisión correcta no será la que deseamos tomar, pero es lo que debemos hacer. Lo correcto será decir "no" a esa competición que tanto deseamos porque no encaja con nuestros objetivos reales.

Lo correcto será descansar cuando el cuerpo lo pida aunque nuestra mente quiera más. Lo correcto será cuidar nuestra alimentación aunque estemos deseosos de caer en caprichos no saludables.

Todo con moderación

«Hasta las desdichas han de sentirse con moderación», dijo Eurípides. A veces, la motivación puede tendernos una trampa y podemos caer en excesos. Pero no siempre más es mejor.

La moderación y el equilibrio son fundamentales para alcanzar nuestras metas. De lo contrario, el camino habrá acabado, sin quererlo, ante de lo previsto.

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