Aclimatación para competir en altura (moderada): ¿qué opina Dan Plews?
Foto: Javier Gómez Noya / Instagram / Anneke Jenkis
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Aclimatación para competir en altura (moderada): ¿qué opina Dan Plews?

El próximo 8 de mayo St. George acogerá una de las grandes citas del calendario internacional de triatlón: el primero de los Campeonatos del Mundo de IRONMAN de 2022.

El evento de Utah supondrá todo un nuevo reto -al menos dentro de un mundial IRONMAN- para los afortunados que han logrado tener el privilegio de estar en la salida.

Hay una diferencia clara entre Kailua (Hawái), donde se ha llevado a cabo la pelea por el título cetro mundial a lo largo de más de 40 años, y St. George. Más allá de la humedad -característica muy presente en la isla-, es la altitud la que convierte el Campeonato del Mundo de mayo en un escenario totalmente novedoso.

Durante años los mejores triatletas de la historia han luchado por convertirse en campeones del mundo de IRONMAN a apenas 5 metros sobre el nivel del mar (Kailua). Pero en poco menos de tres meses la pelea por la corona se llevará a cabo a una altitud cercana a los 1.000 metros.

Allí estarán, entre otros, Javier Gómez Noya o Jan van Berkel, ambos discípulos de Dan Plews. Ha sido precisamente la 'batuta' del Endure IQ Training Squad quien ha tratado en su blog "un tema que siempre ha sido de interés para los fisiólogos del ejercicio y los involucrados en deportes de resistencia".

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Foto: Javier Gómez Noya / Instagram / @javitheilacker

Con varios de sus pupilos en la cita del próximo 8 de mayo, este experto en rendimiento no dejado escapar la ocasión para hablar sobre la altitud, una circunstancia que "tiene el potencial de tener efectos profundos en el rendimiento en el deporte de resistencia".

Teniendo en cuenta que Utah se encuentra a una altitud "modesta de ~1000 m", Plews se pregunta: "¿Es esto suficiente para afectar nuestro rendimiento? ¿Y se requiere alguna preparación específica?".

Aunque el también entrenador de Pablo Dapena deja claro de antemano que se trata de un tema tan importante que es imposible de incluir en un blog, este británico ha hecho todo lo posible poder "desglosar los conceptos básicos de la altitud" y sus pensamientos al respecto.

Un breve repaso fisiológico

No nos vamos a detener demasiado en conceptos fisiológicos. Básicamente debemos saber que, a medida que aumenta la altitud sobre el nivel del mar, se reduce la presión atmosférica (hipobaria), con reducciones proporcionales en la presión del oxígeno atmosférico (hipoxia).

¿Cómo se traduce esto? En lo que se conoce como hipoxia hipobárica. Es decir, se produce un "adelgazamiento del aire" a medida que subimos hacia arriba.

No hace falta explicar las implicaciones que esto tiene para el deporte de resistencia, donde el transporte y el consumo de oxígeno es fundamental (nuestros músculos se alimentan casi por completo a través del metabolismo aeróbico).

Tal y como explica Plews, "cualquier cosa que afecte a nuestra capacidad de tomar y utilizar el oxígeno puede afectar al rendimiento". ¿Cómo? Reduciendo el V̇O2max o los ritmos de trabajo sostenibles, por ejemplo.

Otros efectos de la altura

La exposición a la altura tiene otras implicaciones "subestimadas".

En este sentido, Dan Plews habla de "la gama de otros efectos de la altitud que se observan al llegar". Entre ellos la reducción del apetito y, paralelamente, los requerimientos calóricos. ¿Qué implicaciones tiene esto? "Los atletas que lleguen a la altitud poco antes de un evento pueden correr el riesgo de estar subalimentados y, por lo tanto, desabastecidos de combustible".

Además, se suman las respuestas de hiperventilación, el aumento de la dificultad para entrenar o los efectos deshidratantes (se pierde más agua debido a una cantidad mayor de respiración).

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Foto: Javier Gómez Noya / Instagram

Podemos hablar también de la reducción del volumen de plasma, el componente fluido de la sangre, que, a su vez, "aumenta la frecuencia cardíaca en reposo y también durante el ejercicio".

En último lugar, "y de particular interés para nosotros como triatletas de larga distancia", señala este fisiólogo, "la altitud aumenta la oxidación de carbohidratos durante el ejercicio". Evidentemente, con unas reservas de carbohidratos limitadas, esto implica un agotamiento más rápido de la energía.

La importancia (y los riesgos) de la aclimatación para competir en altura

Teniendo en cuenta todos los efectos y "riesgos" mencionados, no es extraño ver cómo los deportistas que compiten en una prueba a gran altura llegan hasta un par de semanas antes del día D. 

Ese margen permite lo que se conoce como aclimatación: el cuerpo se ajusta fisiológicamente a las tensiones asociadas a la hipoxia hipobárica. 

Lo consigue, por ejemplo, aumentando la producción de "glóbulos rojos que transportan oxígeno en un esfuerzo por compensar la hipoxia y ayudar a mantener un suministro adecuado de oxígeno durante el ejercicio", explica el entrenador de Javi Gómez Noya.

Pero la aclimatación para competir en altura también conlleva sus "inconvenientes potenciales". Imaginad a un atleta que ve reducido su apetito. "Puede ser difícil evitar un período prolongado de falta de alimentación, con efectos potencialmente desastrosos en el rendimiento el día de la carrera", apunta Plews.

Por otro lado, "la potencia y la velocidad se ven obstaculizadas por el aire hipóxico", lo que puede poner en jaque la calidad del entrenamiento. Sin embargo, la investigación es clara: "la exposición repetida a la altura es la mejor manera de asegurar una adaptación rápida y positiva".

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Foto: Ginés Díaz // Red Bull Content Pool

Es por eso que este experto en alto rendimiento recomienda trabajar con un entrenador para formular una estrategia a largo plazo con el fin de lograr el éxito del día de la carrera.

En ese sentido, a lo largo de las últimas semanas hemos visto a Javier Gómez Noya concentrado en el CAR de Sierra Nevada, uno de los puntos más altos de nuestro país. En su estancia en Granada el gallego ha también compartido sede con Kristian Blummenfelt y Gustav Iden, serios candidatos a la victoria en St. George.

Y, retomando el tema que nos ha traído hasta aquí, ¿qué ocurre entonces con la baja altitud de St. George?

¿Afecta la altitud de St. George al rendimiento?

¿Deben preocuparse por la altura los atletas que están preparando el Campeonato de Mundo de IRONMAN de St. George? Esa es la pregunta que formula Dan Plews.

Dado que la gran mayoría de pruebas de larga distancia no se llevan a cabo a altitudes significativas, los triatletas no suelen plantearse esta cuestión. Sin embargo, la prueba de Utah se lleva a cabo a unos 850-900 metros. 

"Ciertamente, esto no es gran altitud; de hecho, en el contexto de la clasificación de altitud, muchos libros de texto considerarían esto como 'baja altitud", señala Plews.

En términos de rendimiento, este finisher de Kona explica que "la saturación de oxígeno (SaO2) no tiende sustancialmente hacia abajo hasta alrededor de 2500 m".

Pero, "este nivel de elevación todavía tiene implicaciones para las capacidades y el rendimiento aeróbico". Algunos estudios han demostrado que "altitudes tan bajas como 580 m disminuyen la saturación de oxígeno arterial, el VO máx y el rendimiento en pruebas contrarreloj de 5 minutos en comparación con el nivel del mar".

Sin embargo, para ser justos, cabe señalar que la intensidad de un IRONMAN está por debajo del VO2máx, probablemente al 60-70%. "Entonces, ¿una altitud de menos de 1.000 metros afectará nuestro desempeño?".

No hay una pregunta fácil. Dice Dan Plews que "podría tener sentido que eventos como el nuestro, que tienen lugar muy por debajo del VO máx., sean más resistentes a las pequeñas reducciones en la saturación arterial de oxígeno que observaríamos a bajas altitudes, dado que no estamos consumiendo oxígeno a nuestras tasas máximas".

Pero menciona, una anécdota: "Muchos de los atletas profesionales con los que trabajo están convencidos de que pueden sentir diferencias sustanciales a solo 1.000-1.500 m".

Y esas diferencias, como señala el entrenador, también tienen sus ventajas. Como una reducción de la resistencia del aire. Para Plews, los efectos (positivos) más modestos de la altitud en el rango de 500 a 1000 metros pueden restar importancia a los posibles efectos negativos (pérdida de apetito, reducción de la calidad del entrenamiento). 

Es por eso que "donde la logística lo permita, podría tener mucho sentido llegar con una cantidad de tiempo decente antes del evento para aclimatarse a las tensiones bastante modestas de la baja altitud, sin riesgo indebido de efectos negativos por estar allí", concluye.

¿Cómo prepara Dan Plews a Javier Gómez Noya para St. George?

Resume Plews que "correr en altitud trae consigo una serie de consideraciones" y que "es importante ser consciente de los desafíos y tensiones que plantea la altitud". Además, de "considerarlos en la planificación para tener la mejor oportunidad de lograr su evento".

Teniendo en cuenta que "incluso altitudes modestas como las que se ven en St. George tienen el potencial de afectar el rendimiento de resistencia", Dan ha optado por incluir "exposiciones repetidas a la altura" como parte de la preparación de sus pupilos.

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Foto: Javier Gómez Noya / Instagram

"Por supuesto, también sabemos que el entrenamiento en altura tiene efectos beneficiosos sobre el rendimiento a nivel del mar cuando se periodiza y gestiona adecuadamente", continua.

Por eso, independientemente de que el rendimiento se vea afectado por la altitud Utah o no, "incluir alguna preparación específica para la altitud probablemente no tenga inconvenientes".

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