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Salud y Nutrición / ¿Cómo afecta la ganancia o pérdida de peso a nuestra salud?

¿Cómo afecta la ganancia o pérdida de peso a nuestra salud?

En estas fechas este artículo viene de perlas.  Las fiestas navideñas para la mayoría comportan vacaciones laborales y deportivas y transgresiones dietéticas. Combinar inactividad con comilonas tiene como resultado un aumento de peso. Aunque pueda parecer poco, el peso que se puede llegar a subir en vacaciones, es suficiente para afectar al sistema cardiovascular. Una ligera oscilación de la balanza de 2,3 kilos puede aumentar la presión arterial y el riesgo de sufrir un infarto de miocardio y cerebral. El dato surge de una investigación realizada por la Clínica Mayo.

Según el estudio, este nexo también podría existir en personas de peso normal que sufren un ligero aumento del mismo. Los investigadores advirtieron que con solo subir unos pocos kilos, ya aumenta el riesgo cardiovascular. El estudio también halló que quienes habían concentrado más adiposidad en la zona central del cuerpo o abdominal, eran más propensos a sufrir complicaciones cardiovasculares como elevación de la presión arterial y el infarto cardiaco y cerebral. La investigación se realizó durante 8 semanas a 16 voluntarios de peso normal. Los participantes consumieron entre 400 y 1200 kilocalorías extra en su dieta habitual diaria suficiente para subir un 5% de su peso total, que representa entre 2,3 a 5 kilos y se controló su presión sanguínea durante 24 horas. Los resultados se compararon con los obtenidos tras controlar a 10 personas de peso normal que permaneció estable. Quienes habían ganado peso habían sufrido un aumento de la presión sanguínea máxima, que pasó de 114 mm a 118 mm. Quienes acumularon más adiposidad en la zona del abdomen mostraron un mayor aumento de presión arterial.

De los resultados de este estudio se concluye que las fluctuaciones de peso, por más pequeñas que sean y aun sin existir sobrepeso, tienen un impacto negativo sobre el sistema cardiovascular. Una persona que sube entre 2 y 5 kilos no piensa que ello puede afectar su salud, pero según los expertos, es un detalle a tener en cuenta.

Oscilaciones de peso. Efecto yo-yo

El fenómeno yo-yo o peso cíclico es el resultado de alternar periodos en los cuales se realizan dietas muy restrictivas que conducen a una rápida pérdida de peso con temporadas de dietas hipercalóricas y hábitos incorrectos de alimentación que comportan un rápido aumento de peso  igual o mayor al que se tenía antes.  Realizar dietas muy restrictivas que hagan bajar de peso rápidamente aumenta la ansiedad, el apetito y las ganas de comer “comida basura” como son dulces, bollería, hamburguesas y todo aquella comida proscrita, motivo por el cual la mayoría que siguen dietas restrictivas, las alternan con atracones de “comida basura” que hacen que el peso vuelva a aumentar incluso más del inicial y el riesgo cardiovascular aumenta más del que se tenía antes de bajar de peso. 

El gasto energético y metabolismo basal se reduce o aumenta dependiendo de la ingesta, pero con una clara tendencia al ahorro de energía. Si se aumenta la ingesta, se incrementa levemente el gasto mientras que si se reduce la ingesta, la reducción del gasto es mucho mayor. Es decir, el organismo es ahorrador, la respuesta tiende claramente a preservar la grasa corporal como reserva energética más que al consumo energético.

En resumen, al hacer una dieta muy restrictiva para perder peso, el organismo recurre a las reservas que tenemos en forma de tejido graso y el resultado se manifiesta con una rápida pérdida de peso. No obstante,  una vez alcanzado el objetivo de la dieta, la mayoría regresa a sus hábitos alimenticios anteriores o incluso peores y entonces el organismo, “hambriento” y en “estado de déficit”, acumula energía en forma de grasa con mucha más eficacia que antes para estar preparado para la próxima temporada de deficiencia energética. De esta forma, se recupera el peso perdido con intereses y cambia la composición corporal con tendencia a una mayor acumulación de grasa en la zona abdominal.

Estas fluctuaciones del peso corporal aumentan el riesgo cardiovascular - aumento de la presión sanguínea y de infartos cardiacos o cerebrales- y alterando el metabolismo y el estado de ánimo. Existe suficiente evidencia científica para relacionar la recuperación de peso tras dietas de adelgazamiento, con patologías cardiovasculares, mayor mortalidad y un aumento del peso final, que ronda el 30 % adicional sobre el peso inicial.

Pérdida de peso

La Fundación Española del Corazón (FEC) alertó a la población que perder más de 1,2-2 kilos a la semana puede generar daños al sistema cardiaco.  La pérdida de peso, para que sea saludable, pueda mantenerse en el tiempo y evitar el efecto yo-yo, debe ser lenta y progresiva.

Una dieta equilibrada es la que incluye variedad de alimentos y una proporción adecuada de nutrientes. Un 45-65% de las calorías provenientes de los hidratos de carbono, 20-35% de las grasas y 10-35% de las proteínas. Estas proporciones deben mantenerse estables independientemente del gasto energético que tengamos y del número de calorías que debamos ingerir. En función del gasto energético, cambiará cuantitativamente la dieta pero cualitativamente no debe modificarse.

Las dietas ricas en proteínas y pobres en hidratos de carbono basadas en carne, huevos y  alimentos hiperproteicos, que restringen drásticamente los alimentos ricos en hidratos de carbono, como pastas, pan, patatas, frutas, hortalizas y cereales pueden provocar serios problemas de salud a diferentes niveles.  Los alimentos proteicos aumentan el nivel de compuestos nitrosos, de urea y ácido úrico lo que se relaciona con estados de  deshidratación, sobrecarga para los riñones, cálculos renales y elevación del ácido úrico en sangre que se relaciona con artritis. Esta dieta también eleva el nivel de colesterol, un factor de riesgo cardiovascular. A largo plazo, aumentan la prevalencia del cáncer colorrectal  debido al bajo contenido de carbohidratos que acostumbra a comportar un bajo consumo de fibra y a la elevada cantidad de productos nitrosos y otros metabolitos que resultan de comer proteínas y grasas en exceso.

Mucho cuidado con la paleodieta. Si decides realizar esta dieta, hidrátate mucho, escoge alimentos pobres en colesterol, vigila la función del riñón, tus niveles de ácido úrico y colesterol con análisis de sangre periódicos y toma suplementos de fibra. Los expertos recomiendan que los adultos consuman 28 gramos de fibra por día, aunque se desconoce si es suficiente para una persona que realiza una dieta rica en proteína.

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Otros problemas asociados a la pérdida de peso

El doctor Adam Tsai, médico del Kaiser Permanente de Colorado y portavoz de la Obesity Society,  ha recogido algunas de las consecuencias negativas que perder peso puede tener en nuestra salud y en nuestra vida en general

Problemas de pareja: Bajar de peso puede hacer que te sientas más “sexy” y aumente tu autoestima. Esto es bueno pero también lleva consigo el riesgo de alterar el equilibrio de la relación de pareja y muchos de estos problemas se podrían extender también con las amistades. Un estudio realizado en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, encontró que aquellas personas que conseguían adelgazar alrededor de 27 kilos en unos dos años a menudo tenían problemas con sus cónyuges porque se sentían celosos o amenazados por el cambio físico de sus parejas.

Alteraciones en el sentido del gusto: Perder mucho peso en poco tiempo afecta al paladar y a las papilas gustativas. Un estudio elaborado en la Universidad de Stanford reveló que después de haberse realizado una cirugía bariátrica (cirugía de reducción de estómago, el 87% de los pacientes declararon haber sentido cambios en el sentido del gusto. Otro estudio llevado a cabo en el Reino Unido mostró encontró que tres cuartas partes de los pacientes que se habían sometido a algún tipo de cirugía para perder peso, desarrollaban una aversión a ciertos alimentos después de operarse, sobre todo a carnes y productos lácteos.

Deformación de huesos por pérdida de masa ósea: Adelgazar y la consecuente pérdida de masa ósea, puede debilitar los huesos y facilitar las fracturas. Tener un poco de exceso de peso puede hacer que los huesos sean más fuertes para poder cargar con los kilos de más, aunque también daña las articulaciones.

Flacidez de la piel y estrías: Un daño colateral a quitarse de encima esa grasa corporal es la flacidez y las estrías. Tras una pérdida de peso importante y rápida, muchas personas se someten a tratamientos cosméticos e incluso cirugía plástica para volver a colocar sus senos en su sitio, recuperar su antigua piel tersa o recolocar la piel de alrededor del vientre o del trasero.

Tener más sueño de lo normal: Un estudio elaborado en la Universidad de Pennsylvania demostró que las personas que han perdido al menos el 5% de su peso corporal durante un período de seis meses dormían un promedio de 22 minutos más que antes de adelgazar. Además, investigadores finlandeses analizaron que una pérdida de peso modesta mejora significativamente los síntomas de la apnea del sueño.

Conclusiones

El sobrepeso y engordar, aunque sean pocos kilos y no tengamos sobrepeso, es malo para nuestra salud y aumenta el riesgo cardiovascular. No obstante, perder peso de forma rápida con dietas demasiado restrictivas es igual de nefasto para nuestra salud a muchos niveles.  Así que olvídate de las dietas milagrosas que excluyen o restringen grupos de alimentos. Lo recomendable es adquirir unos hábitos alimentarios saludables que puedan mantenerse toda la vida. Realizar una dieta variada con una proporción adecuada de carbohidratos, proteínas y grasas que debe mantenerse igual independientemente del número de calorías totales  ingeridas. En función de nuestro gasto energético cambiará la cantidad pero la calidad de la dieta.

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