La verdad sobre los alimentos procesados
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Salud y Nutrición / La verdad sobre los alimentos procesados

La verdad sobre los alimentos procesados

Uno de los consejos sobre salud y nutrición más escuchados y difundidos es el de consumir menos alimentos procesados. Pero ¿te has parado a pensar qué es realmente un alimento procesado? ¿Existen diferentes tipos o escalones de procesamiento?

¿Qué es un alimento procesado?

Los alimentos procesados son aquellos que han sufrido cambios o han pasado por algún tipo de tratamiento industrial. En algunos casos, estos tratamientos sirven para mejorar la seguridad de los alimentos, para destruir bacterias nocivas, impedir que desarrollen hongos y envasándolos, haciendo de los productos otros algo más duraderos.

Por eso, el procesamiento de los alimentos tiene varias escalas dependiendo del tipo o cantidad de cambios que sufra el producto original. No es lo mismo pelar unos cacahuetes y envasarlos para que su consumo sea más sencillo, que ponerles caramelo por encima o freírlos.

Alimentos mínimamente procesados

Son el caso de los cacahuetes pelados antes mencionados; aquellos alimentos preparados solo para facilitar su consumo (lechuga lavada y cortada, frutos secos sin cáscara) sin ningún tipo de ingrediente añadido. Estos alimentos, por tanto, estarían procesados, pero no serían “malos” para la salud.

ensalada comida sana
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Alimentos sometidos a algún tipo de tratamiento

Son aquellos alimentos que, pese a no tener ningún ingrediente añadido, han pasado por algún tipo de procesamiento tecnológico. Es el caso de todos los productos precocidos, congelados o las latas de conserva (el atún al natural, no con aceite puesto que sería un ingrediente añadido).

Alimentos con ingredientes añadidos

Estos alimentos presentan algún tipo de “extra”, en ocasiones para mejorar sus propiedades o para mejorar su sabor. Todo aquello que lleve edulcorantes, colorantes o conservantes artificiales, como por ejemplo las salsas.

Alimentos muy procesados

Preparados para el consumo inmediato, pero sometidos a un alto procesamiento o nivel de elaboración, como las galletas, patatas de bolsa, cereales o embutidos.

Alimentos altamente procesados

Se trata de aquellos productos con características similares que el anterior grupo, pero con la diferencia de que ya están precocinados, posteriormente congelados o enfriados y listos para introducir en el horno o en el microondas (pizzas congeladas) son los temidos “ultraprocesados” pero que, consumidos con moderación, no deberían suponer un impacto muy negativo en nuestra salud.

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Entonces, ¿todos los productos procesados son malos?

La respuesta es no, como hemos podido comprobar, procesar alimentos significa añadirles aditivos o pasarlos por algún tipo de tecnología (desde cortar hasta freír). Por tanto, no es tanto el hecho de que estén procesados o no, sino de cómo están procesados y que tipo de aditivos llevan.

Existen productos procesados que son la opción preferida por muchos deportistas de élite, como es el caso de la proteína aislada del suero de leche (la clásica proteína de los batidos). También está el caso de aquellos productos que son muy difíciles de producir de forma casera, pero son saludables, como el tofu.

De igual forma, los alimentos enlatados como alubias al natural, hummus ya preparado o lechuga cortada solo ahorran tiempo al consumidor al no tener que prepararlos con antelación al consumo.

Los productos enriquecidos con proteína, como algunas leches, yogures y otros lácteos son productos que han sido muy procesados, pero cuyos aditivos son saludables e incluso beneficiosos para nuestra salud.

En resumen, lo importante no está en el nivel de procesamiento de un producto como tal, sino en sus ingredientes y en la forma en la que son preparados, el aporte nutricional que implica y si esas calorías que posee el producto son de calidad. En ocasiones, los indicadores de “calidad” de algunos productos como NutriScore, no son del todo fiables para conocer si un alimento es saludable o no. Por eso, debemos fijarnos en la etiqueta.

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