¿Quieres tener menos hambre? ¡Entrena tus músculos!
Foto: Envato Elements
Entrenamientos / Triatlón / ¿Quieres tener menos hambre? ¡Entrena tus músculos!

¿Quieres tener menos hambre? ¡Entrena tus músculos!

Igual estás asombrado o sorprendida al leer el título de este artículo. Conceptos como autofagia, resistencia a la insulina o flexibilidad metabólica son utilizados por diversos expertos nutricionales, quienes han inundado tu mente. Ideas como dar un papel determinante a seguir una dieta estricta en la que debes comer a ciertas horas para no pasar hambre y caer en las garras del temido efecto rebote.

A pesar de lo esencial que es seguir una correcta alimentación, se olviden de la importancia que tiene el músculo en cuanto al apetito.

Tipos de contracción muscular

Antes de explicar los beneficios en la regulación del apetito, vamos a explicar los diferentes tipos de contracción muscular que existen.

Pero antes debes conocer que la contracción muscular consiste en el proceso fisiológico por el cual el músculo genera una tensión. Esa tensión puede formarse por un acortamiento, alargamiento o mantenimiento de la posición estática del músculo.

Contracción muscular, según la longitud:

  • Isométrica: Es aquella en las que no cambia la distancia de los extremos del músculo que está en pleno proceso de contracción.
  • Isotónica: La longitud del músculo es diferente cuando se produce la contracción.

Contracción muscular, según estiramiento del músculo:

  • Concéntrica: Los extremos del músculo ejercitado se aproximan cuando se da la contracción. un ejemplo es en los ejercicios con mancuernas, donde llevamos el peso hacia nuestro tronco y se produce la contracción del bíceps.
  • Excéntrica: al contrario que en la anterior categoría, los extremos del músculo se distancian a medida que la fuerza externa va ganando a la generada por la contracción. Un ejemplo son los ejercicios para fortalecer los tríceps.
pull down gimnasio fuerza
Foto: Envato Elements

Mioquinas, las moléculas esenciales para reducir el apetito

El músculo es un tejido que consume muy pocas calorías, mientras está en reposo. Por lo que perder masa muscular no afectará mucho a tu metabolismo basal.

Sergio Espinar, una de las voces más reputadas en cuanto a nutrición deportiva, aporta las claves del por qué la contracción muscular ayuda a la reducción del apetito.

El experto se apoya en un estudio del NCBI (Biblioteca Nacional de la Medicina de Estados Unidos). Las conclusiones a extraer de la investigación son es que el músculo tiene más funciones de las que se atribuían en un principio. Entra esa cantidad de funciona, esta su influencia en la regulación de la sensación de hambre que tenga en el individuo.

Cuando estamos en pleno entrenamiento, esforzándonos al máximo, se liberan una serie de moléculas (conocidas como mioquinas). La función de una de las moléculas liberadas por el músculo (IL-6) influye en la secreción de GLP-1. Tranquilidad. Aunque parezcan nombres sacadas de cualquiera de las películas de la saga Star Wars, son compuestos que actúan en nuestro cerebro con el fin de reducir el apetito.

¿Cómo consigo liberarlas?

Teniendo ya en cuenta los beneficios citados, en cuanto a la reducción de apetito, la pregunta es evidente. ¿Cómo consigo liberar las moléculas necesarias para conseguir dicho fin? Es sencillo, deporte. Especificando más, cualquier actividad física no va a aportarte las ventajas de la contracción muscular. Los entrenamientos de fuerza (ejercicios de fuerza, mediante el peso del propio cuerpo, levantando mancuernas o cualquier otro tipo de elemento) es una de las formas más efectivas.

kienle caída gimnasio fuerza
Foto: Niclas Bock

Otra de las opciones, y que se ha demostrado como uno de los caminos más fiables para la pérdida de peso, son las sesiones HIIT (sesiones de entrenamiento de alta intensidad). Aunque suponen un desgaste físico importante, estas sesiones HIIT son muy cómodas en cuanto a eficacia y tiempo que se emplea, dado que empleas tu máximo esfuerzo en un breve período de tiempo.

Otra de las teorías elaboradas es que una mayor pérdida de masa muscular conlleva modificaciones a nivel metabólico que, a su vez, conducen a un aumento del apetito. Esta hipótesis es evidente en casos ejemplificantes que han perdido una alta cantidad de masa muscular. El caso evidente son aquellos concursos de televisión donde llevan a una serie de participantes a una isla desierta. A la vuelta, está en uno índices de masa muscular muy bajaos y, la amplia mayoría de ellos, sufren un efecto rebote.

El entrenamiento debe ser parte de tu rutina en la pérdida de peso

Es una frase que suena absurda de lo lógica que parece. Sin embargo, no somos plenamente conscientes de la cantidad de beneficios que tiene el entrenamiento, no solo cuando estamos en la plena práctica del ejercicio, sino también los efectos que tiene después de las sesiones de entreno.

El hambre está influenciado por más de 40 factores. Por lo que la restricción de ciertos alimentos o productos será, como mucho, una ayuda. No un elemento en el que basar tu déficit calórico.

Los tejidos musculares trabajan como si fueran un órgano endocrino. A mayor trabajo de los diversos grupos musculares, el resto de órganos se verán beneficiados.

La idea a grabar en tu mente es que los entrenamientos de fuerza, sobre todo, aunque otras modalidades de entrenamiento pueden servir, se liberan moléculas que favorecen un adelgazamiento progresivo y con eficacia en el largo plazo. Además, de que el efecto rebote es menor en las personas que emplean este tipo de rutinas de ejercicio.

ARTÍCULOS RELACIONADOS