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Cuidado con los perros: ¿cómo actuar ante un ataque cuando entrenamos?

Encontrarse con perros sueltos en pleno entrenamiento al aire libre es, por desgracia, algo habitual. En la mayoría de los casos no suscita riesgo ninguno, pero en ocasiones su respuesta ante ciclistas y corredores no es pasiva. Diego Rodríguez lo vivió en sus carnes durante el ascenso a Pico de las Nieves.

A veces, puede suceder que los canes nos persigan con la única intención de jugar, pero en otras ocasiones, aunque es muy poco probable, pueden llegar a atacarnos, y no siempre es sencillo identificar si su comportamiento es realmente agresivo o únicamente quieren divertirse.

Incluso los deportistas más acostumbrados a convivir con animales pueden asustarse ante una circunstancia de este tipo, sin saber cómo actuar

¿Correr, pararse, empezar a caminar despacio, gritar o tratar de tranquilizar al perro con la voz? Cualquiera de estas acciones puede pasar por nuestra cabeza en esta situación, y nuestra reacción será clave en el comportamiento del can.

Cómo prevenir un ataque

El primer paso para la prevención de un ataque debería salir del dueño del animal. Si el perro no está lo suficientemente adiestrado o tiende a ser agresivo, no debería ir suelto en ningún caso. Pero esto no siempre sucede y no siempre los dueños son responsables.

Por ello, si tenemos localizado al dueño del can, es mejor hablar con él para pedirle que ponga la correa al animal antes de que las cosas se compliquen.

También es importante estar atentos ante lo que nos rodea, y no dejarnos distraer por lo que escuchamos a través de los auriculares o por nuestros teléfonos móviles.

Me persigue un perro, ¿qué hago?

Aunque la mayoría de los perros con los que nos encontremos no van a perseguirnos, esto puede suceder y debemos conocer cómo actuar en estos casos.

Puede que un perro nos persiga porque siente que estamos invadiendo su territorio.

Por eso, si el animal está suelto en el mismo lugar donde estamos corriendo, lo más sensato es no acercarse a él o cambiar de dirección.

Si observamos que, de igual manera, su comportamiento se está tornando agresivo, es mejor dejar de correr y retroceder lentamente sin mirar directamente al can y sin realizar movimientos bruscos. De hecho, cuando un perro quiere divertirse, dejará de prestarnos atención si observa que no seguimos su juego y ya no corremos.

Si vas en la bicicleta, algo que se ha hecho toda la vida es tratar de disuadirlos con el agua del bidón. En principio, si el perro no venía con actitud agresiva, esto les apartará.

Pero si su intención de acercarse va a más, un buen consejo -aunque parezca extraño- es pararnos, dejarnos caer en el suelo, en una posición diagonal al can (no de frente), y dejarnos rodar, haciendo la croqueta.

De esta manera, el perro interpretará que nuestra actitud es amable, aunque es importante no mantener contacto visual con él y bajar la mirada.

Aunque parezca un acto de valientes, otra buena idea es parar completamente nuestros movimientos, como si estuviésemos congelados, sobre todo cuando ninguna de nuestras acciones anteriores ha funcionado.

De esta forma, el animal nos ladrará, pero no observará ninguna respuesta de nuestra parte y es probable que no tarde en alejarse. Si vamos en bicicleta, podemos colocarla entre el perro y nosotros, a modo de escudo.

Ante todo, mantén la calma y no grites. Tampoco trates de golpear o patear al animal, pues esto provocará que se ponga aún más agresivo.

Qué hacer ante un ataque

Si una persecución puede hacer que nos quedemos en blanco, un ataque nos puede llevar a perder totalmente los nervios. Cuando no hay nadie alrededor que pueda ayudarnos, lo que haremos, por instinto, será servirnos de cualquier objeto que tengamos cerca para distraer al animal o para golpearlo y poder escapar.

Sin embargo, esto puede ser inútil sobre todo cuando el perro es grande.

Por eso, una buena estrategia puede ser la de acurrucarnos en forma de pelota para proteger nuestra cabeza y cuello y quedarnos paralizados. La mayoría de las veces, el can se marchará, al comprobar que no somos una amenaza, y si aún persiste, nuestra postura protegerá las partes más sensibles de nuestro cuerpo del posible ataque.

perro corriendo
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Después del ataque

Algunas personas pueden pensar en seguir al perro cuando este al fin deja de increparnos, para encontrarse con su dueño y contarle lo sucedido. Pero esto no es recomendable, puesto que el animal podría interpretar nuevamente que queremos hacerle daño.

Así, después de un ataque lo que debemos hacer es llamar a la policía o guardia civil, en función del lugar donde nos encontremos. Tendremos que ser capaces de recordar todos los detalles del animal y de cómo se ha producido la situación.

Si el perro nos ha mordido o hemos salido heridos del ataque, tendremos que dejar que nos vea un médico. Esto es especialmente relevante, puesto que no sabemos si el perro tenía todas las vacunas en regla o es portador de alguna enfermedad.

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