Baños de hielo después de entrenar: por qué son una barrera para mejorar el rendimiento
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Baños de hielo después de entrenar: por qué son una barrera para mejorar el rendimiento

Los baños de hielo son una de las técnicas de recuperación que más fuerza han cogido dentro del mundo del deporte en los últimos años.

Hace unos días, era nuevo entrenador de Javier Gómez Noya, Dan Plews, quién catalogaba los baños en frío como "una gran modalidad de recuperación ante regímenes de entrenamiento muy intenso".

A este británico afincado en Nueva Zelanda, se le puede ver a menudo hablando en sus redes sociales sobre sus sesiones favoritas o sus métodos de entrenamiento, y la crioterapia parece estar en la lista.

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Foto: Dan Plews

Tras Plews, ha sido otro experto en rendimiento deportivo el que se ha manifestado sobre baños de hielo, esta vez Steve Magness.

¿Está de acuerdo el autor de Peak Performance con el entrenador de uno de los mejores triatletas de la historia?

¿Son realmente buenos los baños de hielo?

El principal motivo que lleva a los deportistas a usar los baños de hielo o la crioterapia es con el fin de mejorar la recuperación. "La teoría simple es que reducen la inflamación, ayudan a la recuperación y te devuelven a la normalidad pronto", explica Magness.

Aunque "la investigación está un poco por todas partes", algunos estudios aseguran que realmente funciona: la inflamación baja. Eso es una buena noticia, ¡todos queremos combatir algo tan malo como la inflamación! ¿O no?

"Espera... la inflamación no es del todo mala", dice este experto deportivo. De hecho, "la inflamación puede ser buena", apunta Magness. Y por eso los baños de hielo pueden ir más en contra del rendimiento que a su favor.

"Cuando hacemos ejercicio, el daño (ya sea físico o fisiológico) suele ser el detonante que conduce a la adaptación", explica. Los microdesgarros o el estés oxidativo que sufren en nuestros músculos y nuestro cuerpo son una forma de decir a nuestro cuerpo "¡hazte más fuerte¡".

"Y lo hace", asegura el fundador de The Growth Equation. Por eso, "reducir la inflamación (y otros daños) puede INHIBIR la adaptación positiva".

¿Qué dice la ciencia al respecto?

Tal y como apunta Steve Magness, no se trata de algo teórico. "Tomar baños de hielo después del entrenamiento afecta a las adaptaciones del entrenamiento de fuerza", según un estudio.

Una revisión encontró que "los baños de hielo probablemente embotan las vías que conducen a adaptaciones al entrenamiento de fuerza" y otra "una disminución en la señalización anabólica, la síntesis de proteínas y el tamaño muscular, la potencia, la fuerza máxima y más".

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Foto: Unsplash // Mika

Hay muchos datos sólidos, especialmente en lo que respecta al entrenamiento de fuerza/potencia, que demuestran que "los baños de hielo dañan las adaptaciones al entrenamiento cuando se realizan cerca o después del ejercicio".

Aunque la mayoría de los trabajos giran en torno al área del entrenamiento de fuerza, en el entrenamiento de resistencia, donde los datos son más variados, el principio se mantiene.

La "enfermedad de la recuperación excesiva"

¿Qué pasa cuando nos apagamos el daño, la respuesta inflamatoria o la fatiga? Que nos interponernos en el camino de la adaptación. "¡Son las señales que nos dicen que nos hagamos más fuertes!". Si apagas esas señales, "desperdiciarás parte de tu entrenamiento".

Por eso Magness sugiere reservar los baños de hielo para cuando sean realmente necesarios. "Deshazte del baño de hielo si el objetivo del entrenamiento es fortalecerte o ponerte en forma". La fatiga es lo que nos interesa en este punto.

"Si te gustan los baños de hielo, si te hacen sentir mejor... Genial, úsalos cuando la competición sea el rey, cuando adaptarse al entrenamiento no es tan importante".

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