Bobby Clay, cómo terminar con el sueño de una joven corredora
«Tengo 20 años y nunca tuve la regla. Tengo 20 años y tengo osteoporosis». Así es como comenzaba el sobrecogedor testimonio de una joven atleta convertida en todo un fenómeno juvenil del atletismo británico en declaraciones hechas para Athletics Weekly donde no tuvo ningún reparo en contar su caso en primera persona y sus problemas con los trastornos de alimentación, amenorrea y osteoporosis, o lo que es lo mismo, la triada de la atleta femenina.
Clay, tres meses más joven que la estadounidense Alexa Efraimson, fue campeona escolar en Inglaterra. Con solo 15 años ya formaba parte del equipo sub 20 de Gran Bretaña para competir en los mundiales de cross disputados en Polonia donde quedó en el puesto 35. Fue cuarta en la prueba del 1.500m de los Campeonatos del Mundo juveniles de la IAAF en 2013, justo por detrás de Efraimson, y llegó a la final en el Mundial sub20 en 2014 y 2016. Un expediente deportivo muy prometedor.
A los 19 años, Bobby Clay ya era campeona europea junior, varias veces campeona nacional y había conseguido bajar su marca en 1.500m a 4:10.61. Para poner ese tiempo en contexto, ningún atleta de la National Collegiate Athletic Association (NCAA) corrió más rápido durante la temporada universitaria 2017.

Detrás del éxito, Clay reconoce que existía un desorden alimenticio en su relación con la comida, aunque afirma rotundamente que “nunca he tenido un trastorno alimenticio”.
“Estaba siempre rodeada de personas que tenían problemas con la comida, y al final empecé a alimentarme por debajo del nivel que la carga de entrenamiento exigía. Como todos los atletas, soy obsesiva. Estoy obsesionada con el atletismo, con el entrenamiento y con ser la mejor. Si miro ahora hacia atrás, me doy cuenta que no había nunca bastante entrenamiento para saciar las ganas que tenía de entrenar más”.
A los 16 años no había tenido nunca el periodo
Los problemas llegaron cuando Clay cambió de grupo de entrenamiento y pasó a competir en menores de 20 años. La mayor parte del entrenamiento se llevaba a cabo en pista, no sobre hierba, como en su juventud. Clay siguió estando a la altura en cada entrenamiento. Pero la falta de su primer periodo antes de haber cumplido 16 años, alarmó a sus padres, quienes la llevaron al médico para que estudiaran el caso. Para Clay, este hecho resultaba incluso una ventaja: “sabía que una baja cantidad de grasa corporal significaba que no tendría períodos, por tanto, tenía una ventaja en mi rendimiento deportivo”. Con 17 años, el proceso se volvió a repetir. El cuerpo femenino, a diferentes niveles, necesita de esta función para su regulación y el cuerpo de Bobby Clay era incapaz de desarrollarla con esa edad.
En 2015, Clay volvió a cambiar de entrenadores en la universidad, donde siempre había sido reconocida por su entusiasmo y dedicación al entrenamiento. El verano de 2016 fue el mejor de todos hasta ese momento, pero el daño ya estaba hecho. Ese otoño, Clay se rompió un pie en un volteo mientras nadaba y un escánder que mide la densidad ósea reveló que tenía osteoporosis. «Nunca me había sentido tan sola en toda mi vida. Había gente diciéndome que todo iba a estar bien, pero no quería escuchar. Me di cuenta de que fue culpa mía. No desearía este sentimiento ni a mi peor enemigo».

Y ahora, ¿qué?
Desde agosto de 2016, Bobby Clay no ha competido. Ha estado sometida a un tratamiento hormonal durante los últimos cinco meses para recuperar el periodo. En mayo de 2018 cumplirá 21 años. «Esperamos que al proporcionar a mi cuerpo estas hormonas esenciales y al forzarlo a un ciclo mensual, éstas comiencen a aumentar mi densidad ósea», dice la joven atleta británica.
Muchos de los atletas con los que corría Clay en los campeonatos juveniles y junior del mundo hace unos años compiten hoy en día en el circuito internacional de atletismo. Efraimson, de su misma edad, ha corrido en 4:03.39 y ha formado parte dos veces del equipo norteamericano este año. Dawit Seyaum, de Etiopía, campeona mundial juvenil en 2014 y finalista juvenil en 2013 en el 1500 metros, ha corrido en 3:58 y fue la ganadora de la Diamond League de Birmingham este verano.
«No escribo este artículo en busca de simpatía, ni como científico, ni para conseguir nada para mí», escribe Clay para finalizar. «Escribo esto como la niña de 12 años que tiene un sueño, una niña con una pasión tremenda por correr, una niña que no quiere que ningún otro atleta sufra esta tortura física y emocional».
Fuente: flotrack.org