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Carlos López: "He tenido poca continuidad y me ha faltado entrenamiento"

El año pasado Carlos López iba a cumplir un sueño: correr el Campeonato del Mundo de Ironman de Hawaii, medirse cara a cara con los grandes nombres del mundo del triatlón. Pero todo se redujo a eso, a un sueño. Faltaba menos de un mes para la gran cita de Kona cuando un coche arrolló al triatleta mientras entrenaba en bicicleta. Cualquier posibilidad de estar en Kona se esfumó al instante. Ya no habría récord del segmento de natación.

Ha tenido que pasar más de un año para ver a Carlos enfrentarse de nuevo a la larga distancia. Su último Ironman fue Hamburgo, en agosto de 2017, allí fue 4º y cerró su slot para Kona. Tras 12 meses difíciles, donde el triatleta se ha enfrentado a más de cuatro meses sin poder entrenar -primero a causa del accidente y después como consecuencia de una operación de apendicitis-, el mallorquín volvía a una gran competición el pasado fin de semana.

Lo hacía con el mono de la Selección Española, con el que iba a disputar el Campeonato de Europa de Larga Distancia en Challenge Madrid. Una prueba de auténtica dureza por su recorrido exigente y las altas temperaturas en la que Carlos López no tuvo el día.

Día duro en Challenge Madrid

"Como tampoco pude correr, ni esforzarme como tocaría, no estoy muy castigado", comenta López días después. En Madrid, ya desde los primeros compases, no acompañaron las fuerzas. "Aunque el tiempo en la natación fuese muy bueno no me encontré bien nadando", continúa. El balear salió en cabeza junto a Pablo Dapena del Embalse de Riosequillo con una clara ventaja sobre el segundo grupo, pero asegura que no había buenas sensaciones. "Cuando cogí la bici me di cuenta de que no habían fuerzas", lamenta.

A Madrid llegaba con buenas vibraciones, aunque consciente de la dificultad de la prueba. "Yo sabía que llegaba bien, había entrenado bastante y bien, y sabía que era muy difícil ganar, pero ni tanto ni tampoco". Durante gran parte de la carrera Carlos estuvo en la pomada y parecía que sería un gran día para él. "Cuando iba con Pablo pensé que no era malo estar en la lucha por el podio, todo lo contrario", comenta Carlos, que lideró la carrera hasta más allá del ecuador ciclista.

En el kilómetro 120 de bici llegó una explosión que le acompañaría hasta la meta en la Puerta del Sol. "Cuando me baje a correr tuve que hacer súper suave los primeros cinco kilómetros porque no me encontraba nada bien, de ahí hasta el 15-20 no iba mal. Pero a partir del 20 la cosa fue peor hasta que acabé caminando a partir del 30", cuenta López, que finalmente tuvo que cruzar la meta en 20º posición.

"La bici ya sabía que era dura, pero la carrera a pie es infernal". Una recorrido durísimo por el centro de Madrid convirtió la maratón en una carrera de supervivencia. Pero todo sea por lograr una prueba más bonita. "Entiendo que lo hayan cambiado, al final lo que quieres es crear ambiente y en el circuito antiguo no sucede. Sin embargo, este año estaba todo petado de gente y es una pasada poder correr por el centro de Madrid así".

Un año complicado para Carlos López

"Analizando la situación en frío estuve mirando con mi entrenador y me faltó mucho entreno. En enero hice 42 horas, diez a la semana, 44 en febero. Cuando estaba empezando a entrenar bien, con dos meses, abril y mayo, más o menos buenos, me operaron de apendicitis", explica Carlos, que ha tenido que enfrentarse a una temporada muy irregular en cuanto a entrenamientos.

Días después y tras hacer análisis Carlos asegura que queda mucho por hacer. "Soy una persona que necesita muchos kilómetros para coger la forma y al final en el último año he perdido más de cuatro meses de entrenamiento, y más tras una superación de una rotura muscular grande".

Tampoco ha competido apenas, sólo he habíamos visto en el olímpico de Can Picafort y en el Totaltri Mallorca. "He tenido poca continuidad y cuando he forzado la pierna me he dado cuenta de que me duele, me falta masa muscular, tengo la cadera rotada. Y eso hay que ponerlo en situación".

Un futuro sin obsesiones

"Si no pasa nada y todo va normal, este año voy a competir en triatlones que me gusten, independientemente de sea Ironman o Challenge o lo que sea", comenta Carlos, que no se perderá alguno fijo en el calendario como el Triathlon de Portocolom, en el mes de abril en casa. Antes hará una parada en Challenge Paguera el próximo mes.

Posiblemente también en Ironman 70.3 Barcelona. "Lo he hecho dos veces y me gusta el circuito duro con tres puertos", señala. Y también le gustaría estar en Vitoria, prueba en la que no pudo estar este año por su operación de apendicitis. "Lo hice en 2013 y no he podido repetir por estar metido en la franquicia Ironman".

Sobre Kona asegura que ahora mismo ni se lo plantea. "En su momento lo hice porque gané en casa y lo tenía casi hecho", hoy la situación es otra y por el momento su mirada queda lejos de Big Island.

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