10 años sin que nadie rompa el récord del mundo de César Cielo en los 50m libres
Eran las últimas horas del 31 de diciembre de 2009 cuando el mundo de la natación recibía la prohibición definitiva del uso de trajes de poliuretano que había supuesto una verdadera plaga de récords mundiales por aquel entonces. El 1 de enero de 2010 se implanta la nueva normativa de la FINA. Se prohíbe los bañadores de poliuretano y se obliga a volver a los trajes de baño textiles clásicos. Además, los bañadores de hombre no pueden sobrepasar la zona del ombligo ni por debajo de las rodillas y tienen que llevar el sello de identificación que compruebe su legalidad para evitar líos. En el caso de las mujeres, no debe cubrir el cuello y no se extenderá por encima de los hombros ni por debajo de las rodillas.
Un recorrido por los bañadores
Gracias a la invención de la lycra en los años 60, los bañadores experimentaron un cambio importante en cuanto a hidrodinámica y comodidad. Luego pasaríamos al bañador de piel de tiburón con el que el australiano Ian Thorpe batió numerosos registros en Sidney 2000.

Año 2007, llega el bañador de poliuretano con el que se competiría en los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008.
En los mundiales de natación de Roma 2009 quedó patente el avance en los trajes de nadadores, utilizando este nuevo material. En este campeonato se registraron más de 20 récords mundiales batidos y en menos de año y medio se superaron 130. ¿Es mágico el poliuretano? No, no es mágico, pero ayuda. El poliuretano, compuesto de miles de pequeñas células cerradas con aire, menos denso que el agua, en su interior. Ello permite mayor flotabilidad y menor resistencia al agua. La resistencia de una persona en el agua es 780 veces mayor que la que experimentaría si nadase en el aire. Por lo tanto, cuanto menor sea la superficie sumergida, mayor será la ventaja. Un sólo milímetro hace una gran diferencia. De hecho, el nuevo traje proporciona 54 centésimas de ventaja respecto a otros que contienen 50% de poliuretano . No tienen costuras, permiten prolongar un 24% más la velocidad punta y están realizados en el material más liviano hasta el momento: 99 gramos por metros cuadrado. Tan avanzado resulta este traje, ya que no se le puede llamar bañador, que los atletas tardan unos 45 minutos en ponérselo.

Los 20,91 de César Cielo en los 50m
De aquellas marcas que todavía se mantienen, destaca por encima de todas la conseguida por César Cielo en diciembre de 2009. Los míticos 20,91 de César Cielo en los 50 metros libres disputados durante el Trofeo Open de Brasil, una nueva plusmarca mundial, tres centésimas por debajo del récord de 20.94 que pertenecía al francés Frederick Bousquet, su colega en la Universidad de Auburn en Alabama.
Este récord cumplía este pasado 18 de diciembre su décimo aniversario y es representativo del paso de una década desde el final de la «era del supertraje», que causó quizás la mayor revolución en el deporte de la natación desde al menos el ‘blastoff’ submarino de David Berkoff, y como mucho desde que la mariposa y la braza fueron declaradas pruebas independientes.
Lo que está claro es que aquellos maravilloso años 2008 y 2009 fueron años diferentes y que el contexto hace que pongamos muchas cosas en duda. Y solo recientemente podemos decir que los competidores empiezan a acercarse nuevamente a la marca de César Cielo en los 50 metros libres.
Un récord ahora superable
Después de que los trajes fueran prohibidos, el récord pareció insuperable durante años. Nadie superó ni siquiera los 21,3 hasta que Florent Manaudou nadara en 21,19 en los Campeonatos Mundiales de 2015.
Pero ahora está al alcance de la mano. El estadounidense Caeleb Dressel nadó en 21.04 en los Campeonatos Mundiales de este verano, casi incorporándose junto con Cielo y Bousquet al club de los sub-21 por poco. Ben Proud también dio un paso adelante en 2018, nadando en 21.16 en el Trofeo Sette Colli. Vlad Morozov nadó en 21.27 en la Copa del Mundo de Singapur a principios de este año, y el regreso de Florent Manaudou es una oportunidad única para conseguirlo.

Pero por ahora, la fecha marca un recuerdo importante de lo que fue, especialmente en una década que ha estado bastante estancada en cuanto a innovación en la natación hasta que la ISL que se lanzó a principios de este año, sirviera para recordar que este deporte está en constante evolución y cambio, y eso es lo que lo hace divertido.