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3 lecciones de los ganadores de los trials de maratón británico

La semana pasada Chris Thompson y Stephanie Davis se hacían con la victoria masculina y femenina respectivamente de las pruebas de selección del Reino Unido para el maratón olímpico. Algo que a priori era más que improbable. La historia de ambos corredores y de cómo llegó cada uno a la línea de salida es diferente y, para la mayoría de nosotros, poco convencional. Por eso es interesante aprender algunas lecciones sobre ellos.

La historia de Chris Thompson ya os la contamos la semana pasada en Planeta Triatlón. No solo ganó la carrera y se clasificó para el equipo olímpico británico de maratón, sino que lo hizo solo unos días después de ser padre por primera vez. A sus casi 40 años, Thompson decidió no ir con el pelotón de cabeza, sino correr la mayor parte de la carrera en solitario, a su propio ritmo. Cuando los líderes empezaron a cansarse en los últimos 10 km, hizo su jugada, consiguiendo un colchón de 30 segundos y pasando a sus competidores para ganar en 2:10:52. Esto no solo le aseguró un puesto en los Juegos Olímpicos de Tokio, sino que batió su anterior marca personal, que había establecido hace siete años. Estos serán los segundos Juegos Olímpicos para Thompson después de competir en los 10.000 metros en los Juegos de Londres de 2012, y su victoria se produce asombrosamente 23 años después de que representara por primera vez a su país en el ámbito mundial.

La historia de Stephanie Davis es muy diferente. A diferencia de Thompson, que ha tenido una carrera muy larga y llena de éxitos, Stephanie empezó a correr en serio hace tres años. Originaria de Glasgow, esta mujer de 30 años apenas corrió cuando tenía veinte años, pero empezó a entrenar después de conseguir una plaza para el maratón de Berlín en 2018. Davis no tiene ningún acuerdo de patrocinio, sino que trabaja a tiempo parcial para una empresa financiera, encajando sus carreras y entrenamientos antes y después del trabajo. Además, a diferencia de Thompson, Davis se alejó del resto de participantes desde el principio de la prueba y corrió sin nadie para cruzar la meta en 2:27:16.

Tener paciencia

Al ver correr a estos atletas y conocer sus historias, sus resultados nos enseñan algunas lecciones importantes. La primera es tener paciencia. Como demostró Thompson, pueden pasar años antes de que el trabajo duro dé sus frutos, pero si sigues trabajando, al final llegará tu día.

Confía en ti mismo y en el entrenamiento

La segunda lección es que hay que confiar en uno mismo y en el entrenamiento. La mayoría de los corredores en la situación de Thompson se habrían dado por vencidos o se habrían esforzado por alcanzar a sus competidores. En cambio, él mantuvo su estrategia, confió en su plan de carrera y al final dio sus frutos. Del mismo modo, Davis, que a todas luces es una corredora menos experimentada en comparación con las demás mujeres de la carrera, podría haber optado por quedarse en el pelotón y dejar que sus veteranas competidoras impusieran el ritmo. En cambio, confió en sí misma y en su entrenamiento y corrió su propia carrera.

Nunca es demasiado tarde

La tercera lección que podemos aprender de estos atletas es que nunca es demasiado tarde. A los 39 años, Thompson podría haber decidido que era demasiado mayor para ser competitivo y colgar las zapatillas, pero en lugar de ello, siguió adelante tras su sueño de volver a la etapa olímpica. Davis también podría haber decidido que era demasiado tarde para empezar a competir, ya que la mayoría de sus competidoras tenían 10 años de experiencia sobre ella, pero en lugar de dejar que eso la disuadiera, se esforzó por conseguirlo. Ambas atletas nos recuerdan que nunca es demasiado tarde para tener éxito o para perseguir un objetivo, por grande que sea.

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