Foto: James Mitchell // Red Bull Content Pool
Trucos y curiosidades / Running / No hay atajos para correr mejor

No hay atajos para correr mejor

Fruto de esta sociedad tan acelerada en la que vivimos, y tan orientada al corto plazo, muchos de los que se acercan al maravilloso mundo del running llegan con la idea de que correr rápido es algo sencillo y que puede lograrse en muy poco tiempo.

Nada más lejos de la realidad. Nunca ha existido un truco o una receta milagrosa que haga que pasemos de ser seres sedentarios a los primos de Usain Bolt.

Cierto es que, aquí y en otras tantas revistas, podrás encontrar consejos que te ayuden a lograrlo, pero siempre pensando en el medio y largo plazo: técnica de carrera, reducción de peso, carga y volumen...

En el artículo de hoy vamos a explicar cuáles son esos mitos falsos de los que tienes que huir y desarrollaremos las pautas necesarias que debemos seguir si realmente queremos correr de manera más eficiente. 

Mitos que no te ayudarán en absoluto

Antes de explicar de forma desarrollada las pautas que debes seguir para correr mejor, es conveniente que conozcas cuáles son estos mitos falsos que seguramente habrás oído a más de una persona y que poco, o nada, van a ayudarte.

Cuanto más ligeras sean las zapatillas, mejor

Pensamos que con unas zapatillas que tengan poco peso iremos más ligeros y por lo tanto más rápido. 

Sin embargo, no es así. Está claro que, para determinado tipo de runner, las voladoras o las zapatillas de poco peso son muy útiles, pero esto no significa que sean para tado el mundo.

Has de pensar que a menor peso -por normal general- mayores carencias de estabilidad y control de la pisada.

De ahí que sea mucho mejor que te guíes por otros aspectos a la hora de elegir tus zapatillas.

Un consejo que da el mismísimo Jan Frodeno es contar con dos pares de zapatillas e ir alternándolas, siendo una algo pesada y la otra más ligera. 

No se debe correr por asfalto

Siempre se ha dicho que es conveniente correr por zonas algo arenosas y no tan duras como el cemento.

Pero no es cierto: existen estudios biomecánicos que han asegurado que el impacto que se produce en asfalto o cemento es poco mayor que el que se produce sobre tierra o hierba.

Esto se debe a que, sobre terrenos más duros, el corredor realiza un aterrizaje más suave, por lo que al final, el impacto es el mismo tanto en terrenos blandos como duros. 

Hacer series es lo más importante para los corredores de fondo

No vamos a ser nosotros quienes pongamos en duda la validez del entrenamiento de series. Sin embargo, no es el único elemento de cara a correr rápido.

Y ahí entra el volumen. Si logramos que nuestro cuerpo sea capaz de acumular kilómetros sin fatiga, también estaremos trabajando la intensidad.

Así que las series, por sí solas, no son la panacea.

Consejos para correr mejor

Ahora que ya sabes cuáles son algunos de los consejos que no debes tener en cuenta para mejorar tu forma de correr, vamos a explicar las pautas verdaderamente eficientes para este deporte.

Como bien hemos dicho, realizar series no lo es todo y hay que tener en cuenta otros muchos factores.

Fortalece tus músculos

Puede que este consejo te haya sorprendido pero es bastante importante. Es habitual ver a corredores con problemas y desequilibrios musculares, los cuales hacen que el cuerpo tenga que trabajar más a la hora de hacer deporte.

Es por ello que a parte de correr, debes hacer un trabajo individual en donde fortalezcas tus músculos.

Ejercicios como las sentadillas, el remo con tubo de resistencia o el trabajo con pesas son muy eficaces para fortalecer tus músculos.

Mejora el ritmo de zancada

El ritmo de zancada básicamente consiste en la cantidad de pasos que uno da en un minuto.

El objetivo para correr de manera eficiente suele ser tener una zancada de una media de 100 pasos por minuto.

En el caso de que sobrepases esta media de manera contundente puedes realizar diferentes métodos para reducir los pasos.

Hacer un buen calentamiento, utilizar un metrónomo e intentar correr con una cadencia más rápida, te ayudará a mejorar tus zancadas.

Al principio notarás que es un trabajo incómodo pero con el tiempo observarás que es muy eficiente y que realmente ayuda.

Intenta correr con más frecuencia

En algunos casos el aumento de kilometraje semanal ayuda a aumentar la velocidad general.

Si corres una vez a la semana, intenta buscar tiempo para al menos hacerlo dos veces más. Lo importante aquí, es que no te vayas al otro extremo y corras todos los días ya que es conveniente al menos, descansar un día a la semana.

Durante los diferentes días que corras, intenta variar la distancia y la intensidad de tus entrenamientos, ya que si el cuerpo se adapta siempre a una misma rutina, el ejercicio deja de ser eficiente al 100%.

Realiza entrenamientos de velocidad

Aparte de salir a correr, es conveniente que dediques también tiempo a trabajar de forma específica la velocidad.

Para ello, puedes hacer diferentes tipos de entrenamiento como correr 800 metros con una recuperación de un minuto y repetir el ejercicio durante cuatro veces. 

Otro ejercicio muy bueno es correr durante seis minutos a un ritmo de carrera de cinco minutos. Intenta al igual que en el ejercicio anterior descansar durante un minuto y repite el mismo proceso dos veces más.

Recuerda que para este tipo de ejercicios es importante que calientes al menos diez minutos, tanto antes como después del ejercicio.

Practica el entrenamiento Fartleks

Los fartleks son ejercicios de ráfagas de velocidad que varían en distancia. Si estás corriendo en asfalto, intenta marcarte los intervalos mediante un poste de luz.

El objetivo, es correr hacia dos postes, recuperarse durante diez segundos y correr a los dos siguientes postes, así hasta completar una milla. 

En el caso de que no encuentres postes de luz, intenta realizar este ejercicio en una zona donde encuentres objetos como buzones o bancos que te puedan servir de referencia.

Imagen de Pexels

Mejora tus hábitos alimenticios

En numerosas ocasiones hemos hablado de la importancia de seguir una buena alimentación.

Si entrenamos duro pero no comemos de forma correcta nuestro cuerpo lo va a notar y nuestro rendimiento no va a ser el mismo. 

Es importante que procures no comer alimentos difíciles de digerir e intenta evitar bebidas alcohólicas y refrescos azucarados

Esto no quiere decir que no puedas permitirte alguna vez un capricho, pero en la medida de lo posible y sobre todo en temporadas en las que estés entrenando de forma habitual, intenta seguir una dieta equilibrada. 

Descansa una o dos veces por semana

Es muy importante que nuestro cuerpo se recupere y descanse para que éste rinda siempre al máximo.

Correr duro todos los días no te va hacer más rápido. El descanso es imprescindible para la prevención de lesiones y para que los músculos se recuperen de los numerosos esfuerzos que has realizado.

Por tanto, procura no entrenar duro los siete días de la semana y en esos días de recuperación, si quieres hacer ejercicio realízalo de una manera tranquila y moderada. Pasear y hacer caminatas es una gran opción. 

Conclusiones

Como puedes observar no existen trucos ni consejos milagrosos que harán que mejores tu forma de correr de la noche a la mañana.

El trabajo y entrenamiento diario, son las principales claves para mejorar tu eficiencia y velocidad a la hora de correr.

Intenta también a medida que vayas mejorando, intensificar más tus entrenamientos ya que de lo contrario, el cuerpo se habiturá y el trabajo empezará a dejar de ser eficaz. 

ARTÍCULOS RELACIONADOS