Cómo la actividad física potencia el déficit calórico
Cómo la actividad física potencia el déficit calórico

Cómo la actividad física potencia el déficit calórico

Cuando hablamos de salud y bienestar, es imposible no tocar el tema de la pérdida de peso y el mantenimiento de un estilo de vida saludable. Aquí, la actividad física juega un papel crucial. El ejercicio no solo sirve como una herramienta para quemar calorías, sino también como un catalizador para potenciar el déficit calórico

La relación entre actividad física y balance energético

Para entender cómo la actividad física puede potenciar tu déficit calórico, primero debemos comprender el concepto de balance energético. Este balance se refiere a la relación entre las calorías consumidas y las calorías gastadas.

Un déficit calórico ocurre cuando la cantidad de calorías que quemamos supera a las que consumimos. En este punto, la actividad física se convierte en un factor determinante. El ejercicio incrementa significativamente el gasto calórico, ayudando así a crear o ampliar este déficit.

Cómo la actividad física incrementa el gasto calórico

La actividad física aumenta el gasto calórico de dos maneras: a través del ejercicio en sí y por el efecto que tiene en el metabolismo post-ejercicio. Durante la actividad física, el cuerpo quema calorías para suministrar energía a los músculos en acción.

Además, después de una sesión de ejercicio, el cuerpo sigue quemando calorías a un ritmo elevado mientras se recupera, un fenómeno conocido como consumo de oxígeno post-ejercicio (EPOC, por sus siglas en inglés). Esta "quema" adicional de calorías es un bonus que potencia aún más el déficit calórico.

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Fuente: Envato Elements

Tipos de ejercicios para maximizar el déficit calórico

Existen diversos tipos de ejercicios que pueden maximizar el déficit calórico. Los ejercicios aeróbicos, como correr, nadar o andar en bicicleta, son excelentes para quemar una gran cantidad de calorías en una sola sesión.

Por otro lado, el entrenamiento de fuerza no solo quema calorías durante el ejercicio, sino que también construye masa muscular, lo cual es clave, ya que el músculo quema más calorías en reposo que la grasa. Combinar ambos tipos de ejercicio es la estrategia más efectiva para maximizar el déficit calórico.

En apoyo a esta afirmación, un estudio conducido por Leslie H. Willis y colaboradores en 2012 para la Duke University, y publicado en el "Journal of Applied Physiology", titulado "Effects of aerobic and/or resistance training on body mass and fat mass in overweight or obese adults", encontró evidencia significativa de que la combinación de entrenamiento aeróbico y de resistencia es particularmente eficaz en la reducción de la masa corporal y la masa grasa en adultos con sobrepeso u obesidad.

Este hallazgo subraya la importancia de integrar diversas formas de ejercicio en nuestra rutina para optimizar la pérdida de peso y mejorar la composición corporal a través de un enfoque multifacético que potencie el déficit calórico.

¿Cuál es el papel del metabolismo?

El metabolismo desempeña un papel fundamental en cómo nuestro cuerpo utiliza y quema las calorías. La actividad física regular puede aumentar la tasa metabólica basal, es decir, la cantidad de calorías que el cuerpo quema en reposo.

Este aumento se debe a la construcción de masa muscular, como mencionamos anteriormente, y a la mejora en la eficiencia del metabolismo. Este efecto metabólico potencia aún más el déficit calórico y facilita la pérdida de peso a largo plazo.

Beneficios adicionales de la actividad física en la pérdida de peso

Más allá de potenciar el déficit calórico, la actividad física ofrece numerosos beneficios adicionales que son cruciales para la pérdida de peso sostenible y para el mantenimiento de un estilo de vida saludable.

Uno de los beneficios más significativos es la mejora de la salud cardiovascular. La práctica regular de ejercicio aumenta la eficiencia del corazón y de los pulmones, reduce la presión arterial y mejora la circulación sanguínea.

Estos efectos cardiovasculares no solo contribuyen a una mayor longevidad, sino que también mejoran la capacidad del cuerpo para realizar actividades físicas, permitiendo así un mayor gasto calórico durante el ejercicio. Además, la actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina, lo que puede ayudar a prevenir la diabetes tipo 2, una condición comúnmente asociada con el sobrepeso y la obesidad.

Otro aspecto importante a considerar es el impacto positivo de la actividad física en el bienestar mental y emocional. Ejercitarse regularmente libera endorfinas, a menudo conocidas como las hormonas de la felicidad, que pueden mejorar el estado de ánimo y reducir los niveles de estrés y ansiedad.

Esta mejora en el bienestar emocional puede tener un efecto directo en la relación con la alimentación, promoviendo decisiones más saludables y evitando el comer emocional, un factor común en el aumento de peso.

Además, el ejercicio regular puede mejorar la calidad del sueño. Esto es fundamental para la regulación del apetito, la recuperación muscular y el mantenimiento de un metabolismo saludable. Al integrar la actividad física en nuestra rutina diaria se crea una relación más saludable con nuestro cuerpo y nuestra mente.

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Foto: Canva

Estrategias para incorporar más actividad física en tu rutina diaria

Incorporar más actividad física en tu rutina diaria puede parecer desafiante, pero hay muchas estrategias para hacerlo de manera sencilla. Puedes comenzar eligiendo actividades que disfrutes, lo que aumentará la probabilidad de que te apegues a ellas.

Considera opciones como caminar en tus desplazamientos, usar las escaleras en lugar del ascensor, o incluso realizar ejercicios de fuerza o estiramientos mientras ves la televisión. La clave es integrar la actividad física en tu vida de manera que se convierta en un hábito natural y placentero.

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