7 maneras de mejorar nuestra sensación de fluidez en el agua
Foto: Esben Zøllner Olesen // Red Bull Content Pool
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7 maneras de mejorar nuestra sensación de fluidez en el agua

"El agua es un fluido, y no permanece fijo, así que necesitas cierta cantidad de percepción de cómo fluyes a través de él", apuntaba Lionel Sanders en uno de sus últimos vídeos de YouTube. El actual número tres del mundo del Ranking PTO explicaba días atrás cómo había mejorado su natación en los últimos años y todo señalaba en una única dirección: "Necesitas mejorar cómo te relacionas con el agua".

"Si no trabajas en ese aspecto, en darte cuenta de si fluyes por el agua o no, nunca vas a mejorar hasta el punto en que están los que sí son conscientes de su importancia", comentaba el canadiense, que abrirá temporada a principios de abril, en IRONMAN 70.3 Oceanside.

Teniendo en cuenta que su progresión como nadador ha sido evidente, quizá debamos hacer caso a Lionel y comenzar a trabajar en nuestra sensación de fluidez en el agua. ¿Quieres dejar de pelearte con el agua? Veamos, de la mano de Phil Mosley (MyProCoach™), cómo puedes conseguirlo.

Calentamiento sencillo

Muchos triatletas tenemos la sensación de que, desde el primer momento en que nos metemos en el agua, hay que darlo todo. Y nada más lejos de la realidad: igual que en la carrera a pie o en una salida ciclista, los primeros minutos son de calentamiento. Según apunta Mosley, "en lugar de sentir la urgencia por atacar desde el primer largo, tómate el tiempo suficiente para calentar con calma".

"Concéntrate en cómo se siente tu cuerpo en el agua y, sobre todo, en cómo tus manos y brazos interactúan con el agua en cada brazada".

Practica las remadas

Hay un ejercicio que ayuda "a sentir el agua", y es el de las remadas. Para llevarlas a cabo, comenzamos el largo en posición de crol, boca abajo, y con los brazos extendidos en lo que sería ya la posición de recogida, al acabar la de agarre.

En vez de continuar con la recogida, dejamos los brazos en ángulo de noventa grados, mirando hacia el fondo, y las balanceamos como si fuera un parabrisas.

¿Para qué sirve? Básicamente, para tener una mejor sensación de nosotros mismos, además de para aprender a mantenernos en el agua.

Natación con puños

En la parte de técnica hay un ejercicio muy bueno que ayuda a trabajar los brazos para agarrar el agua y empujarla. Esto, al impedir que sean nuestras manos quienes hagan el "acopio" de agua, mejora nuestra sensación general.

Una recomendación: este ejercicio comiénzalo con 25 metros con un brazo -y el otro con la mano abierta-, vuelta a crol, de nuevo 25 metros intercambiando brazos, y tras una nueva vuelta a crol, practicar con los dos puños cerrados. Como cualquier ejercicio de técnica, cuesta acostumbrarse.

Natación con palas

Poco vamos a decir sobre las palas que no esté dicho ya. Pero conviene que recordemos que de cara a ganar fluidez, son aparatos que van a dar grandes resultados.

"A medida que aumentamos la superficie de las palas aumenta la sensación de resistencia al agua", apunta Mosley en su publicación.

Concéntrate en la sensación con ellas puestas, y trata de emularla una vez te las quites.

También puedes probar a nadar con una sola pala, y notar las diferencias.

natación piscina
Foto: Jarno Schurgers // Red Bull Content Pool

Manos suaves

Sin aparatos, trata de nadar "lo más suave posible", concentrándote en mantener cada brazada ligera, pero al mismo tiempo firme.

La idea es que logres coger suavemente el agua, empujándolo con firmeza, en vez de la manera habitual, la que comentaba Lionel Sanders en su vídeo: hacer fuerza a lo largo de toda la remada, descuidando los aspectos técnicos.

Nadar despacio

Igual que hemos comentado en otras ocasiones con la carrera a pie, nadar muy despacio y siendo conscientes de la técnica con que lo hacemos nos da tiempo a pensar en cada fase de nuestra brazada, desde la entrada al agua, con el ángulo correcto, hasta la salida posterior.

Además, nadar despacio nos ayuda a reducir el impulso, por lo que puedes sentir si estás "resbalando" por el agua en vez de enfrentarte a ella.

lionel sanders natación
Foto: Blueseventy

Nada en otros estilos

A este aspecto ya le dedicamos un extenso artículo en su momento: "5 razones para entrenar los cuatro estilos en natación", en el que hablamos de las ventajas que tiene incorporar largos a mariposa, braza y espalda.

El resumen: incorporar el resto de estilos significa cambiar la percepción de nuestro cuerpo, y de cómo afecta el agua en él. Nos ayudará a cambiar la interacción con el medio.


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