Cómo voltear como un nadador en piscina
Foto: Bridge Athletic
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Cómo voltear como un nadador en piscina

En Planeta Triatlón somo fanáticos del volteo o viraje en piscina y no nos vamos a cansar hasta que todos vosotros lo hagáis a diario en vuestros entrenos en piscina. Un volteo es una transición con algo de complejidad entre dos largos de piscina. Está formado por las dos últimas brazadas, una bisagra de cadera, el giro y la preparación para que los brazos vuelvan a la superficie. Es decir, no es una voltereta sin más o un simple salto mortal bajo el agua. Vamos a analizar las cuatro partes del volteo en sí mismo, descritas por Abigail Fish, de Commit Swimming:

Las dos últimas brazadas

Las dos últimas brazadas terminan al final de la fase de aproximación a la pared.  Cuanto más se anticipe el nadador y sepa el número de golpes que le quedan a la pared, más fácil y automático será el giro.

Cada nadador elige su brazo favorito con el que termina de nadar antes de iniciar el giro. Aunque normalmente los diestros suelen terminar con el derecho y los zurdos con el izquierdo. En los dos últimos golpes, se empieza a bajar la barbilla, terminamos con una brazada fuerte con el brazo izquierdo y recuperamos con el derecho. Una vez que el brazo izquierdo termina de remar, lo mantenemos inmóvil a nuestra izquierda hasta que el brazo derecho complete su última brazada. Las dos últimas brazadas se completan cuando ambos brazos quedan en la parte lateral del nadador y la mirada situada hacia el fondo de la piscina.

La bisagra de la cadera

Después de completar las dos últimas brazadas y con la barbilla mirando hacia el fondo, surge un instinto natural de querer bajar el pecho hacia abajo. Este instinto natural surge porque a medida que un nadador baja la barbilla, redirige su velocidad de un sentido horizontal a diagonal. Es decir, si un nadador nada en sentido hacia la pared, está llevando su velocidad hacia adelante. Al dejar caer la barbilla y bajar el pecho hacia el fondo, el nadador cambia su velocidad de la horizontal a una dirección más diagonal, entre la pared y el suelo de la piscina. Este cambio en la dirección de la velocidad es en realidad la primera parte del giro que ralentiza al nadador.

Dado esta primera parte del giro reduce drásticamente la velocidad del nadador, es mejor completar la bisagra de la cadera lo más rápido posible. El objetivo de la bisagra de la cadera es llevar el pecho del nadador hacia las rodillas sin levantar la cabeza.

El giro

Después de completar la bisagra de la cadera, el nadador debe continuar llevando el pecho hacia las rodillas y dejar caer la cabeza hacia abajo. En ese momento, las piernas salen a través de la superficie del agua y volterán sobre la cabeza. Acto seguido la parte inferior de ambos pies apoyarán en la pared de la piscina.

El aspecto más importante del giro es hacerse lo más pequeño posible. Para ello, cuanto más cerca estén las rodillas del pecho, mejor. La razón no es otra que la ley de la conservación de la energía. En física, esta ley establece que la energía total de un sistema aislado (es decir, un nadador en una piscina)  permanece invariable con el tiempo, aunque dicha energía puede transformarse en otra forma. El famoso, "la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma", aplicado a la natación.

Foto: Mike Lewis/Ola Vista Photography

Los brazos

Hay variedad de opiniones diferentes sobre lo que deben hacer los brazos mientras se voltea. La opinión de Abigail Fish es que cada nadador debe decidir qué hacer con los brazos basándose en la capacidad de volver a poner los brazos en la línea de nado. Para averiguar este misterio, propone hacer una prueba de 3 volteos y sacar conclusiones. Se trata de averiguar qué nadador es capaz de colocar sus brazos en una línea de flujo antes de apoyar con sus pies en la pared. Según los resultados de este pequeño test, optaremos por:

  • Si un nadador es capaz de hacerlo dos de las tres veces, deberá utilizar el impulso de la voltereta para poner los brazos encima de la cabeza y aprovechar la hidrodinámica cuando se empuje con la pared.
  • Si, por el contrario, el nadador no es capaz de ponerse en posición antes de que sus pies toquen la pared, deberá minimizar el arrastre de los brazos doblando los codos y llevar la parte superior de las manos hacia las gafas primero y extendiendo luego los brazos.

La razón por la que el nadador con una hidrodinámica más lenta debe doblar los codos es porque la velocidad tiende a cero cuando ponemos los pies en la pared. Si el nadador es capaz de colocar bien los brazos por encima de su cabeza antes de que esa velocidad sea cero, podrá transmitir esa velocidad del giro a sus brazos. Pero si no es capaz de hacerlo antes de apoyar los pies en la pared, la velocidad será de cero, creando aún más resistencia al intentar colocar los brazos por encima.

Recuerda que la densidad del agua es casi 800 veces mayor que la del aire. Esto quiere decir que la resistencia en el agua no tiene nada que ver con la que experimentamos en tierra. En tierra, no tendríamos que preocuparnos apenas por saber lo que hacen los brazos en una voltereta, pero nadando en el agua, un mínimo cambio puede provocar grande resultados.

Fuente: swimmingworldmagazine

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