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5 cosas que tener en cuenta cuándo estás aprendiendo a correr

Aunque a priori pueda aparentar ser un deporte sencillo, aprender a correr requiere de tiempo, práctica e interiorizar una serie de mecanismos que deriven en que, con el paso de las semanas y los meses, nuestro cuerpo sea lo más eficiente posible a la hora de dar zancadas.

No obstante esta premisa, vivimos en una sociedad del ahora, cortoplacista, en la que entendemos lógico ver cambios y evolución desde las primeras sesiones.

Aunque esto no va a ser posible, hoy vamos a tratar de cerca el cómo has de afrontar tus primeros entrenamientos para disfrutar con ellos -lo más importante- y lograr hacer cambios significativos que te ayuden a hacerlo lo mejor posible.

Consejos que tener en cuenta al empezar a correr

El punto clave para conseguir disfrutar del running es que sepas cuáles son tus límites: si vienes de una vida sedentaria, vas a tener que tomártelo con calma.

Si en cambio vienes de otros deportes, vas a tener que incidir sobre todo en la técnica de carrera, para no consolidar errores que puedas tener de partida (mala pisada, mala posición de los brazos, cuerpo poco erguido, etc).

E insistimos: correr bien no se consigue en una semana.

Ten paciencia y empieza con intervalos cortos

Empezar a hacer deporte suele ser un momento emocionante y muy motivador. Sin embargo, uno debe tener los pies en el suelo sin intentar hacer locuras el primer día.

Por ello, es conveniente que al empezar lo hagas realizando intervalos cortos en los cuales tendrás que trotar y caminar.

Esto es lo que, dentro del mundillo, se conoce como CaCos: caminar y correr.

No te avergüences de ir andando al principio. Tu cuerpo se está habituando a una nueva rutina y tienes que darle tiempo.

Empieza haciendo intervalos en los que hagas dos minutos de trote y dos minutos de caminata y poco a poco ve aumentando los intervalos de carrera hasta ser capaz de correr todo el circuito que te hayas planteado.

Tómate en serio los descansos

Puede que cada día quieras exigirte un poco más. Eso es bueno, pero no cometas el error de empezar a ahorrarte descansos con tal de seguir haciendo deporte.

Al igual que es importante hacer ejercicio, también lo es el hecho de descansar para que tu cuerpo se recupere al 100% y pueda rendir al máximo.

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Foto: 220triathlon

Por ello cuando empieces a correr, planifícate tus entrenamientos de forma que alternes un día de entrenamiento y otro día de descanso.

Tu cuerpo tiene que ir poniéndose en forma y no puedes exigirle que la primera semana de el 100% todos los días. Ve poco a poco e intenta no hacer demasiados esfuerzos físicos los días que te los tomes de descanso.

En caso de que necesites moverte, salir a pasear puede ser una buena opción

Corre fácil, da pasos cortos

La cadencia es fundamental para un buen rendimiento como runner. Destierra de tu cabeza las imágenes que puedas tener de Usain Bolt y Kipchoge, que alcanzan los dos metros en cada zancada, y céntrate en conseguir una frecuencia que ronde las 174 zancadas por minuto.

Por ello, trata de correr relajado haciendo pasos cortos y sencillos. Cuando se está empezando son mucho más efectivos que las zancadas largas.

¿Por qué huir de las zancadas largas? Básicamente porque suponen ralentizar nuestro impulso.

Elige un circuito sencillo

Puede que correr por asfalto, por las zonas cercanas a casa, sean lo más sencillo: sales del portal y empiezas a correr.

Sin embargo, nuestra propuesta es que salgas a zonas no urbanas. Si tienes la oportunidad de acercarte a pinares, zonas boscosas o incluso de media montaña, donde haya senderos sencillos en los que trotar, vas a disfrutar mucho más.

Huye de zonas y rutas completas, con terreno irregular y plagado de obstáculos. Está claro que pueden ser más desafiantes e invitar a que el tiempo corriendo se te pase más rápido, pero en la medida en que aún no tienes una técnica depurada, pueden suponer un riesgo para tus tobillos.

Por ello, procura hacer un circuito sencillo en terreno llano ya sea en zonas arenosas o en asfalto. Si bien siempre ha existido el rumor de que correr en zonas duras no es bueno, la realidad es que el impacto que se produce es poco mayor que en zonas arenosas o de hierba.

Por tanto, intenta empezar a correr tanto en sitios de asfalto como en zonas algo más arenosas siempre y cuando sean circuitos fáciles, con terreno llano y sin obstáculos.

Trabaja la propiocepción

De la propiocepción hemos hablado largo y tendido en Planeta Triatlón. Con ella nos referimos a la movilidad articular, sobre todo del tronco inferior.

Ten en cuenta que, cuando estás comenzando, tus tobillos son de los que más van a sufrir, porque van a necesitar un juego de movimientos al que hasta ahora no estaban acostumbrados.

Comienza en casa, al principio con movimientos de equilibrio a una pierna, y posteriormente sube de nivel con ejercicios más complejos. Llegado el momento, puedes hacerte con un cojín de equilibrio o un bosu. Te serán muy útiles.

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Mantente bien hidratado

La hidratación es algo fundamental, un factor que se deben aplicar tanto los amateurs como los profesionales de este deporte.

Un error muy habitual de aquellos que comienzan a correr es el hecho de beber agua o bien solo cuando tiene sed o bien cuando ya han acabo el deporte.

jan frodeno hidratacion agua
Foto: Flickr // hendrikaufmkolk

Hay que tener mucho cuidado con esto ya que el hecho de tener mucha sed hace que bebamos mucha cantidad de agua en muy poco tiempo y podemos sufrir hiponatremia.

Por ello, intenta beber agua antes durante y después del entrenamiento. Si bien puede resultar complicado cargar con una botella de agua mientras corres, procura al menos hacerlo en una zona donde haya una fuente para que puedas mantenerte hidratado.

Aplica este consejo no solo en épocas de mucho calor sino también durante el resto del año incluido en invierno.

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