¿Te sientes culpable después de comer tus alimentos favoritos? Por qué ocurre y cómo solucionarlo
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¿Te sientes culpable después de comer tus alimentos favoritos? Por qué ocurre y cómo solucionarlo

Estaremos todos de acuerdo que una buena comida, repleta de platos que nos hagan casi saltarnos las lágrimas, es uno de los mejores placeres existentes. A pesar del disfrute que se produce en algunas personas, posteriormente hay un remordimiento, en mayor o menor grado, de haber saboreado tus platos favoritos.

El verano suele ser una época bastante habitual para esta clase de acontecimientos. El buen tiempo que acompaña, junto con que sea ya el primer período estival sin restricciones por la pandemia, es buena excusa para rodearse de tus seres queridos y alimentos tan ricos como llenos de calorías, que puede retrasar tu progresión.

Otorgarse ciertos "placeres prohibidos", en cuanto a la comida, será un aspecto fundamental para tu vida. Construir una relación sana con la alimentación es uno de los principales componentes para estar en buena forma física, aparte de una rutina de entrenamiento adecuada.

Emplea la siguiente metáfora: la dieta es una parte del cuerpo más. ¿Harías una sesión de ejercicios de pierna si sabes que tu rodilla va a sufrir tras acabar el entrenamiento? No, ¿verdad? Pues algo similar ocurre con los remordimientos después de pegarte un atracón. Si te sientes culpable a menudo por lo que comes, deberías escuchar a lo que tu cuerpo te está diciendo.

Descifra las claves de la culpabilidad tras comer

Sensación de hinchamiento en el estómago y gases

A veces una ensalada enorme no es la mejor opción para almorzar o cenar. Las verduras crudas son complicadas de digerir debido a que poseen un alto contenido en fibra. Esta hinchazón después de las comidas suele aparecer con comidas repletas de carbohidratos como pueden ser las legumbres o la pasta.

La forma más sencilla de solucionar estos problemas de gases es reducir la cantidad de carbohidratos y dar protagonismo a las verduras cocidas en vez de las crudas. Otros productos que deberías plantear en sustituir son los lácteos (leche o yogur, por ejemplo) por productos sin lactosa.

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Dolor de cabeza

El alcohol y las comidas con alto contenido en sal (embutidos, sobre todo) suelen provocar dolores de cabeza o jaquecas. Si esto sucede de manera regular, puede ser una señal de una alta sensibilidad respecto a la alimentación.

La única solución para evitar esta sensación de mareo o las sucesivas migrañas es eliminar de tu dieta aquellos alimentos o bebidas que te provocan las consecuencias negativas. Una herramienta útil es llevar un diario de alimentos y ver si se repiten patrones.

La ansiedad y nerviosismo se apoderan de ti

Las bebidas con cafeína son las principales culpables de que el sistema nervioso se encuentre alterado, dejando que la ansiedad campe a sus anchas. Un consumo excesivo de café o bebidas energéticas resultarán perjudiciales en este apartado.

Para eliminar este problema prueba con reducir tus hábitos con el consumo de cafeína. Y si no quieres que la cafeína desaparezca de tu vida, evita tomar productos que contengan esta sustancia con el estómago vacío.

Bajo nivel de energía tras una comida

A veces, cuando quieres disfrutar de una de tus comidas favoritas te encuentras con muy pocas ganas de hacer cosas. De hecho, lo más habitual después de una comida copiosa suele ser echarse una siesta para recuperar energías.

Si tus placeres culinarios están basados en los carbohidratos, sin otro nutriente que sea protagonista, los niveles de energía estarán en mínimos después de la comida. Los hidratos de carbono se digieren de forma rápida, lo que provoca variaciones en los niveles de azúcar en sangre.

La mejor manera de solventar estos bajones de rendimiento que experimenta tu cuerpo después de las comidas repletas de carbohidratos son incluir otra fuente de nutrientes. Añade a esos platos proteínas (como unas gambas) o fibra (como puede ser verdura).

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Tu estómago sufre

Nadie le gusta sentir calambres estomacales, dolor en el abdomen, problemas de digestión como pueden ser la diarrea o malestar gastrointestinal. Los lácteos suelen ser los alimentos culpables de esta retahíla de sensaciones. Diversos estudios de institutos nacionales de salud, afirman que casi el 70 por ciento de las personas sufren dificultades para dirigir la lactosa.

Los problemas de digestión con la lactosa pueden estar en la cantidad que ingieres y no en consumir leche o queso, por ejemplo. Prueba a una reducción en la ingesta de estos alimentos y si tienes intolerancia a la lactosa, descarta los productos con lactosa por otras alternativas.

La culpabilidad no desaparece

Este último punto tiene que ver con el aspecto psicológico de cada persona. Si en tu caso no existe ningún problema a nivel de remordimientos, continúa consumiéndolos. Sigue alimentándote con sentido común, autocontrol y combinándolo con una práctica regular de ejercicio.

Los alimentos denominados como "divertidos" como pueden ser las hamburguesas u otra clase de comida rápida no deberían formar parte de tu dieta de manera habitual. Sin embargo, no pasa absolutamente nada si haces una comida donde la diversión esté presente una vez a la semana.

En estos casos donde la ansiedad está al mando de tu dieta alimenticia, consulta con un dietista profesional (o un terapeuta) para saber qué es lo que tienes que hacer y descubrir el por qué se produce ese temor con ciertas comidas. El objetivo que tienes que tener en mente es saber disfrutar de la comida en momentos ocasionales y esporádicos. Un descontrol en la dieta solo va a provocar descensos de rendimiento en tus competiciones.

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