El debut de Kate Phillips en Ironman Cairns, trasplantada de corazón y pulmón en 2013
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El debut de Kate Phillips en Ironman Cairns, trasplantada de corazón y pulmón en 2013

La historia que vive cada triatleta hasta el momento de ponerse en la salida de un Ironman la sabe solo él, pero creo que hay pocas historias como la que hoy contamos. Cuando Kate Phillips debute en Cairns el próximo domingo, no solo será el premio a su lucha constante por vivir, sino que será la mejor demostración en vida de que todo es posible.

La vida de Kate ha estado muy ligada desde el principio a las operaciones. Nació con una enfermedad cardíaca congénita y a los 10 meses tuvo que ser sometida a una cirugía a corazón abierto. Milagrosamente, tuvo una infancia bastante normal, aunque siempre vigilada. No sería hasta su adolescencia, cuando Kate empezó a empeorar alarmantemente y su corazón dio signos de fatiga.

"Durante mi infancia tuve la suerte de jugar como cualquier niño, pero con algunas limitaciones. No podía correr más de 200 metros sin desplomarme. Nunca pude participar en croses infantiles ni nada de ese estilo. Jugaba al fútbol y me encantaba, pero con frecuencia me sustituían. Me gustaba mucho el deporte, pero no era precisamente bueno y no podía practicarlo durante mucho tiempo. Cuando cumplí los 13, mi salud empezó a empeorar y un virus glandular a los 16 debilitó aún más los músculos del corazón, así que la hipertensión pulmonar y la cardiopatía congénita empezaron a retroceder."

A los 23 años, Kate ingresaba en el hospital con una crisis pulmonar. Encharcada de líquido, sus labios estaban azules y luchaba por poder andar. Los médicos hacían lo posible por aliviar el dolor, pero no había cura de lo que parecía inevitable. Pocos meses después, la cosa empeoró todavía más cuando Kate sufrió un paro cardíaco durante una prueba de andar durante seis minutos. "Estaba delante de mi madre y de un montón de médicos. Tuve suerte de estar en el hospital cuando sucedió".

El trasplante, la única opción para Kate

Llegó un momento en que el trasplante era la única opción para Kate, un trasplante de corazón y pulmón doble. "Tener una combinación de corazón y pulmón, una rara mezcla, también me asustó. Mi médico sólo había hecho uno antes que el mío, y no tenía todas conmigo. Estaba aterrorizada, pero más por mi familia que por mí, porque en ese momento nada depende de ti y uno se preocupa más por ellos. No había otra opción, así que fue la única vez que me alegré de entrar en el quirófano".

Un mes después de recibir el trasplante, Kate recibió el alta y pudo irse a casa. Su recuperación empezó a ir como un tiro y empezó a pensar en cosas que hasta ese momento sólo eran sueños. "Me obligaba, todos los días, a dar una vuelta a la manzana. Estaba tan emocionada de utilizar zapatillas de correr y de poder andar, porque nunca las había necesitado antes. Cada día me ponía nuevos retos para hacerme más fuerte. Antes, siempre lo evitaba o ponía excusas simplemente porque no podía levantarme ni ser capaz de andar y hablar al mismo tiempo".

Kate llevaba toda su vida para poder ponerse en forma y fuerte y, finalmente, su sueño empezaba a hacerse realidad. "Un mes después de llegar a casa, me decidí a correr. Era una sensación surrealista, porque siempre había soñado con correr y ahora ya no me faltaba el aliento. Parecía un pato porque no tenía músculos  en las piernas, pero estaba corriendo y estaba emocionada. Fue un gran día. Una vez que vi que podía, empecé a entrenar". Kate siempre había soñado con hacer triatlón, aunque hasta el momento era una pésima nadadora, ciclista y corredora. Pero quería poder llegar a ser algún día como los demás. “Un día tengo que hacer eso”, pensaba Kate. No creo que la gente sea consciente muchas veces del apoyo que supone toda la comunidad que rodea al triatlón hasta que forman parte de él.

Dos meses después del trasplante, Kate ya era capaz de andar durante cinco kilómetros. Doce meses más tarde se lanzó a una salida de ciclismo con su hermano y su equipo, el Noosa Triathlon. Y al año siguiente, hizo su primer triatlón sprint en Raby Bay, un mes más tarde debutaba en Noosa.

"Suena estúpido, pero nada más hacerme el transplante recuerdo estar en el hospital esperando para preguntar a los médicos si algún día podría hacer el Triatlón de Noosa. Por fin lo logré, fue increíble y tener a mi familia animándome, en lugar de que yo los animara a ellos, fue increíble. Nunca lo olvidaré."

Kate dio un paso adelante en 2016 completando Ironman 70.3 Cairns. Y ahora, el siguiente paso es Ironman Cairns. Un reto que le está poniendo a prueba física y emocionalmente, pero que está decidida a superar.

"He estado hablando con mi hermano recientemente diciéndole que tengo muchas dudas sobre la carrera. Lo siento, porque siempre he sido tan positiva, pero en realidad debería considerar un privilegio el hecho de que esté estresada y ansiosa por intentar un IRONMAN, en lugar de estar esperando la donación de órganos. Realmente pone la vida en perspectiva cuando lo miras así. Tengo mucha suerte de estar luchando por esto en lugar de esperar una segunda oportunidad".

"Ya he estado en Cairns antes, por eso decidí volver y hacer el Ironman completo allí. Prefiero conocer la zona y realmente disfruté la prueba. Me encanta el recorrido con vueltas por la ciudad al final. Tengo muchas ganas de volver allí y hacerlo", dijo.

 

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