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Dolores y rozaduras por culpa del sillín: cómo evitarlos

Son días de pasar mucho tiempo sobre el rodillo, en una posición fija y estática a la que no estamos acostumbrados y que por desgracia puede darnos más de un quebradero de cabeza.

Pese a que gran parte de nosotros tenemos hecho un estudio biomecánico que adapta nuestra bicicleta a nuestras condiciones fisiológicas, el entrenar en rodillo cambia nuestra postura, de ahí que sea habitual que surjan dolores o llagas en las zonas que más apoyamos sobre el sillín: isquiones, ilion e ingles.

¿Qué provoca los dolores y rozaduras?

En el rodillo el cuerpo se mueve menos que cuando entrenamos en carretera: no hay cambios de terreno y podemos mantener la postura fija durante más tiempo.

Esto reduce las rozaduras, pero no las elimina completamente. Si entrenando en interior sigues teniéndolas, puede ser por hasta cuatro razones, todas vinculadas a una mala posición.

Usar un sillín no adecuado

En primer lugar, tendríamos que hablar del sillín en sí: puede que el que estás usando no sea el más adecuado.

Hay varias tipologías de sillín, y cada uno está adaptado a unas características tanto físicas, como de la distancia en la que nos vamos a centrar. ¿Entrenas para larga distancia y vas la mayoría del tiempo acoplado? Entonces es posible que no te sirva el que estás utilizando en tu bicicleta de ruta, y requieras de uno específico.

En su momento hicimos un artículo sobre cuáles son los mejores sillines para triatlón. Quizás te convenga echar un vistazo.

Una mala biomecánica

Pero hay más, puede que tu bicicleta no esté bien ajustada a tus necesidades: el sillín puede estar demasiado alto, demasiado bajo, demasiado adelante, demasiado atrás...

Si no estás cómodo sobre la bicicleta, tu cuerpo estará inconscientemente, y de manera constante, buscando encontrar la más adecuada, que no significa que sea la que más te convenga. De ahí que revisar tu estudio biomecánico sea fundamental.

Nuestro compañero JuanP Vázquez está prestando estos días de confinamiento un servicio de biomecánica online que, para pasar estas semanas de reclusión, puede ayudarte a minimizar dolores.

Por último, una diferencia de longitud entre nuestras piernas -que aunque te parezca extraño es algo habitual- también puede provocarte dolores incómodos.

¿Y los folículos infectados, los furúnculos y las heridas?

Aparte de los dolores óseos, puede que nuestras penurias vayan más allá y comencemos a tener granos infectados o heridas.

Hay una tipo de estafilococo en nuestra piel, el Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM), que es bastante incómodo de tratar. Si a causa de las rozaduras que sufrimos sobre la bicicleta entra en nuestra piel, requeriremos de más de una pomada tópica, necesitaremos antibióticos.

Aparte están los folículos infectados, que surgen por la humedad y la temperatura a la que se ve sometida la zona que entra en contacto con el sillín: sudamos y en mayor volumen que entrenando en exterior, y no tenemos ventilación como sí ocurre en el resto del cuerpo.

Estos folículos, pese a parecerse a un simple grano, pueden terminar convirtiéndose en un absceso de grasa o un furúnculo, que son extremadamente dolorosos.

Cómo prevenir los dolores, las rozaduras y los folículos en la bicicleta

Está claro que, sabiendo que rodar en interior es muy distinto a hacerlo en exterior, lo más útil es prevenir lo que nos puede venir por delante.

En primer lugar, la higiene es fundamental: como comentábamos hace un momento, en interior sudamos más y la zona de ingles e isquiones quedará más expuesta a la humedad. De ahí que, además de ducharse bien después de cada sesión, hay que secar de manera concienzuda.

Además, conviene que utilices ropa de calidad. Es costumbre que dejemos los culottes más gastados para el rodillo, pero ahora que esta disciplina se ha convertido en la única que podemos practicar, te recomendamos encarecidamente que utilices tus mejores textiles de cara a evitar las rozaduras y pliegues imprevistos.

En tercer lugar, lo que hemos dicho del estudio biomecánico: revisa tu postura y si notas diferencias a cómo pedaleas en exterior -por ejemplo, si aquí vas más acoplado que en carretera- no dudes en buscar cambios en las medidas de la bicicleta. Échate un vistazo a lo que ofrece JuanP Vázquez en su estudio de biomecánica online. Lo mismo es una opción barata y sencilla.

Por último, evita los excesos sobre el rodillo: es tiempo de estar encerrado en casa, y muchos de nosotros utilizamos el entrenamiento para evadirnos, pero piensa que si no estás acostumbrado a las largas distancias, pegarse palizas sobre la bici quizás no es buena idea: tu cuerpo va a sufrir de manera innecesaria, y puede que en el medio y largo plazo lo termines pagando.

Como con todo, en el punto medio está la virtud.

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