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Por qué tienes que trabajar el core sí o sí

Por qué tienes que trabajar el core sí o sí

¿Cuántas veces hemos hablado de la importancia de trabajar la zona abdominal para ser mejor deportista?

Trabajarlos es fundamental porque son los que aportan casi toda la fuerza que tiene nuestro cuerpo, ya que nos servimos de ellos para múltiples tareas, desde levantarnos de la silla hasta hacer ejercicio.

¿A cuáles nos referimos exactamente?

Los músculos del core comprenden todos aquellos que conectan con la espina dorsal, vitales para que el cuerpo pueda soportar la columna vertebral, de tal forma que el peso no recaiga únicamente en los huesos.

También podemos hacer referencia a ellos como los músculos centrales.

En concreto, estos músculos son los abdominales, los lumbares, los glúteos, los músculos de la pelvis y la cadera.

Reducir riesgos

A nivel deportivo, y de triatlón de manera específica, el core es básico para reducir la fatiga. En el segmento de natación nos dara una mejor hidrodinámica, haciendo que podamos avanzar más rápido con un menor esfuerzo.

Una vez que nos subamos a la bicicleta, en las fases de desnivel positivo descansará parte de nuestro trabajo muscular, al poder repartir el esfuerzo. Si vamos acoplados, nos mantendrá relajados.

Y corriendo, nos permitirá mantener una buena técnica de pisada, que nos ayuda a ser más eficiente, sin talonear ni bajar la altura de la cadera.

Pero hay más: entrenar los músculos del core correctamente reducen importantes riesgos de ese gran listado al que puede enfrentarse cualquier deportista.

Pero no solo deportistas, también cualquier persona en su vida diaria, ya que todos trabajamos dichos músculos en acciones rutinarias, como cargar con objetos, subir escaleras o agacharse a coger algo del suelo.

Por tanto, trabajar el core impide posibles daños en la espalda derivados de cualquier actividad.

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Desde el punto de vista deportivo, entrenar estos músculos te permitirá mejorar en los deportes que practicas; hará que seas más fuerte en los ejercicios de pesas (y que seas más fuerte, en términos generales, en cualquier otro aspecto de tu vida); y que se reduzcan las posibilidades de lesionarte, o la frecuencia con la que te sobrevendría una lesión.

Otros dos beneficios relevantes son la mejora de la postura y una respiración más eficiente. Ambas se verán reforzadas por el entrenamiento del core.

En general, trabajar los músculos centrales te permitirá lograr movimientos más potentes y, por consiguiente, obtendrás un mayor rendimiento en deporte.

Con qué ejercicios se puede trabajar el core

Los entrenamientos para trabajar el core consisten en el enfoque en los músculos centrales mencionados.

Hacer abdominales es uno de los ejercicios más clásicos, pero es un error centrarse únicamente en estos.

De hecho, practicar abdominales en exceso no es la solución a tus problemas de fuerza, puesto que esto solamente sirve para perder grasa corporal. Así, lo más adecuado sería trabajar toda la zona situada alrededor de los abdominales.

La importancia de los isométricos

Lo dijimos recientemente: la mejor manera de trabajar el core es con los ejercicios isométricos.

Dentro del posible listado, ejercicios como la plancha o la plancha lateral, las rotaciones de columna, el puente o el ejercicio del pájaro-perro son algunas de las ideas que puedes poner en marcha para trabajar el core, así como diferentes tipos de abdominales.

Trabajar la cadera te ayudará a ser más estable y a lograr movimientos más eficientes; los glúteos, por su parte, te permitirán una mejor postura; y los abdominales serán fundamentales para la respiración.

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