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Trucos y curiosidades / El "Efecto ganador": cómo nos moldea nuestra relación con el poder

El "Efecto ganador": cómo nos moldea nuestra relación con el poder

Siempre hemos creído que nuestra biología, lo que somos, determina nuestras actuaciones. Como dice Ian H. Robertson, "tendemos a pensar que la primera tiene efectos causales sobre la segunda". Sin embargo, tal y como explica este neurpsicólogo, el "Efecto ganador" ilustra claramente que lo contrario también puede ser el caso. 

"Ganar, ya sea físicamente en la batalla, competitivamente en el deporte o económicamente en el mercado, aumenta notablemente la probabilidad de que el ganador prevalezca en un encuentro posterior", recoge Robertson en "El efecto ganador: la neuropsicología del poder, (2018)"

Fernando Alonso, investigador y divulgador de la Universidad Carlos III de Madrid explica en Twitter, donde ha hablado sobre la investigación de Robertson, que "el «Efecto ganador», es un fenómeno biológico que significa que si se gana una competición, incluso contra un oponente artificialmente debilitado, tus posibilidades de ganar la siguiente contra un oponente mucho más fuerte se incrementan estadísticamente".

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Foto: Tom Pennington // Getty Images for IRONMAN

Por ello, tal y como cuenta Robertson y recoge Alonso, "cuando Mike Tyson salió de prisión, después de tres años sin alimentarse ni entrenar adecuadamente, necesitaba enfrentarse contra un rival de un nivel muy inferior. Necesitaba una primera victoria fácil y segura".

Aunque la tendencia nos lleva a creer que nuestra biología cambia nuestro comportamiento, "en realidad nuestras relaciones sociales cambian constantemente, cada día, nuestra biología".

Existen también otros fenómenos ampliamente conocidos y estudiados como "la profecía autocumplida" o "efecto Pigmalión", un proceso que provoca que la expectativa respecto a unos determinados hechos futuros concretos aumente la probabilidad de que estos hechos ocurran.

O el "efecto Galatea", como se conoce a la capacidad que tenemos nosotros, como individuos, de creer en nuestras habilidades para, de esta forma, multiplicar las probabilidades de alcanzar un determinado objetivo.

¿Por qué ocurre el "Efecto ganador"?

Robertson, codirector del Global Brain Health Institute y profesor emérito del Trinity College de Dublin, señala que "se cree que la base biológica de este fenómeno está relacionada con la liberación del cerebro al torrente sanguíneo de una hormona que hace que aumenten los niveles de testosterona circulante".

Esten fenómeno puede provocar cambios en los humanos que se pueden ver más fácilmente en el Síndrome de Hubris, un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y deprecio hacia las opiniones de los demás, y que ocurre, particularmente, cuando el éxito ha llevado a la adquisición de poder.

El autor de "The Winner Effect: The Science of Success and How to Use It" explica que "es entonces cuando es más probable que se hagan evidentes los efectos de la extrema confianza en uno mismo que se produce". Efectos que, como vemos, puede llegar a ser "perjudiciales para el bienestar de las personas y las organizaciones".

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Foto: PTO

Cómo nos moldea nuestra relación con el poder

Robertson explica que en algunas especies, "la liberación de testosterona da lugar a cambios en el tamaño y el color, así como en el temperamento y la fertilidad".

Por suerte, los efectos destructivos que pueden nacer del éxito y la adquisición de poder no son inevitables, estando supeditados a varios factores:

  • Las disposiciones preexistentes: Nathanel Fast N. Fast demostró que si se asciende a alguien a un puesto en el que se siente inadecuado y tiene poder, es probable que se comporte de forma de forma intimidatoria con sus subordinados. "Las personas poderosas que también se sienten inadecuadas son las más peligrosas", advierte Robertson
  • Diferencias biológicas: los picos de testosterona varían entre individuos y tienden ser mayor en hombres que en mujeres
  • La forma en que se experimenta la adquisición de poder: como una ganancia personal, 'poder-P', o una oportunidad social, 'poder-S'

Fernando Alonso explica que, mientras el poder es un problema para aquellos que se sienten inadecuados, "para otros, el poder potencia su inteligencia, audacia, inspiración, tolerancia al estrés, etc.".

¿Y qué explica esta diferencia? "Posiblemente se encuentra en la relación entre poder y dopamina. Poca produce bajo rendimiento, un exceso distorsiona el buen juicio", matiza el divulgador. Por ello "un narcisismo desmedido es el mayor riesgo que tiene asumir cierta posición de poder. El ego se convierte en el mayor enemigo de la persona encargada de tomar decisiones".

Tal y como recoge Alonso, Robertson también muestra en su estudio que "los individuos con alta motivación de poder encuentran estresante perder y segregan testosterona. En cambio, las personas con baja motivación de poder tienden a encontrar estresante el hecho de ganar. Es decir, consideran que dominar a otros es más estresante que gratificante".

Por todo ello, Ian H. Robertson concluye que, "tal vez nuestras relaciones de poder son, sin duda, los dictadores fundamentales de lo que somos, incluyendo la propia estructura de nuestros cerebros".

La importancia de nuestras creencias previas en los resultados

Otra conclusión interesante del estudio de Robertson es la que hace Manu Sola Arjona. El responsable de Ciclismo Evolutivo y autor de "La Naturaleza del Entrenamiento" apunta que "nuestras respuestas fisiológicas y comportamentales están mediadas también por la anticipación de lo que esperamos que va a ocurrir".

Quizá por ello todos buscamos ese 'entreno de confianza' en las semanas previas a una competición, para confirmar que está en nuestras manos hacer que ocurra aquello que esperemos.

Sin embargo, Sola señala que dicha anticipación "es diferente según la persona y el contexto, lo que provoca que similares estímulos provoquen reacciones muy diferentes". Para este reconocido experto en rendimiento, esto se convierte también en una evidencia de que "las mismas series, dieta o tratamiento no van a tener nunca el mismo resultado".

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