Debate: ¿puede un entrenamiento ser óptimo si no nos divertimos haciéndolo?
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Debate: ¿puede un entrenamiento ser óptimo si no nos divertimos haciéndolo?

Mejorar nuestra salud, tener una vida social más enriquecedora, superarnos a nosotros mismos...la lista de motivaciones que nos llevan a hacer deporte es amplia y variada. Algunas personas llegan por casualidad, otras por necesidad, y muchas se quedan porque no son capaces de marcharse. Reconozcámoslo: el deporte engancha.

Engancha, sobre todo, porque nos hace felices. Parece una frase cursi, pero es una evidencia científica: el deporte mejora nuestro estado de ánimo y es una herramienta para combatir la depresión y la ansiedad.

Una vez que descubrimos que la actividad física nos hace felices y decidimos quedarnos, muchos decidimos ir un paso más allá, porque además de su carácter lúdico, el deporte tiene un marcado acento de superación personal.

En el triatlón -y en otros deportes de resistencia-, es algo prácticamente implícito: muchos deportistas aficionados empiezan a fijarse objetivos y metas, deciden competir y se ponen en manos de profesionales para encontrar su mejor versión.

En este proceso de superación personal el foco recae, a menudo, en la mejora de rendimiento. Un objetivo que requiere paciencia, dedicación y esfuerzo, y que no siempre se alcanza como y cuando se desea.

En este contexto, Andy Renfree, profesor de Ciencias del Deporte y el Ejercicio en la Universidad de Worcester, ha lanzado una pregunta en su cuenta de Twitter: "¿Puede una prescripción de entrenamiento/ejercicio ser 'óptima' si la persona a la que se le prescribe no la disfruta?".

Es decir, ¿puede el componente de búsqueda de rendimiento del entrenamiento funcionar de manera independiente o necesita el componente lúdico asociado al ejercicio?

Mario Mola
Foto: Mario Mola / Instagram / @javitheilacker

La opinión de los expertos

Álvaro Velázquez, reconocido entrenador español, ha sido el más tajante en el debate. El que fuera dos veces podio en el Campeonato de España de Larga Distancia lo tiene claro: ha respondido con un rotundo "No".

Por su parte, otro prestigioso entrenador, habitual también en los debates de esta red social, ve el debate desde otro enfoque. En una comparación con "las coles de Bruselas" Alan Couzens señala que "nuestros gustos pueden cambiar. Se puede aprender a disfrutar. Y las coles de Bruselas son mejores para nosotros que la mayoría de las cosas que inicialmente 'disfrutamos", apunta el fisiólogo.

Alain Güttinger, profundiza un poco más en la cuestión y apunta que "depende del objetivo del entrenamiento/ejercicio". Para Güttinger, cuando se trata de búsqueda del rendimiento, la diversión pasa a un segundo plano. "No hay que disfrutar de todos los aspectos del entrenamiento en el mismo grado", señala.

Pero, claro, el concepto de "disfrute" dentro del deporte es un tanto extraño y problemático. "Mi sesión favorita solía ser 6 series de 400+200, pero ciertamente no sonreía durante ella. Pero me sentía bien después", explica Renfree.

Para Jordan D. Kurth, fisiólogo deportivo, también depende del objetivo. "El resultado que se quiere optimizar debe estar claramente definido y bien medido", comenta. "De lo contrario, 'óptimo' es sólo una palabra de moda que significa 'bueno".

¿Qué pasa cuando lo que queremos optimizar es la adherencia? Para Kurth está claro: un entrenamiento que no sea divertido no funciona. Un punto importante, porque, tal y como desliza el experto, "lo que es óptimo durante unas ocho semanas probablemente no lo sea durante muchos meses o años, cuando el disfrute tiene un impacto más directo en la respuesta fisiológica a través del compromiso repetido".

Disfrutar el proceso

Hace unas semanas, la campeona olímpica de ciclismo en ruta, Anna Kiesenhofer, reflexionaba también en Twitter sobre la búsqueda del rendimiento. La deportista austriaca reconocía que a lo largo de su carrera lo había probado todo: intervalos clásicos de "VO2máx", poco volumen, mucho volumen, entrenamiento polarizado, umbral y cualquier cosa en medio de todo eso. Y con todos había logrado un gran rendimiento.

En este sentido, Güttinger arroja una reflexión importante: "Disfruto probando diferentes cosas/sesiones en el entrenamiento, pero no disfruto de todas las cosas que pruebo, aunque disfruto de todo el proceso del que forman parte".

Quizá, a la hora de juzgar, la clave sea ver cada sesión como la parte de un todo mucho más amplio y no como una unidad independiente. Porque si algo está claro es que, en esa búsqueda de la mejora, deberemos enfrentarnos a sesiones en las que no disfrutamos pero que, en el fondo, sabemos que son importantes.

Güttinger lo explica de otro modo: "No tienes que disfrutar de todos los aspectos de tu trabajo o de tu afición (o de tu entrenamiento) para que sea 'óptimo". Es más, "incluso puedes odiar la mayor parte si lo único que te importa es el resultado final".

hayden wilde
Foto: World Triathlon // Tommy Zaferes

Gustos personales y entrenamiento óptimo

Hemos de reconocer que nuestros gustos personales juegan un papel importante. Como señala Michael Crandall, "las preferencias del cliente son el 33% de la ecuación. Cuando tienen preferencias difíciles, el profesional tiene que estirar realmente sus conocimientos para hacer que los principios funcionen".

Chris Gaviglio, entrenador de fuerza y acondicionamiento, recurre a la ciencia (Beaven et al. 2008) para reforzar esta afirmación: "Las respuestas hormonales al entrenamiento pueden ayudar a dirigir la prescripción 'óptima' del entrenamiento", explica.

Dado que las respuestas hormonales pueden ser psicofisiológicas, "aunque la prescripción sea 'óptima', si no la disfrutan, puede que los resultados no sean óptimos". Teoría con la que Renfree se muestra de acuerdo: "Cualquier prescripción que no sea agradable es poco probable que sea "óptima".

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