¿Entrenar por sensaciones o analizar datos a tope? Así subió Braden Currie al podio en St. George
Foto: Braden Currie /Instagram / Korupt Vision
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¿Entrenar por sensaciones o analizar datos a tope? Así subió Braden Currie al podio en St. George

Si decimos que hombres como Kristian Blummenfelt y Gustav Iden deben gran parte de sus éxitos al control y seguimiento de una larga lista de datos, es algo en lo que la gran mayoría del mundo del triatlón estará de acuerdo.

Los Noruegos han llegado a pagar 2.000 dólares por una botella de agua infundida con isótopos de oxígeno para después recoger en muestras de orina y analizar y medir la eficiencia general de oxígeno de Blummenfelt.

Y han demostrado que funciona: un oro olímpico, un Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3, un Campeonato del Mundo World Triathlon, los dos mejores debuts de la historia en IRONMAN y un Campeonato del Mundo IRONMAN...en menos de un año.

Braden Currie
Foto: Braden Currie /Instagram / Korupt Vision

Sin embargo, desde que hombres como Olav Aleksander pusieran ciencia y tecnología al servicio del rendimiento, el debate no ha hecho más que crecer. Mientras ellos han hecho del test de lactato su mayor aliado, otras figuras reconocidas de nuestro deporte han salido a restar importancia a esta herramienta.

Álvaro Velázquez, figuras reconocidas en nuestro país, defendía la valía de la percepción del esfuerzo subjetiva frente a esta ciencia, mientras que Dan Plews, entrenador de figuras ilustres como Javier Gómez Noya, reflexionaba sobre la realidad del test de lactato hace unos días.

Curiosamente, días atrás, otro nombre importante de nuestro deporte, Brett Sutton, atacaba a la electrónica y la ciencia. "Ahórrate el dinero, nadie necesita esa basura", apuntaba el ex-entrenador de Daniela Ryf.

Y no sólo entrenadores, también han sido deportistas los que han entrado al debate. Como el reciente ganador de Zegama-Aizkorri, Kilian Jornet. El catalán, uno de los mejores corredores de montaña de la historia, aseguraba hace unos meses en una entrevista que prefería entrenar por sensaciones.

Algo muy en línea con otra reflexión personal del atleta de NNormal, para quien "tener datos de entrenamiento está bien, pero no hay que obsesionarse con ellos".

¿Qué opina Braden Currie?

El último en pronunciarse al respecto ha sido el bronce en el Campeonato del Mundo IRONMAN de St. George 2022. Lo ha hecho a través de una entrada en su página web, en la que ha analizado las claves de su tercer puesto en Utah.

Braden Currie, que se considera a sí mismo como alguien que normalmente no corre la carrera basándose en las pantallas de datos, confiesa que siempre ha defendido una estrategia en la que leer la carrera y tomar decisiones sobre la marcha era lo principal.

Algo que, en palabras del triatleta, ha dado sus frutos muchas veces. Sin embargo, en un deporte en el que los récords actuales se siguen rompiendo, puede que esto ya no sea suficiente si quieres apuntar más alto.

Tras su paso por Estados Unidos a primeros de mayo, este neozelandés volvió a casa con "una de las mejores carreras de mi vida". Ahora, Currie, ha querido explicar los motivos de su éxito en una carrera donde "tuve la oportunidad de correr como yo creía que podía hacerlo" y que ha reforzado su trabajo en los meses previos.

Centrado en el recorrido ciclista

Para el número #6 del Ranking Mundial PTO, la clave de su rendimiento se debe a varias cosas. En primer lugar, confiesa que su entrenamiento se centró únicamente en el recorrido ciclista de St. George. El de ASICS explica que a lo largo de los últimos años ha mejorado muchas cosas sobre las dos ruedas: su cadencia, su eficiencia, su posición así como su potencia. Pero la llave del podio no estuvo sólo ahí.

"Cuando se canceló el Ironman de Nueva Zelanda en febrero, pude concentrarme por completo en el recorrido de St George. No era lo que sentía en ese momento, pero mirando hacia atrás, me dio la oportunidad de poner todo en St George", recapitula ahora.

Foto: Braden Currie /Instagram / Justin Luau

Braden Currie y Ben Reszel, responsable de su entrenamiento sobre las dos ruedas, tuvieron la oportunidad para "realizar una preparación casi perfecta". Tanto que, el objetivo inicial de clasificarse para Kona en Utah, acabó volviéndose más ambicioso.

Empezó a descubrir, a partir de sus cifras de potencia y de las simulaciones de carrera en los entrenamientos, que el circuito de St. George jugaba mucho a su favor. Así que el siguiente paso fue añadir a la preparación una aclimatación a la altitud unas semanas antes, con el fin de cumplir todos los requisitos.

"Esto también dio la oportunidad a mi entrenador de llegar antes a St. George y ayudarme con la preparación final de la carrera. No me di cuenta de lo beneficioso que sería esto hasta que él apareció", explica el triatleta de Red Bull.

El 90% del rendimiento de Braden Currie se basó en un análisis detallado de datos

Para Braden Currie, "uno de los puntos fuertes de Ben es, sin duda, su capacidad para prepararme para la carrera logrando un rendimiento máximo". ¿Y cómo se logra esto? Hubo parte de instinto y observación cuando llegó el momento de enfrentarse al tapering, pero "el 90% se basó en un análisis detallado de los distintos tramos del recorrido y de mi rendimiento en esos tramos", asegura el ganador de IRONMAN Nueva Zelanda.

Durante el tiempo que Ben y Braden pasaron en St. George antes del Mundial, el entrenador "comparó la potencia en las subidas en relación con la frecuencia cardíaca y los datos de lactato que él quería que mantuviera, con el fin de sostener el recorrido de 180 km", explica Currie.

Además, "midió los tiempos de recuperación después de estos tramos duros y determinar dónde podía esforzarme un poco más para ganar tiempo que mereciera la pena, y dónde debía dejarlo, ya que el esfuerzo extra no merecía la pena por el tiempo que ahorraba".

¿Cuál fue el resultado? Ben media los niveles de lactato día tras día y cuanto más se acercaba la carrera, más bajos eran estos en relación con una potencia similar en las subidas.

"También demostró que si montaba eficientemente en la marcha correcta con la cadencia adecuada y con la posición corporal correcta, produciría una cantidad de potencia igual en comparación con mi técnica clásica de levantarme del asiento y moverme mucho para producir potencia", relata el de Felt.

Sin duda, el papel de Ben y sus análisis fue determinante en el rendimiento de Braden Currie el día de la carrera. "Cada vez que salía a rodar, Ben me acompañaba en el Dodge conduciendo lo suficientemente cerca como para que su segunda unidad central Garmin leyera mis cifras de potencia y frecuencia cardíaca en tiempo real".

Braden Currie
Foto: Braden Currie /Instagram / Korupt Vision

Aquello permitió al entrenador a vigilar a su pupilo "como un halcón en todo momento". De hecho, Ben hacía sonar el claxon si Braden rodaba por encima de los números adecuados. "Me condicionó a leer mi medidor de potencia más de lo que nunca lo había hecho y a recordar conscientemente cada tramo del recorrido con detalle", cuenta el triatleta.

El Día D se acercaba, y aquella obsesión por los datos se acentuaba. Currie y su entrenador repasaron juntos todo el segmento ciclista en una pantalla grande y determinaron la potencia que podía alcanzar en cada tramo y dónde podía ganar tiempo. "También dónde no valía la pena esforzarse demasiado, ya que el tiempo que ganaría sería mínimo para el esfuerzo de potencia y el lactato resultante", desliza el ganador de IRONMAN Cairns.

Además, Ben Reszel estudió lo que estaban haciendo los rivales a través de plataformas online accesibles, y conocía a la perfección las posibilidades, en cuanto a números, de Currie. "Tenía que esperar que el día de la carrera todo fuera correcto, pero, por supuesto, las predicciones del alemán fueron acertadas", afirma el pupilo.

¿Y qué paso cuando llego el día de poner todo lo aprendido en juego? La mañana del Campeonato del Mundo IRONMAN, las últimas palabras de Reszel fueron: "Corre con la cabeza y vigila tus números, pero confía en tu instinto para arriesgar". El resto ya es historia de nuestro deporte.

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