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'Escape from Alcatraz', quizás el triatlón más icónico del mundo

El mítico triatlón de la bahía de San Francisco cumple 40 años (con uno de retraso) después de cancelar la prueba de 2020. Tendrá lugar el próximo 15 de agosto.

Corría 1979 cuando Joe Oakes volvía de Hawái tras haber participado en la segunda edición de Kona. A su vuelta, se le ocurrió que no estaría mal organizar una prueba en casa, en San Francisco, y se puso manos a la obra. Tenía ante sí uno de los mejores escenarios del mundo.

La prueba empezó los primeros años como un evento de club y privado para unos pocos. Salía de la antigua prisión federal de Alcatraz y una vez se completaba el segmento de natación, la bicicleta cruzaba el Golden Gate. Sin embargo en 1983 la carrera sufrió una escisión y se abrió al gran público.

Desde entonces la carrera ha ido mutando mucho, pero mantiene la esencia que la convierte en uno de los grandes clásicos del triatlón. En la actualidad se corre habitualmente en junio, aunque por motivos pandémicos este año se dispute en agosto.

Un recorrido único, algo masoquista y con una distancia bastante extraña

La salida se lleva a cabo desde un barco de vapor llamado 'San Francisco Belle. Todos los triatletas viajan juntos en ese viejo buque, compadrean y van comentando sus sensaciones hasta que llega el momento de echarse al mar.

Se trata de una de las nataciones más frías y complicadas que se pueden encontrar. Muchos años la temperatura del agua ha rondado los 12 grados y el Pacífico no siempre está tranquilo en la bahía de San Francisco.

La travesía a la T1 tiene una distancia superior a un media distancia, los triatletas deben nadar 2,4 kilómetros por las gélidas aguas que bañan San Francisco. Eso sí, sin miedo a los tiburones, que la organización suele decir que "son pequeños".

El segmento ciclista también es particular. Recorre para de la costa de la ciudad y callejea un poco por el parque del Golden Gate. Ojo con confiarse y pensar que puede hacer calor en San Francisco, nada de eso, en agosto puede salir un día malo de niebla y lluvia y eso se parece más a Ferrol que a otra cosa.

En total, 29 kilómetros por una carretera de costa que serpentea y que tiene algunos toboganes. Por ahí circuló Javier Gómez Noya en 2013 cuando se hizo con la prueba por delante de O'Grady, Jesse Thomas y Cesc Godoy.

Correr como un presidiario

Después de la T2, la carrera retoma esos aires épicos. Los fugados, tras tocar tierra echan a correr 12 kilómetros en un circuito que primero les lleva a casi poder tocar el Golden Gate.

No todas las transiciones son iguales
Foto: Instagram // Escape from Alcatraz

A los ocho kilómetros de carrera a pie, llega uno de los momentos álgidos de la prueba, la temida 'sand ladder', una escalera de arena muy empinada con peldaños muy separados en la que los triatletas tienen que recurrir a la técnica. De hecho más de uno tiene que ayudarse de la cuerda para terminar subiendo.

Una carrera bonita pero para bolsillos desahogados

Desde hace algunos años, la prueba ha ido subiendo de precio como la vivienda en España. Para esta edición solo se puede acceder vía lista de espera, pero la inscripción ronda los 750 dólares, traducido en euros algo más de 600. Demasiado caro para ser una distancia olímpica 'rara'.

Si no, siempre está la opción de buscar 'La Roca', encender la tele un sábado por la tarde y disfrutar con las interpretaciones de Nicolas Cage, Ed Harris y el tristemente fallecido Sean Connery. No es lo mismo que un triatlón, pero hace su función y es más barato.

'La Roca' es un clásico del cine de sobremesa
Foto: Captura

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