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¿En qué hay que invertir como triatleta que no sea material?

Si por algo nos caracterizamos los triatletas es por nuestro afán por invertir en material: ya sea por mejorar rendimiento, ya sea por reducir peso.

Sin ir más lejos, hace unos días hablábamos de qué pesos se pueden reducir en la bicicleta, y el artículo era un auténtico éxito. Pero hay vida más allá de nuestras inversiones en potenciómetros, ruedas o zapatillas con placa de carbono: un triatleta puede -y debe- invertir en una serie de aspectos inmateriales que prácticamente son tan importantes como los materiales.

No obstante: si lo que queréis es material, os recordamos que en nuestro comparador de precios podéis acceder a los mejores descuentos en todo lo concerniente a triatlón.

Y hecha la pausa publicitaria, centrémonos: JuanP Vázquez nos habló en su momento de cuál son esos intangibles, y vamos a revisarlos con detenimiento.

La prueba de esfuerzo

Desde nuestro punto de vista, es posiblemente la inversión más importante que ha de hacer un triatleta. Es más, no solo un triatleta: cualquier ciclista, runner o deportista de resistencia tendría que hacerse una de manera regular.

Por dos razones básicas: el rendimiento y la salud.

El rendimiento hace referencia a, por ejemplo, la realización de una prueba de lactato en la que nos dirán con exactitud nuestras zonas de entrenamiento y de frecuencia cardíaca.

Pero no obstante nos quedamos con la salud: a través de una prueba de esfuerzo podremos saber si tenemos problemas cardiovasculares, como hemos explicado en tantas otras ocasiones.

El estudio biomecánico

A continuación, encontramos la biomecánica. Nos la podemos hacer de tres tipos: ciclista, de carrera a pie y de natación.

La primera de ellas, la ciclista, es a la que más acostumbrados estamos. Nos sirve para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones. Recordad que siempre hay una premisa básica: es la bicicleta la que se ha de adaptar al ciclista, y no al revés.

Foto: custom.us

El estudio biomecánico de la carrera a pie comienza a hacerse habitual y ya son muchas tiendas físicas las que ofrecen su servicio para adaptar el modelo de zapatilla a las características de cada corredor. Ayuda a detectar problemas en la pisada y sus posteriores soluciones, como puede ser, en último caso, la inclusión de plantillas.

Respecto a la biomecánica en natación, aún no está extendido su uso, pero ayuda a pulir la técnica de brazada.

Nutricionista, entrenador y fisioterapeuta

El contar con el apoyo de una persona experta en nutrición es clave para adaptar nuestras ingestas diarias de cara a rendir más. Lo hemos dicho en muchas ocasiones, la nutrición es la cuarta disciplina del triatlón, y cuanto más pulcros seamos, más avances veremos en nuestros resultados.

De igual manera, es muy recomendable contar con la figura de un entrenador que guíe nuestra evolución. Se puede optar por el autoentrenamiento si acumulas años de experiencia, pero no lo aconsejamos en absoluto.

Y si no mira los profesionales: pese al alto nivel de conocimiento que se les presupone, todos -hasta Lionel Sanders- delegan las decisiones en un tercero.

Y por último, nos queda hablar de la figura del fisioterapeuta: sería recomendable acudir al menos una vez al año y si es necesario en más ocasiones. Unido a su trabajo, habría que tener en cuenta a un masajista al que acudir de manera mensual si se realiza bastante carga de entrenamiento.

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