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La loncha de jamón y cómo optimizar el transporte de oxígeno

Las diferencias entre una atleta de élite y una persona sedentaria son muchas, y una de ellas pasa por la forma en la que la grasa se distribuye en el cuerpo.

La grasa se almacena en nuestro cuerpo principalmente a través de triglicéridos, que se relacionan entre sí en distintas partes de nuestro cuerpo. Las más común es la grasa subcutánea, pero también podemos encontrarla almacenada en el interior de los músculos, en lo que conocemos como Triglicéridos Intramusculares (TGIM).

Si se coge un "corte" de un triatleta profesional y una persona sedentaria, como si de una loncha de jamón se tratase, y medimos la cantidad de grasa que hay en cada porción el resultado es posible que sea parecido o igual.

Tal y como explica Aitor Viribay, de Glut4science, "las investigaciones han encontrado con que las personas sedentarias o con enfermedad metabólica y la población deportista de resistencia, no muestran diferencias significativas en cuanto al contenido de TGIM".

Es más, puede ser incluso mayor en segundo grupo. ¿Y cómo se explica entonces que la población deportista de resistencia no padezca enfermedades metabólicas cuando los TGIM se han relacionado con algunas? La clave es la localización.

La loncha de jamón

Aitor Viribay "disecciona" una loncha de jamón para explicar cómo la localización de los TGIM es la gran diferencia entre deportistas de resistencia y la población sedentaria.

El jamón malo

Partamos de un jamón malo, de los que tocan en la feria. Si cortamos una loncha de ese jamón, aparte de que posiblemente esté salado, veremos que la grasa se concentra en el exterior de la pieza y que entre las fibras musculares casi no hay grasa.

Ahora si lo llevamos a lo humano el jamón malo sería una porción de músculo de una persona sedentaria y con alguna afección como podría ser la diabetes tipo dos.

El jamón bueno

Ahora cogemos un jamón bueno, de un cerdo criado en libertad, alimentado de bellota y con la posibilidad de campar a sus anchas. Si cortamos una loncha de este jamón veremos cómo la grasa deja de ser predominante en el área que rodea el músculo y pasa a haber mayor infiltración grasa en la carne

El jamón bueno representa una porción muscular de un atleta profesional de resistencia.

grasa transporte oxígeno

Comparemos los jamones

Si se calcula la cantidad de grasa que tiene cada pieza posiblemente el resultado sea parecido o igual. La cantidad no es lo que importa, lo importante es la calidad y la disposición de esa grasa.

Pese a que la cantidad sea la misma la funcionalidad de los triglicéridos varía en función de su localización. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el transporte de oxígeno?

La grasa y el transporte de oxígeno

Cuando se entrena resistencia se modifica el contenido y la disposición de los triglicéridos musculares. En el músculo del atleta profesional estos se encuentran más cerca de la mitocondria en comparación con la persona no entrenada.

Bien, según apunta Viribay, una de las conclusiones que se puede obtener de la existente literatura científica es que el transporte de oxígeno parece ser más rápido y eficiente si se lleva a cabo por vías lipídicas, por fluido graso. Es curioso, pero se transporta mejor por fluido graso que por acuoso.

Es por ello que al trasladar el oxígeno en el músculo del atleta profesional, al tener esa infiltración grasa en el músculo, es una tarea más fácil.

frío running
Foto: Envato Elements

¿Cómo mejorar los triglicéridos intramusculares?

Más allá de esta teoría, hay muchos motivos por lo que los triglicéridos intramusculares desempeñan un papel importante en el rendimiento de un deportista.

Por ejemplo, el hecho de que "son la principal fuente de grasa para el músculo esquelético, así como en la recuperación", según apunta Aitor Viribay.

Entonces, ¿cómo mejorar la composición y la localización de los TGIM? Ahí van algunos consejos:

  • Entrenar mucho y entrenar bien: si volvemos a los grandes deportistas de resistencia veremos cómo la gran mayoría de estos se somete a volúmenes de entrenamiento enormes. Pero la clave es cómo distribuyen la intensidad. "La línea de tiempo transcurrido en intensidades bajas (Z1-Z2) es >5 veces más alta que la de una intensidad media (Z3) y >10 veces más que la de intensidades altas (Z4-Z5)", explica Viribay, quien ha trabajado con deportistas como Kilian Jornet.
  • A la hora de nutrirse estos deportistas tienen unas demandas energéticas acorde a la carga de entreno, muy altas. La oxidación de glucógeno y de glucosa es alta a estas intensidades, aunque creamos que sólo se utilizan grasas. Por eso es clave proveer al cuerpo de la energía necesaria y más en concreto de los hidratos de carbono suficientes.

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