Te echaremos mucho de menos, Javi Gutiérrez
Foto: Desafío Castilla y León
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Te echaremos mucho de menos, Javi Gutiérrez

Levantarse a las seis de la mañana en pleno invierno para meterse en la piscina, por muy climatizada que sea, es muy jodido. Y más si vives en Valladolid, donde hace un frío que zurrusca los cojones. Pero desde hace dos años y pico unos cuantos valientes lo hacíamos -unos más que otros, también es cierto-: nos plantábamos lunes, miércoles y viernes en dos carriles de las Piscinas del Esgueva, nos embutíamos en nuestros bañadores y empezábamos a nadar con esa gracia, algarabía y jarana tan castellana y que tanto nos caracteriza. Por si no lo habéis pillado: en un silencio sepulcral.

Todos menos uno, Javi, que con sus casi cien kilos de peso llegaba el primero de todos y era el primero en animarnos. "Qué pasa, mariquita". Era su frase. Él y yo, que en los últimos tiempos no nos definíamos precisamente por un buen estado físico, coincidíamos cada dos o tres largos en el borde del carril de los lentos, entre jadeos y tratando de coger algo de resuello. Yo apenas soltaba monosílabos, pero él era pura alegría. Cuarenta y seis años repletos de ganas de vivir y de, sobre todo, hacer vivir a los que estábamos alrededor.

Hoy se nos ha ido. Un infarto. De noche, con nocturnidad y alevosía. "Joder, si ayer nadamos juntos", me ha dicho un compañero cuando se lo he comunicado. Yo salí en bici con él antes de viajar a Kona. Unos setenta kilómetros, que es para lo que da el cuerpo. "¿Cuántos años tienes?", me preguntó. "Espabila que cuando llegues a cuarenta, todo va para abajo, y a los cuarenta y cinco, peor aún". Esta conversación lleva todo el día repicando en mi cabeza, porque me parece una macabra broma del destino. Porque si cierro los ojos y pienso en Javi, solo soy capaz de imaginarle aminando a todo bicho viviente a su alrededor, no en un paisaje de tristeza y soledad como el que nos ha dejado esta mañana. Cierro los ojos y me le imagino con coñas y bromas constantes, una de esas personas a las que conviene tener cerca. "En todos los entrenos que he compartido con él, tenía una sonrisa y una broma que hacerte", decía esta mañana una socia del Triatlón Pisuerga, el club al que pertenecía.

Javi, que sé que me estás leyendo: Ya no habrá más "Qué pasa, mariquita" y se me hace muy joddidamente extraño. Desde donde coños estés, viéndonos mientras te descojonas a cuenta nuestra, te echaremos mucho de menos. Descansa en paz.

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