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La enésima reinvención de Rakel Mateo: "Si me regalan la prótesis de rodilla igual tengo que ir a París"

Hay historias que marcan y la de Rakel Mateo es una de ellas. La ha contado por completo en Carrusel Deportivo.

Los Juegos Paralímpicos de Tokio nos están dejando historias que merecen mucho la pena. La de la triatleta Rakel Mateos es una de ellas. Todo empezó en 2001 cuando un accidente laboral cambió su destino para siempre.

"Yo apenas hacía deporte antes", ha explicado la triatleta vasca en la Cadena SER, que antes del accidente ya cogió experiencia en lo de superar situaciones difíciles. A los 12 años sufrí anorexia", ha confesado Mateo con una sinceridad impactante.

"Trabajaba en un supermercado y la carga que llevaba sobre mi carretilla se me cayó sobre la pierna", relata la paratriatleta, que vio como esa pierna se quedaba paralizada para siempre.

"A simple vista parecía que solo era un problema de rodilla, pero no, había más", matiza Mateo, que apenas podía mover la pierna y ha sufrido fuertes dolores en la piernas izquierda desde entonces.

Años después de aquel accidente le picó el gusanillo del deporte. "En mi casa siempre habían andado en bici y pensé en probar", revela Rakel, que tenía hacer malabares para poder pedalear sin tener que articular la rodilla izquierda. "Lo hacía como podía", explica mientras esboza una sonrisa.

"Hasta que un día me puse el reto de hacer y completar un triatlón", le ha dicho a Dani Garrido en plena entrevista. Buscó en el calendario, estudió las rutas y eligió el de Zumaya por ser el más llano, así que se lanzó a la aventura. Y aquello le gustó, vaya que si le gustó.

El reto fue creciendo y creciendo. Rakel se enfrentó a varios obstáculos más, pero acabó corriendo en Río de Janeiro y trayéndose para casa un octavo puesto de muchísimo valor. Rakel tenía 41 años por aquel entonces, lo que no sabía es que su carrera deportiva aún tenía algunos giros de guión más.

La decisión de amputar

"Prioricé mi calidad de vida antes que mi carrera deportiva", resume Mateo sobre una decisión muy difícil. Hace algo más de un año los dolores en la pierna lesionada eran insoportables. Lo valoró con los médicos, estudiaron varias opciones y después de muchos tratamientos, Rakel decidió que le amputaran la pierna.

"Aún estaba la cicatriz tierna y pensé que por qué no intentarlo", recuerda con alegría. Así que se lio la manta a la cabeza y buscó clasificarse para Tokio con la pierna recién amputada.

El resultado ya lo conocemos todos, Rakel acabó séptima y consiguió su segundo diploma olímpico seis meses después de una operación tan delicada.

Un ofrecimiento le hace plantearse la opción de correr en París

Mateo tiene 46 años y llegaría a competir en París con 49, pero eso es lo de menos, porque al poco de cruzar la meta en Tokio, recibió un mensaje inesperado.

"La mejor empresa de prótesis de rodilla del mundo se puso en contacto conmigo", desvela sobre algo que desde luego no esperaba. "¿Tú sabes lo que vale eso?, vacila entre sonrisas en 'Carrusel Deportivo'.

"Quizás tenga que ir a París 2024 a probar esa prótesis", zanja con un tono de voz que anticipa que lo va a intentar.

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