La curiosa razón por la que a los occidentales no nos gusta entrenar en ayunas, según Matt Fitzgerald
Foto: Unsplash // Pablo Merchán Montes
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La curiosa razón por la que a los occidentales no nos gusta entrenar en ayunas, según Matt Fitzgerald

Hablar de Matt Fitzgerald es hablar de uno de los más reconocidos autores sobre nutrición y deporte. Autor del libro "Nutrición y peso óptimo para conseguir el máximo rendimiento", cada una de sus opiniones es considerada relevante entre compañeros de profesión y aficionados.

Además de en redes sociales, continúa siendo muy activo a través de su blog, en el que comparte consejos sobre nutrición junto con reflexiones sobre cómo nos alimentamos los deportistas, especialmente los de larga distancia.

Defensor del ayuno intermitente para mejorar el entrenamiento de resistencia, su última publicación trata precisamente de este aspecto, y de cómo nos cuesta asumir que entrenar sin nada en el estómago, en vez de un tortura, tendría que ser algo rutinario dentro de nuestra preparación.

Para ilustrar su argumento de defensa, narra cómo en 2015 viajó a Kenia para observar a los atletas de Eldoret y sus pautas de alimentación, como parte de la investigación de uno de sus libros. "Allí me di cuenta de lo realmente jodida que es la relación de Estados Unidos con la comida", explica.

"Como parte de mi investigación, no comí nada más que la comida tradicional de allí, y regresé a casa con dos kilos menos".

Teniendo en cuenta que la comida, cuanto más procesada, más engorda, "la dieta keniana está mínimamente procesada", explica.

"Pero esa no es la única razón por la que perdí peso durante mi estancia en África Oriental. La otra razón es que no hay anuncios de comida en la televisión keniana. Ninguno. No es que viera mucha televisión mientras estaba allí, pero la cuestión más importante es que en Kenia no se le pone constantemente comida en la cara a la gente, como ocurre en el mundo occidental".

¿Y los entrenamientos en ayunas?

Aunque está demostrado que entrenar en ayunas ayuda a que, en competición, nuestro cuerpo sea más eficiente y se retrase la aparición de la fatiga, cuesta convencer a un neófito de que trate de incorporar esta estrategia nutricional dentro de su día a día. "¿Por qué, entonces, algunos consideran que este tipo de entrenamientos en ayunas son extremos?" se pregunta Fitzgerald.

"Creo que es porque estamos sobrealimentados como sociedad". Desde su punto de vista, no es solo el hecho de que en televisión se emitan tantos anuncios de comida basura. "Estos anuncios están cuidadosamente diseñados para lavarnos el cerebro para que estemos dispuestos a comer en exceso".

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Foto: Abbott Libre Sense

En palabras suyas, los departamentos de marketing y los creativos diseñan estas campañas tratando de vincular asociaciones positivas a palabras como "antojo" y "relleno", y asociaciones negativas a "hambre" (desde el punto de vista de apetito normal, no de desnutrición". Para ello, pone el ejemplo de una conocida marca de dulces, cuyo slogan es "no eres tú cuando tienes hambre", que anima a los espectadores a llevar "una bomba de calorías de dos onzas en el bolsillo, donde quiera que vayan para poder metérsela en el gaznate en el momento en el que sientan el más mínimo indicio de deseo en la barriga".

Esto llevaría, según él, a cierta facción de atletas a no ser capaces de concebir un entrenamiento en el que ocasionalmente se retrase el desayuno.

Los desórdenes alimenticios, otro punto clave

"Otra cosa que se da menos en Kenia son los desórdenes alimenticios", continúa Fitzgerald en su exposición. "Aunque no todos los sectores de nuestra sociedad tienen altos índices de trastornos alimenticios, los deportes de resistencia es uno de los que sí los tiene".

Las investigaciones han demostrado que las personas que luchan contra los desórdenes alimenticios tienden a tener un historial de probar dietas populares (por ejemplo, ceto) y prácticas dietéticas (por ejemplo, ayuno intermitente). Esto no quiere decir que dichas dietas y prácticas causen trastornos alimentarios, sino que es una prueba de que los individuos con predisposición a los trastornos alimentarios tienden a sentirse atraídos por estas cosas.

comida basura
Foto: Unsplash // Louis Hansel

Esto explicaría que el entrenamiento en ayunas atraiga a "ciertos atletas por razones equivocadas", en lo que en términos psicológicos se denomina rutinas compensatorias.

En este contexto, y en palabras de Fitzgerald: "existe una cierta facción dentro de la comunidad de deportes de resistencia cree que los entrenamientos en ayunas no deben ser promovidos".

Sin embargo, él es claro al respecto: "es como prohibir los automóviles porque algunas personas conducen bajo los efectos del alcohol".

"Privar a todos los atletas de la oportunidad de beneficiarse de esta práctica es injusto para la mayoría de los atletas que tienen un bajo riesgo de desarrollar un trastorno alimentario y tampoco es una solución legítima al problema de los trastornos alimentarios dentro de la comunidad atlética".

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