Cómo nadar en aguas revueltas
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Cómo nadar en aguas revueltas

Nadar en aguas abiertas es ya de por sí complicado y un reto, incluso para los triatletas más experimentados. Pero además, si las aguas en las que nos toca lidiar están picadas, en un día de esos que se tuercen, el desafío es aún mayor: exige de nosotros más, tanto a nivel físico como mental.

Cuando entrenamos, lo fundamental es practicar nuestra técnica de avistamiento, esa acción que en todo triatlón tenemos que utilizar para saber en qué punto estamos, y hacian dónde queremos ir. ¿Cómo hay que hacerlo? Al tener uno de los brazos comenzando el proceso de agarre, hay que levantar la cabeza, al mismo tiempo que incrementamos el ritmo de la patada un poco para mantener las caderas más altas en el agua.

Con el agua enbravecido, controla la altura hasta la que sacas la cabeza, no te pases, para no perder el control sobre las caderas.

Además hay que tener en cuenta que lo ideal es sacar la cabeza para visualizar tu situación justo cuando estás en la parte alta de la ola, que es cuando tenemos más margen de maniobra para ver qué tenemos delante.

 

 

Desde un punto de vista psicológico, el área que más hay que trabajar es la autoconfianza: en primer lugar tienes que ser consciente de que no eres el único que está allí, que igual que tú estás sufriendo lo están sufriendo el resto, y que si ellos pueden, tú también.

En este sentido es básico que estés agusto con el nivel de entrenamiento que acumulas antes de la prueba: cuanta más seguridad tengamos en nosotros mismos, mucho mejor.

Si tienes la oportunidad de nadar en aguas abiertas de manera habitual, aprovéchala, se nota muchísimo la diferencia con respecto a solo entrenar en piscina.

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