Esto ocurre con nuestro ciclismo cuando adelgazamos un kilo
Uno de los grandes debates de siempre en deportes de resistencia ha sido la importancia del peso en el rendimiento. Sin duda es uno de los grandes rompecabezas de atletas, ciclistas o triatletas. Hace unos meses, Omar González nos hablaba de la búsqueda de equilibrio que trataban de conseguir con Fernando Alarza para seguir mejorando la carrera a pie con la bajada de peso, pero sin que ello llegará a hipotecar la natación.
El peso es un factor determinante en el rendimiento deportivo; tanto por exceso como defecto. Un peso más alto de lo normal reducirá nuestro ritmo de competición y una bajada de kilos excesiva puede llevarse por delante masa muscular imprescindible para un buen rendimiento.
En alguna ocasión hemos hablado de como afectan los kilos a nuestro rédito deportivo y, por ejemplo, del peso ideal para correr. Pero, ¿qué sucede en el ciclismo?
Así afecta la pérdida de peso al rendimiento en ciclismo
Vamos a tratar de explicar como influye el peso corporal en nuestro rendimiento con algún caso práctico. Para empezar supongamos que un personal «normal», con cierto entrenamiento, puede mover entorno a unos 200 vatios de media, lo que sería la mitad de un profesional, donde se llegan a alcanzar los 400 vatios en el caso de grandes rodadores. En su día, Eddy Merckx llegó a desarrollar 450 vatios durante una hora en un bici estática. Seguramente, en buenas condiciones, y sobre una bicicleta en carretera hubiera llegado a los 500 vatios.
Bien, por norma general, un ciclista puede desarrollar la misma potencia en llano que en subida, pero el peso le condiciona muchísimo. Por eso los grandes escaladores de siempre son hombres de «talla pequeña», con menos potencia y que pagan caras las contrarrelojes donde la potencia absoluta decide. Un ejemplo claro era el de Pantani, el italiano podía plantar cara a Indurain o Armstrong en la montaña, pero en llano no tenía nada que hacer.
Volviendo a los ciclistas «aficionados», y para entender con datos la importancia del peso, vayamos a un caso práctico: imaginemos un conjunto ciclista amateur y bici que juntos suponen unos 80 kilogramos de peso. Bien, si ese conjunto rebaja su peso en un kilo en una escalada de una hora de duración ahorraría unos 45 segundos.
Más claro aún: en términos de potencia si se sube durante una hora a unos 15 kilómetros por hora un puerto del 6% de pendiente (lo que supondrían 900 metros de desnivel) cada kilo menos supone tres vatios. Si tenemos en cuenta los 200 vatios de los que hablábamos en caso de ciclistas aficionados la mejora es del 1.5%.
Concluimos con esto que se ahorran unos cinco segundos por kilo cada 100 metros de ascensión vertical. Qué poco, ¿no? Podréis pensar. Otro ejemplo práctico para aportar más luz: a nosotros puede parecernos insignificante, pero para un ciclista profesional, en una gran vuelta como el Tour, donde se acumulan hasta 15.000 metros en todas sus etapas, ese kilo de más supone una perdida de más de 12 minutos.