Patrick Sang, el entrenador de los mejores corredores del mundo
Patrick Sang ha sido el responsable de carreras deportivas como las de Eliud Kipchoge, Geoffrey Kamworor y muchos otros campeones. El keniano revela en una entrevista a Cathal Dennehy los secretos de su éxito como entrenador.
«Es como el opio», dice Patrick Sang, pero el daño que provoca es muy diferente al de un narcótico. «Seguir activo en el atletismo como entrenador y antes como atleta, es algo a lo que no puedo renunciar. Para mí es un subidón ver a un atleta competir, sobre todo a aquellos que vienen de no ser nada y llegan a algo».
«El único culpable del éxito en el atletismo es la mente, no el talento», dice. «Mucha gente no lo sabe, pero un atleta con una mente sana y poderosa y que tenga talento, puede llegar muy lejos.»
La mejor prueba de ello es el atleta más famoso al que ha entrenado. Han pasado casi cinco años desde que Eliud Kipchoge perdiera un maratón y dos desde que se llevara el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Seguramente muchos ya conozcan la historia de este joven de 33 años que tuvo la suerte de crecer donde creció, como granjero en la Kenia rural con Sang como vecino.

El primer y único entrenador de Kipchoge
«Él me ha enseñado la moral en la vida, cómo concentrarme realmente y ser feliz y no desviarme del camino», dice Kipchoge. «Es un mentor, un entrenador deportivo y mi entrenador de por vida.» Su primer entrenador, y su único entrenador.
Pero el éxito de Sang va mucho más allá de Kipchoge. Desde Geoffrey Kamworor, dos veces campeón del mundo de cross y tres veces campeón del mundo de medio maratón, hasta Stephen Kiprotich, campeón olímpico de maratón en 2012, ha sido el responsable de “producir” corredores de máximo nivel en larga distancia durante la última década.
Patrick Sang, especialista en 3.000 obstáculos
A principios de los años 90, Sang era un atleta autodidacta especialista en 3.000 obstáculos, medalla de plata en los campeonatos del mundo de 1991 y 1993 – superado en ambas ocasiones por el keniano Moses Kiptanui – y en 1992 fue plata olímpica en la misma especialidad en Barcelona.
Cuando todavía competía en 1995, Sang aceptó el reto de entrenar a algunos de sus compatriotas kenianos. Su primer gran éxito como entrenador llegó en 1997 cuando Bernard Barmasai batió el récord mundial de 3.000 obstáculos. Hasta el año 2000, Sang confiaba en los conocimientos adquiridos de su propia experiencia como corredor, pero poco después recibió una llamada para informarle que había sido seleccionado para un programa de entrenamiento que se estaba llevando a cabo en el Centro de Desarrollo Regional de la IAAF en Nairobi. Durante los siguientes cinco años, fue aprendiendo y en 2005 se certificó con el máximo nivel de entrenador.
«A partir de ese momento, me di cuenta de que ser entrenador no era lo que yo había estado haciendo hasta entonces, sino algo diferente. El conocimiento hay que aplicarlo, y aplicarlo sobre los atletas te da información sobre ellos, si funciona o no”. Si ha habido una clave para el éxito, es ésta.
«La clave para mí es el feedback del atleta»
«La clave para mí es el feedback del atleta. Esto puede llevarte meses aprenderlo, o solo un mes”. Sang es inflexible en cuanto a que sus atletas enfoquen sus vidas de forma que puedan orientarse a largo plazo. «Tratamos de fijar un objetivo con el atleta para fijar una carrera durante 10 años”.
Entrenar en grupo es un punto clave, pero no sirve igual en todos los casos. «La base del entrenamiento es la misma en todas partes, pero lo que es diferente son las habilidades», dice. «Tratamos de entrenar a la gente para que trabaje sobre sus habilidades, es un programa de entrenamiento individualizado en grupo.»
«El reto es hacerles comprender qué es el coaching», afirma. «Porque puedes tener las mejores ideas como entrenador, pero si el atleta no es capaz de absorber el conocimiento que le estás tratando de dar a conocer, entonces no sirve de nada.
El dinero, un premio peligroso
Todos los atletas que entrena Sang provienen de entornos humildes, muchos de ellos de la pobreza, por lo que existe un riesgo evidente de que algunos de ellos puedan dejar el deporte después de conseguir alguna victoria deportiva importante.
«El dinero es un gran distractor», admite. «Un atleta que tiene talento pero no está exento de problemas sociales y de otras necesidades, incluso por problemas económicos, no puede rendir. Un atleta que no es fuerte mentalmente puede ser fácilmente distraído por el dinero.»
En su experiencia, los campeones que lo son durante mucho tiempo son los que tienen una mentalidad de acero, pero Sang admite que poco puede hacerse en ese aspecto.
Para Sang, los éxitos que más valora no son los de atletas que tienen un alto potencial, sino aquellos de atletas que le llegan prácticamente sin nada. Pone el ejemplo de Filemón Rono, que creció en una granja y cuyo talento atlético, digamos, no era evidente.
«Si ves a este tipo, nunca creerías que podría hacerlo», dice Sang, enseñando la estatura mínima de Rono. «¡Pero hizo 2:06 el año pasado para ganar en Toronto!» Por eso, lo que ha hecho Geoffrey Kamworor en los últimos años, sabiendo que le elegí de la nada, me da una satisfacción especial.
«Nunca me saqué un doctorado, pero para mí, esto es como haberlo obtenido. No puedes cuantificar los sentimientos cuando pasan cosas así, y no tiene nada que ver con el dinero».

Breaking2
Quizás la mayor demostración de la habilidad de Sang se vio durante el proyecto Breaking2 el año pasado, en el que Nike invirtió millones para intentar que tres corredores bajaran en una maratón de dos horas en circunstancias muy controladas en el circuito de Monza, Italia.
Cuando su equipo de fisiólogos visitaron al etíope Lelisa Desisa y al eritreo Zersenay Tadese, hicieron varios ajustes en el entrenamiento de ambos atletas, pero se dieron cuenta de que Sang estaba muy por delante de ellos.
Sin una cinta de correr ni un monitor de ritmo cardíaco, el entrenamiento de Kipchoge ya era perfecto, fruto del conocimiento íntimo de Sang de su atleta (tanto a nivel de entrenamiento como personal).
En un principio, Sang dudó en dejar participar a Kipchoge en el reto de bajar de las dos horas en maratón, pero finalmente participó y Kipchoge se quedó a sólo 25 segundos de la barrera de las dos horas. «Cuando llega un proyecto como éste y es algo nuevo, nunca es fácil de afrontar”, dice. “Si haces esto, ¿pondrás en peligro la carrera de alguien”. Y eso es algo que se me pasó por la mente con Eliud”.
En realidad, las cosas no cambiaron para Kipchoge durante -y de hecho después- del reto. Y, a pesar de todo, Sang ha vuelto a llevar a Kipchoge desde entonces a dos nuevas victorias en maratón, en Berlín el pasado septiembre y en Londres el pasado fin de semana.
Pero, ¿qué consejo daría a otros entrenadores, a aquellos que esperan -a cualquier nivel- construir su propio Kipchoge?
«Tener éxito es tener conocimiento sobre entrenamiento, y conocer muy bien las habilidades del atleta para que adaptes el entrenamiento a su nivel», dice. «Con estos dos elementos – conocimiento y comprensión del atleta – nunca puedes equivocarte como entrenador.»
Tal vez sea mejor dejar la última palabra al atleta que mejor conoce a Sang, que lo conoció hace casi dos décadas y que ha hecho de él el corredor que es hoy día: «Él es, ‘dice Kipchoge’, el mejor entrenador de todo el mundo.»
Fuente: spikes.iaaf.org
