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16 de septiembre de 2026

Actualidad

¿Por qué tienen las pruebas de triatlón los precios que tienen?

iván herruzo
Foto: Ironman

Si algo caracteriza al triatlón y lo diferencia de otros deportes es el esfuerzo económico que puede llegar a suponer para muchos deportistas. En los últimos años hemos sido testigos de una burbuja en constante crecimiento que a día de hoy plantea numerosas cuestiones. Uno de los debates con mayor presencia en la actualidad gira en torno a los precios que encontramos en el mercado y a las cantidades que muchos triatletas destinan para acudir a algunas pruebas.

En el panorama nacional encontramos competiciones de los más diversas. Algunas superan con creces los 100 euros de inscripción. ¿Disparatado? ¿O es un precio justo? Quizá dependa de a quién preguntemos. Pero ¿cuál es la razón por la que las pruebas de triatlón tienen estos precios?

180.000 euros para organizar Half Triathlón Pamplona-Iruña

«Masajistas, protección civil, jueces, canon federativo, permisos de tráfico, reportaje para Teledeporte, trofeos, medallas, chapelas, alojamientos para la élite….» y así un largo etcétera, explica Gorka Blasco, organizador del Triatlón de Pamplona, un referente a nivel nacional. La prueba, valedera para la Copa de España de Media Distancia, la ganaban Cristóbal Dios y Sara Loehr este pasado fin de semana.

«Nosotros tenemos un montón de gastos (…) junto a los que hay que pagar asistencia sanitaria, cinco ambulancias, un hospital de campaña, tres lanchas médicas en el agua», continúa Blasco para justificar «unos números estratosféricos«. Nos sigue hablando de la camiseta, gorra, mochila y ticket de 20 euros que recibe cada uno de los 400 voluntarios, de los boxes dobles para los más de 1.000 triatletas o de las tres carpas gigantes, una a la salida de la natación y dos más en meta, cada una a razón de 3.500 euros.

Más allá de su gran labor organizativa la prueba de Pamplona destaca por su espectacular montaje: «Iluminación, sonido, speakers, locutores del streaming, tres trailers de vallas, cinco furgonetas frigoríficas para mantener la bebida fría en el avituallamiento, una empresa de logística para devolver la bolsa de consigna de la T1 a Pamplona, contratamos 25 motos, moquetas, autobuses…». Y así hasta acabar con un presupuesto de 180.000 euros que supone «montar todo este tinglado».

Sold out en tres días

130 euros es lo que alcanza la inscripción en esta prueba de media distancia. ¿Y para qué tanto? Para aportar, cuanto más, mejor, al triatleta. «Yo podría ahorrar costes, quitar televisión, regalos, moqueta, pero es que entonces se te quejan«, apunta Blasco. Algunos lo hacen, pero del supuesto interés lucrativo de estos precios: «Nosotros montamos esta prueba sin ningún tipo de intención lucrativa, algún año que se ha ganada se ha reinvertido en la propia prueba. La intención es cubrir los gastos».

Uno de los principales problemas pasa por la ausencia de patrocinadores: «Las empresas no aportan, es muy difícil encontrar a un patrocinador que te aporte cash«, asegura Blasco en un contexto en el que «no hay alegría y hay miedo todavía» por parte de las compañias.

«Mucha gente se queja de los 130 euros, pero hay que ver lo que recibe«, remarca el organizador. Para él la diferencia entre una prueba de 80 euros y la suya es la de «conseguir algo justo o hacer una prueba de calidad a la altura de Ironman o de Challenge«. Eso sí, con la salvedad de que estas franquicias, al contrario que ellos, «tienen que sumar su ganancia, de ahí a que se vayan a cifras desorbitadas«.

Presidente del club de triatlón Saltoki, triatleta en su juventud y miembro del Comité Deportivo de la Federación Navarra de Triatlón, Gorka Blasco asegura conocer «todos los frentes». Sabe lo que hay porque le toca pagar las inscripciones de su equipo, pero tiene una cosa clara: «Uno vale lo que quieran pagar por él. Si yo monto una prueba de 300 euros y la lleno en dos meses, pues eso es lo que valgo«.

Blasco lo ve claro, y lo explica con un ejemplo: «Nosotros hace unos años organizamos un half en Aritzaleku, antes de empezar con Pamplona. Era un triatlón bien montado, pero súper barato, jamás conseguimos más de 200 personas. Hoy cobramos 130 euros por un triatlón y en tres días se llena«.

Sobre las críticas cree que la gente opina sin pasar por allí: «Hay que ir a una prueba de calidad y valorar«.  Y asegura que el tiempo nos ha dado la razón «sin mirar el precio»: «Empezamos con 400, pasamos a 800 y el año pasado ya eran 1.000, pero porque cortamos nosotros por el miedo a no ser capaces de gestionar el incremento. Eso si que sería morir de éxito y entonces si te pueden reprochar que han pagado 130 euros y es una mierda».

Otras perspectiva diferente: Desafío Castilla y León

Otro punto de vista, radicalmente distinta, es la que contemplan los triatletas que quieren huir de los valores añadidos que las pruebas grandes pueden ofrecer. Luis Ángel Fernández organiza junto con su «club de unos diez o doce amigos» el Desafío Castilla y León, un triatlón de media distancia que el año pasado contó con 270 inscritos y cuya inscripción cuesta 80 euros. Se siente afortunado de contar con el apoyo de las instituciones, que «no aportan a nivel económico», pero se dejan caer con material de boxes, Protección Civil o Bomberos. «Por eso podemos tener un precio competitivo, por las facturas que te ahorran», explica el organizador.

Sobre la diferencia de precio con otras pruebas Fernández es directo: «lo que buscan es simple y llanamente hacer negocio«.  Al contrario que ellos; «si echas cuentas y divides lo poco que ganamos aquí con las horas de curro que hay detrás…». Eso sí, tampoco se trata de «palmar dinero». Y reconoce que si que ganan «algo de dinerillo» lo invierten en ropa para el club.

«Yo entiendo que el coste de ciertos triatlones puede tener un coste mayor por un montaje espectacular, pero yo como triatleta prefiero pagar un precio razonable y no tener un montaje de estos«, asegura Luis, para quien «las gradas, las moquetas o las chicas que te ponen medallas» son indiferentes.

«Me voy a la prueba de 80 euros antes que a una de 200 (…) mientras haya buena seguridad, buenos circuitos, buen ambiente, buen avituallamiento y buena bolsa del corredor a mí me da igual lo demás». Prefiere un precio asequible y poder correr en tres pruebas diferentes: «¿De qué me sirve la mochila si hoy todo el mundo tiene la suya?».

Sobre Desafío Castilla y León, donde el montaje no es precisamente espectacular, Fernández se muestra satisfecho: «Los circuitos están cerrados, los avituallamientos son habituales a lo largo del recorrido, en la encuesta de satisfacción la gente nos pone por las nubes». Y al parecer sin cifras que asusten: 10.000 euros de presupuesto en la pasado edición para 270 deportistas. «Nos preguntan que cómo hacemos una prueba así con tan poco presupuesto«.

A ellos les funciona, a pesar de estar entre Valladolid y León, «en tierra de nadie, aquí no hay nada». Las memorias lo demuestran, hasta allí «llega gente de toda España: Cataluña, Melilla, Canarias…Se corre la voz de que hay una prueba chula y la gente se anima».

La burbuja del triatlón

«Este año nos gustaría meter 330 pero las inscripciones en general están bajando, hay mucha oferta», apunta Luis. Aumentan las pruebas, «antes en Castilla y León había cuatro o cinco pruebas a la temporada. Ahora tienes las mismas pero cada fin de semana y eso es insostenible«, no hay tanta demanda. «Aquí se están suspendiendo muchas pruebas porque no llegan. Te encuentras con pruebas con cuarenta personas, no sé ni cómo cubren gastos», se pregunta el organizador de Desafío Castilla y León.

Sobre la burbuja del triatlón reflexionaba Diego Rodríguez recientemente en Planeta Triatlón. «Han aumentando las licencias en los últimos años pero yo creo que esto tiene que tener un tope o nos encontraremos con una explosión como sucedió con la burbuja del ladrillo», opina Luis. Los precios se han ido de las manos: «¿Cómo puede costar una inscripción de un ironman 500 euros? Más el viaje, el alojamiento….etc. ¿A cuánto se te va correr una prueba de estas? Hay mucha gente que no cobra ni en 600 euros».

Gorka Blasco reconoce que el mercado «se tiene que regularizar» y alude a las caídas de algunas pruebas. Respecto al «boom en media distancia» lo tiene claro: muchos «se piensan que es fácil montar un <<pollo>> de estos«.

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