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¿Puede una cinta de correr sin motor hacerte mejor runner?

La pandemia mundial ha sido testigo de un auge en el running, y no solo en el exterior. Las estrictas normas, especialmente en el confinamiento, han limitado la actividad al aire libre.

Twitter e Instagram se han inundado, a lo largo de los últimos meses, de imágenes de deportistas profesionales y populares con ingeniosas ideas para mantenerse en forma.

Un ejemplo puede ser el video del estadounidense Paul Chelimo, medalla de plata en 5.000 en los Juegos Olímpicos de Río, en el que le vemos vertiendo jabón en el suelo del baño de su hotel para crear una cinta de correr improvisada.

Después tenemos el caso de del tres veces campeón del mundo de IRONMAN, Jan Frodeno, que corrió 42,2 km en su cinta indoor tras nadar 3,8 km en su piscina sin fin y pedalear 180 km en rodillo.

No hace falta decir que correr en interiores nunca antes había sido tan popular.

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No obstante, si estás pensando en hacerte con una cinta de correr, y te has dejado llevar por los cantos de sirena de las motorizadas, la gran novedad de los últimos años, vamos a intentar analizar los pros y los contras.

Cada vez hay cada vez más pruebas de que debería optar por una versión no motorizada. Al menos al principio.

Lo que dice la ciencia

Primero, expliquemos lo obvio: una cinta de correr no motorizada no contiene ningún motor en su interior.

Su funcionamiento es sencillo: la velocidad de carrera la dictas tú. Te colocas en la parte delantera de la cinta -a menudo curva-, y aumentas la velocidad.

Si te vas a la parte trasera, disminuye la velocidad.

No hay necesidad de botones, solo sois tú, tus músculos, tu sistema cardiovascular y tu técnica.

La ciencia ha analizado este tipo de cintas de correr de manera profusa. En una celebrada en Sidney, Australia, los investigadores se propusieron comparar las demandas fisiológicas entre tres escenarios: correr sobre el suelo en terreno llano; correr en una cinta de correr motorizada convencional con una inclinación del 1%; y correr en una cinta no motorizada.

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Foto: Instagram

El equipo descubrió que, para cualquier velocidad dada, correr en la cinta no motorizada resultó ser más exigente fisiológicamente que correr sobre el suelo o en una cinta de correr motorizada: el consumo de oxígeno era un 22% más alto y la frecuencia cardíaca un asombroso 25% más alta.

También hubo una relación entre el peso corporal y el esfuerzo, ya que los corredores más ligeros gastaron proporcionalmente más energía en la cinta de correr no motorizada que sus compañeros más pesados ​​para superar la resistencia de la cinta.

Los beneficios de las cintas de correr no motorizadas

No obstante de los puntos negativos que comentamos, las cintas de correr sin motor también tienen su parte positiva.

Reducción y rehabilitación de lesiones

Aunque el nombre pueda sonarnos arcaico, las cintas de correr no motorizadas utilizan tecnología de vanguardia.

Si nos centramos en las de gama alta, podemos acumular gran volumen de información de valor gracias a los sensores que incorpora en la parte baja.

Entre los atributos más destacables, el dato de potencia en tiempo real, especialmente útil de cara a prevenir lesiones.

La mayoría de nosotros, probablemente, somos conscientes de que cuando regresamos de una lesión, a menudo trabajamos más con la "parte fuerte" de nuestro cuerpo, aquella que no se ha visto afectada por la lesión.

Los sensores de la cinta brindan información útil de cómo pisamos y nos permitirá rectificar la situación antes de que se convierta en un nuevo problema.

Otro beneficio clave de correr en cintas de correr no motorizadas es la reducción potencial de lesiones.

Existe evidencia de que generar una mayor sobrecarga fisiológica a una velocidad de carrera más lenta ejerce menos tensión en las articulaciones y los músculos. Como los problemas de rodilla son tan comunes al correr, ese es un gran punto a favor.

Simulación del mundo real

Otra de las ventajas de una cinta de correr sin motor es la capacidad que tiene para simular, con mucha más precisión, la técnica de carrera al aire libre.

Esto se explica por la propia naturaleza de la cinta de correr. En lugar de tomar una decisión consciente de acelerar o desacelerar presionando un botón, la cinta de correr no motorizada requiere que los corredores se autorregulen con cada pisada, tal como hacemos en exterior.

Podría ser una sensación similar a la que podemos encontrar en una salida nocturna de trail, en la que cada pisada exige toda nuestra atención.

No obstante, hay que tener en cuenta que acostumbrarse a una cinta de correr no motorizada es complicado: al principio vas a tener la sensación de caerte de culo constantemente.

Los sprints, mucho más reales

La capacidad de acelerar también está entre sus ventajas: una cinta de correr no motorizada reacciona más ágilmente a los cambios de velocidad.

Esto es particularmente útil en deportes como el fútbol, ​​donde el sprint promedio es de alrededor de siete metros, pero también es interesante para los runners, que requieren rápidos cambios de intensidad en sus entrenamientos por intervalos.

Reducción del contacto con el suelo

Un último punto positivo de la cinta de correr no motorizada es la economía de carrera, que se ve ostensiblemente beneficiada.

Según varios estudios, el beneficio se deriva de un menor tiempo de contacto con el suelo.

Las desventajas

Las cintas de correr no motorizadas ciertamente tienen sus beneficios, pero hay advertencias.

Si bien, las demandas fisiológicas han demostrado ser mayores, hay poca evidencia de que esto se traduzca en un mayor rendimiento; no al menos cuando volvemos a correr al aire libre.

Agregar un chaleco con peso, por ejemplo, aumentará su carga, pero es posible que no lo convierta en un atleta de resistencia más rápido.

El aumento de la carga de entrenamiento debe gestionarse como parte de un plan de entrenamiento integral, especialmente para un triatleta que tiene que tener en cuenta tres disciplinas.

Si el esfuerzo es mayor para las velocidades más bajas, se necesitará una evaluación y planificación meticulosas para ver cómo estos esfuerzos en la cinta de correr sin motor pueden encajar con precisión en su programa de entrenamiento por zonas, de modo que evite el sobreentrenamiento o el infraentrenamiento.

Este artículo fue publicado, originalmente, en el blog de TrainingPeaks.

Sobre su autor

Phil Mosley es fundador de MyProCoach. Tiene más de 20 años de experiencia como entrenador y sus planes de entrenamiento son seguidos por más de 10.000 atletas de resistencia cada año. Sigue sus consejos de entrenamiento regulares a través de Instagram (@myprocoach_). Visita el perfil del entrenador de Philip Mosley

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