Salud y Nutrición / ¿Por qué se incrementan nuestras pulsaciones mientras entrenamos?

¿Por qué se incrementan nuestras pulsaciones mientras entrenamos?

Seguramente ya sabrás que cuanto más intenso hacemos un ejercicio o un entrenamiento, más rápido se aceleran nuestras pulsaciones.

Sin embargo, las frecuencias cardiacas de los deportistas responden de manera diferente a los mismos esfuerzos.

Esto se debe a que existen otros muchos factores que afectan a nuestras pulsaciones no solo el ejercicio.

Antes de desarrollar estos factores, vamos a explicar más a fondo y a entender mejor por qué se produce este incremento en nuestras pulsaciones cada vez que hacemos un gran esfuerzo.

¿Por qué se aceleran nuestras pulsaciones?

Cuando hacemos un ejercicio físico ya sea más o menos exigente, el cuerpo necesita un mayor aporte de oxígeno y de energía para que este sea capaz de resistir a ese sobreesfuerzo.

Por consecuencia, el corazón late más veces en menos tiempo para aumentar la cantidad de sangre que el cuerpo necesita durante esa actividad física.

Llegados a este punto, la pregunta es obvia: ¿cuántas deberían ser las pulsaciones medias por minuto?

Tal y como hemos dicho antes, hay muchos factores más allá del ejercicio que afectan al número de pulsaciones, pero, sí es cierto que existe una media aproximada para todas las personas.

Media de pulsaciones por minuto en reposo

Partamos de la premisa de que una frecuencia cardíaca normal en reposo debe rondar entre los 60 y los 100 latidos por minuto.

No obstante, hay ciertos médicos que separan las pulsaciones de los deportistas profesionales de las personas que no lo son.

Esto se debe a que su actividad física diaria es mucho mayor que la de una persona normal y por ello con el tiempo su frecuencia cardíaca acaba variando tanto en reposo como durante el ejercicio.

En esta línea, los perfiles deportistas rondan entre 40 y 70 pulsaciones por minuto en reposo.

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Factores que incrementan las pulsaciones

Si bien hemos explicado que el deporte es sin duda el esfuerzo físico que más incrementa las pulsaciones, no a todos les afecta de la misma manera.

Estos son algunos de los muchos factores que hacen que se produzca este aumento en la frecuencia cardíaca.

Calor y humedad

La humedad reduce la efectividad de la sudoración y por lo tanto el cuerpo no consigue enfriarse durante el ejercicio. Por consecuencia, la temperatura corporal sube y con ello la frecuencia cardíaca.

Algo parecido ocurre con el calor. Cuando este no es húmedo, el cuerpo debe hacer un mayor esfuerzo para enfriarse y en consecuencia el ritmo cardíaco aumenta.

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Foto: Activ Images // IRONMAN

Por tanto, no es lo mismo correr durante una hora en una zona calurosa y seca que hacerlo en la montaña a una baja temperatura.

Por lo general, cuando estamos en una zona calurosa o húmeda, la frecuencia cardíaca aumenta hasta en diez latidos por encima de la media.

Hidratación

Siempre insistimos mucho en este factor, pero es normal, ya que resulta clave para cualquier tipo de ejercicio que realicemos.

Por lo general, cuando no estamos lo suficientemente hidratados la frecuencia cardíaca aumenta.

Esto se debe a que el volumen de sangre disminuye y el cuerpo no tiene los líquidos necesarios para mantener la temperatura corporal.

Procura siempre beber agua antes, durante y después de cada ejercicio que vayas a realizar.

No es necesario beber una enorme cantidad de agua, pero procura no esperar a encontrarte cansado o deshidratado para beberla.

Además evitas el riesgo de caer en la hiponatremia.

Niveles de energía

Por lo general existen diferentes fuentes de energía para nuestro cuerpo. Una de ellas y la cual está muy presente en nuestra alimentación son los carbohidratos.

Cuando comenzamos a quedarnos sin ellos, el cuerpo lo nota y le resulta más difícil mantener el ritmo habitual de la frecuencia cardíaca.

A este término se le conoce de manera informal como el bonking. Esta palabra viene a decirnos que nuestro rendimiento físico se ha visto deteriorado debido a la falta de fuentes de energía.

Para remediarlo, es necesario comer alimentos ricos en proteínas, grasas y carbohidratos a los cuales puedes complementar con diferentes suplementos.

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Foto: ITU Media // Delly Carr

Factores psicológicos

Cuando estamos ante situaciones de mucho estrés, ansiedad, miedo… nuestra frecuencia cardíaca aumenta en ocasiones en exceso.

De hecho, no es raro sufrir mareos o incluso leves desmayos en casos algo más extremos. Sin embargo, este factor se puede solucionar.

Para ello, es conveniente hacer ejercicios de respiración o técnicas de relajación.

De esta forma, conseguirás controlar tu nivel de estrés y de ansiedad y conseguirás disminuir tus pulsaciones.

Estado de forma

Por lo general, aquellas personas que pesan más obligan a su corazón a realizar un mayor esfuerzo por lo que las pulsaciones se aceleran más de lo normal.

En el caso de que estés haciendo deporte con exceso de peso, intenta poco a poco ir bajándolo. Para ello, aparte de hacer ejercicio es conveniente que mantengas una dieta equilibrada.

Olvida los alimentos con exceso de grasa, los fritos, el alcohol o los refrescos azucarados. De esta forma bajarás de peso y podrás hacer ejercicio sin que tu frecuencia cardíaca se acelere en exceso.

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Foto: Envato Elements

¿Cuándo debemos ir al médico?

Puede darse el caso de que aún haciendo ejercicio y teniendo en cuenta estos factores tu frecuencia no sea la adecuada.

O bien puede ser que aún sin hacer grandes actividades físicas tus pulsaciones estén constantemente aceleradas.

Si bien la frecuencia cardíaca depende principalmente de la edad, si te ocurre esto es conveniente que vayas al médico.

Para que lo tengas en cuenta antes de acudir, un joven de unos 20 años puede alcanzar durante el ejercicio los 200 lpm (latidos por minuto) mientras que una persona de 70 años no suele pasar de los 150 lpm.

En el caso de que notes una frecuencia extremadamente elevada, ya sea haciendo ejercicio o en reposo, la doctora recomienda hacer un electrocardiograma para descartar la existencia de una taquicardia patológica.

Las taquicardias son latidos cardíacos excesivamente rápidos, de una media de uno 100 latidos por minuto y que si no es tratada puede acabar derivando en desmayos, ataques de ansiedad o incluso infartos.

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