¿Cuánto llega a comer un PRO en un día de entrenamiento intenso?
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¿Cuánto llega a comer un PRO en un día de entrenamiento intenso?

A lo largo de los últimos meses se ha hablado mucho de los donuts o los kebabs de Kristian Blummenfelt, ¿pero cuánto y qué come un PRO en un día de entrenamientos? Algunos como Laura Philipp durante su stage en Mallorca o Gustav Iden en su concentración en Sierra Nevada nos han hablado de sus hábitos, pero ha sido Frederic Funk quien ha ahondado con detalle en la cuestión.

El ganador de Challenge Mallorca nos muestra en un vídeo de su canal de YouTube lo que come en un día exigente de entrenamientos.

Primer desayuno, entrenamiento y recovery

El de Cube arranca su jornada con un poco de pan blanco con plátano y sirope de agave por encima (301 calorías) y un café -imprescindible- . Un desayuno escueto que tiene una justificación: "Soy bastante sensible en cuanto a mi estómago se refiere y necesito algo fácil de digerir", explica Funk, que desayuna 45 minutos antes de enfrentarse a su primera sesión, una carrera larga (1h10') con algunos cambios de ritmo en intervalos de diez y ocho minutos por debajo del umbral.

"Si tuviera más tiempo antes de comer por la mañana evidentemente comería más, pero no lo tengo porque prefiero dormir. Y si tuviera que nadar por la mañana, cosa que hago cuatro veces a la semana, desayunaría gachas de avena".

Durante el entrenamiento, el compañero de equipo de Patrick Lange toma dos geles (214 calorías) y justo después de terminar, antes de la ducha, un batido recuperador con leche (427 calorías), "porque sabe mejor que si lo tomo con agua", apunta.

Este ingesta sirve a Funk "para recuperar carbohidratos y proteínas inmediatamente después de la sesión". Es una práctica habitual en su día a día, donde siempre toma uno tras la sesión más intensa.

Segundo desayuno

Luego llega el momento del segundo desayuno de la jornada: un porridge de copos de avena con leche de avena, arándanos y mango congelados (1.223 calorías). "Cuando está listo lo meto al microondas y después le echo canela, sirope de agave, plátano, semillas de lino, semillas de chía, coco rallado, unas pocas nueces y un poco de muesli", relata el ganador de IRONMAN 70.3 Lanzarote 2019, que también toma un poco de líquido, un zumo multivitamínico.

Con la segunda sesión del día a la vista, es momento de llenar el depósito al máximo. La forma de Funk de conseguirlo es mezclando Nutella con mantequilla (510 calorías). "El triatlón es un deporte en el que se consumen muchas calorías, especialmente si entrenas dos o tres veces por día, cuatro o cinco horas", explica un deportista que puede llegar a consumir más de seis mil calorías al día.

"Es bastante difícil equilibrar esa pérdida con la ingesta de comida", comenta. Hay ocasiones en las que el arroz, la ensalada y las gachas de avena, no son suficientes y los triatletas tienen que recurrir a estrategias inesperadas. "A veces tienes que comer pan con un poco de Nutella. No digo que estés obligado, pero sí que tienes permitido hacerlo".

El error de muchos atletas: comer menos de lo necesario

Antes de enfrentarse al segundo entrenamiento -tres horas de bici en cabra con 4x15' a 300 vatios- toca comer algo. "Nada demasiado duro", explica Frederic Funk, que sólo toma algo de bebida energética, un gel, una barrita y otro gel con un poco de caféina (662 calorías).

Frederic Funk
Foto Frederic Funk / Instagram

"Intento consumir unos 50 o 60 gramos de carbohidratos por hora cuando tengo sesiones de hasta tres horas", comenta el triatleta profesional, que siempre hace números con sus calorías. "Especialmente cuando se trata de la bici. Siempre es preferible pasarse que quedarse corto".

Parea Funk, un error muy común entre los atletas es que comen muy poco para lo que entrenan. De este modo "no solo ralentizas tu recuperación, sino que además no preparas a tu estómago para absorber los carbohidratos mientras entrenas".

Post bici y cena

A su llegada de la bici, Funk se confiesa incapaz de esperar hasta la cena. "Necesito comer algo inmediatamente después de entrenar". El de PowerBar opta por un poco de pan blanco con aceite de oliva que calienta en la sartén y al que echa tomate, aguacate, queso de untar, unas pocas especias y vinagre balsámico (1.196 calorías).

Frederic Funk
Foto Frederic Funk / Instagram

La cena se compone de pasta con tomate, calabacín, pimiento rojo, mozzarella, especias y atún "para consumir más proteínas después de este día de entrenamiento", señala. (889 calorías). También hay postre: un bol de corn flakes de miel y nueces y una barrita de Kínder bueno (651 calorías) que cierra un día en el que de Huub llega a superar las 6.000 calorías de ingesta.

En manos de un nutricionista para buscar su mejor versión

Desde hace unos meses, el alemán el alemán se ha puesto en manos de un nutricionista con un fin claro: "entender cómo puedo usar mi alimentación y mi nutrición para mejorar mis resultados". ¿Y cuáles es una de la claves que ha aprendido hasta el momento? "Es necesario comer antes de entrenar", asegura.

Aunque no comía mal, Funk ha tenido que llevar a cabo un montón de cambios en sus hábitos. Eso sí, de manera progresiva. "Sería estúpido cambiar de forma de alimentarte de un día para otro", afirma un triatleta que mira más allá. "Pensar 'mañana empiezo a comer sano' nunca funciona a largo plazo y obviamente necesitábamos que funcionase a largo plazo".

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