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¿Quién se acuerda de Patrick Lange?

A lo largo de la historia han existido grandes deportistas que, sin probablemente merecérselo, han pasado de puntillas por el corazón de los aficionados.

Por desgracia para ellos han tenido que vivir con el terrible peso de encontrarse a la sombra de otras figuras cuya trascendencia ha ido más allá hasta convertirles en personajes históricos, minando la relevancia de sus éxitos.

Un ejemplo claro son Tony Rominguer o Alex Zulle. Ambos suizos, con cinco Vueltas a España y un Giro de Italia en su palmarés, coincidieron en el espacio tiempo con un Miguel Induráin que les restó protagonismo.

Sin la presencia del Gigante de Villava Rominger o el carismático Zulle hubieran sido catalogados como dos de los mejores de la historia. Sin embargo, cuesta acordarse de ellos al echar la vista atrás y hacer memoria del ciclismo de los noventa.

En fútbol les ha pasado a todos aquellos que han coincidido con Messi o Cristiano Ronaldo.

En ténis, a todos aquellos que en los últimos quince años han visto como Rafa Nadal, Novac Djokovic o Roger Federer lo han ganado absolutamente todo.

En triatlón esta sensación le ha tocado vivirla a Patrick Lange. Muy pocos pueden vanagloriarse del palmarés que atesora el alemán, pero por desgracia para él le ha tocado coincidir con un Jan Frodeno que ha eclipsado sus éxitos por completo.

Dos Campeonatos del Mundo ganados en Kona y un tercer puesto está al alcance de muy pocos. Y Lange lo consiguió en sus tres primeras participaciones en la isla.

A esto hay que sumarle otro dato importante: tras cuarenta años, era el primer deportista en bajar de ocho horas en tierras hawaiianas.

Pero su éxito momentáneo no hizo más que alimentar las ganas de Jan Frodeno de ser aún mejor.

Tras dos años en los que no pudo brillar por lesión, en 2019 volvió a Kona con ansias de dar un terrible golpe en la mesa: lideraba la carrera de principio a fin y bajaba el tiempo de Lange de 2018, parando el crono en 7:51:13.

Independientemente del carisma de Lange, a partir de aquel momento creció entre los aficionados la sensación de que, haga lo que haga, nunca llegará al nivel de Jan Frodeno.

De hecho, exceptuando 2017, cuando Frodo tuvo que terminar andando, Lange nunca ha sido capaz de ganarle una carrera: de nueve enfrentamientos directos en los que han coincidido, solo allí salió victorioso. El resto derrotas.

Ayer volvió a sufrir una escena más de la historia: mientras Jan Frodeno destrozaba el crono en la TriBattle, dejando el récord del mundo de distancia IRONMAN en 7:25:53, Lange competía -y ganaba- una prueba de media distancia.

En tierras austriacas, al norte de Salzburgo, el de Bad Wildungen se hacía con el triunfo en el Trumer Triathlon. Sin embargo: ¿quién habló de su victoria ayer? Nadie.

"¡Qué día!", escribía en su cuenta de Instagram. "Muy contendo de ganar y establecer un nuevo récord de la prueba con 3:55:04. Esto es lo que yo llamo una carrera de verdad: un circuito duro, condiciones muy duras, y competidores muy exigentes".

¿Una crítica velada a la TriBattle? Puede ser. Si algo se le ha echado en cara a Lange es no ser capaz de esconder cierta envidia por los éxitos de Frodeno, con quien ambos han reconocido a lo largo del tiempo que no se llevan especialmente bien.

En Kona 2021, de llevarse a cabo, los dos volverán a enfrentarse, y volverá a ser una posibilidad para Lange de confirmar que puede estar a la altura de Jan Frodeno y ser el único en el mundo capaz de batirle.

¿Lo conseguirá? Solo el tiempo lo dirá.

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