Ramón Arroyo: “La discapacidad te da ese valor añadido, energía y motivación para competir"

Ramón Arroyo: “La discapacidad te da ese valor añadido, energía y motivación para competir"

¿Cómo podemos hacer la presentación de este super triatleta que ha sido, incluso, inspiración para una película?

Es complicado elegir los adjetivos para definir a un ejemplo de superación y valía, que llegó a inspirar una película como 100 metros protagonizada por Dani Rovira.

¿Quién es Ramón Arroyo?

“Soy un tipo normal que se casó con una tía gigante, muy chiquitaja, pero gigante. Tengo dos hijos y una casa y un coche normal. Somos una familia, como digo yo, ordinaria a la que le pasó algo extraordinario hace 17 años. La tarde del 15 agosto de 2004 la mano derecha me comenzó a fallar y no podía moverla. Tres meses después, nos diagnosticaron esclerosis múltiple. A partir de entonces nuestra vida cambió. Algunas cosas para mal, pero otras para bien”.

Resulta “maravilloso”, como bien califica Diego Rodríguez, que Ramón Arroyo hable en plural cuando se refiere al diagnóstico de la esclerosis múltiple.

El triatleta lo explica: “una enfermedad de este tipo arrasa con todos. Afecta a mi mujer, pero también a mis hijos, padres y amigos. Sin quererlo, condiciona la vida”.

A pesar de ello, “ahora estoy muy bien”, dice Arroyo. “Llevamos una época muy tranquilita que es lo importante. Aquí de lo que se trata cuando tienes una enfermedad degenerativa es de mantenerte. Cuando la enfermedad está estable es cuando puedes entrenar, cuidarte y hacer vida normal”, explica.

¿Cómo Ramón Arroyo se ha convertido en un triatleta?

El bilbaíno señala que la discapacidad es lo que “te da ese valor añadido, esa energía o esa motivación para competir”.

La introducción de Arroyo al mundo del triatlón fue progresiva: “yo al principio me planteé el reto de hacer 100 metros que era la distancia que me dijo el licenciado en Medicina, que no médico, que no iba a poder hacer nunca por una de las discapacidades que tengo en el cerebro”.

“Me marqué ese reto y poquito a poco me pasó algo horrible que fue hacerme runner. Me propuse hacer un 10K y lo hice. Más tarde, el objetivo era bajar de una hora y también lo conseguí. Luego probé medias maratones y maratones”, revela.

Por recomendación de un amigo del club de atletismo probó el triatlón como terapia para trabajar la sensibilidad, el equilibrio, entrenamientos cruzados y otras disciplinas.

¿Qué pasó entonces? “El triatlón ha sido un vicio que me ha enganchado”, confiesa.

Para Arroyo “es una manera de vivir. Este tópico de: ¿haces triatlón o eres triatleta? Yo me considero triatleta”.

A pesar de sus retiros forzosos, el triatleta comenta que siempre se ha definido y sentido así, incluso cuando ha tenido que “aprender a correr y a nadar ya no sé cuántas veces”.

¿Cómo es la vida del Ramón Arroyo de 2021?

“A nivel profesional, desgraciadamente no puedo seguir trabajando en un trabajo normal de ocho horas en una oficina, pues mi salud cambia de un día para otro y cuando tienes un brote esta cambia durante meses”, responde el triatleta.

Esta situación le ha llevado a tomar otras vías como solicitar la incapacidad, pues a pesar de haberle sido reconocido que no puede seguir en su trabajo, aún no ha obtenido esta calificación.

“Es difícil entender que una persona que va a hacer medio IRONMAN no pueda trabajar, pero en The Championship lo hemos visto: hay chicos con Síndrome de Down que no pueden trabajar, pero sí pueden hacer maratones”.

Arroyo comenta que “estas enfermedades que no se ven, en las que no se tiene muleta, cojera o te falta una pierna, son difíciles de justificar”.

No obstante, “estoy intentando reconvertirme”, revela. “Ahora me dedico a dos cosas que me gustan mucho: la comunicación e intentar ayudar a los demás compartiendo experiencias, ya sea dando charlas, colaborando en un programa de radio o, incluso, en tareas de carácter solidario como Fundación Ochotumbao […] Esto no te reporta dinero, pero sí una satisfacción enorme”.

Ramón Arroyo

Con alma de youtuber, comparte historias de superación

La soltura de Arroyo a la hora de hablar públicamente no pasa inadvertida y él mismo lo reconoce: “donde de verdad disfruto es en la comunicación”. Tras jurar no volver a ponerse una corbata y abandonar su vida de economista, el triatleta ha aprendido con desparpajo a desenvolverse en las entrevistas. Sin embargo, ahora es él quién pregunta y no quién responde.

Fue el mismo Alfredo Menéndez, director de Gente despierta de RNE, quien le propuso la idea de elaborar un programa en el que contar historias de superación relacionadas con el deporte y con la vida.

Su espacio, Rendirse no es una opción, emitido la noche del miércoles al jueves comienza ya su segunda temporada. Este proyecto le ha permitido a Arroyo vivir “una experiencia muy chula en la que descubres que detrás de cada casa, cada puerta y ventana hay un IRONMAN. Hay historias impresionantes que merecen ser contadas”.

No nos hemos podido quedar con la duda, ¿qué gran historia ha impresionado a Ramón Arroyo?

Asegurando que es una pregunta muy complicada de responder, el bilbaíno ha señalado la entrevista a Irene Villa.

Pero “hay muchas historias más”. Por ejemplo, ha contado la vida de un chico que tras sufrir un accidente de tráfico convive con el 80% de su cuerpo quemado y desfigurado. “La mezcla de esa inocencia, rabia e ira me impactó y me acuerdo mucho de él”.

Acompañado, siempre mejor

Arroyo asegura que “a la que gente que nos gusta el deporte también nos gusta relacionarnos con los demás, contar nuestras batallitas”. Por eso, admite que “me encanta la grupeta y su cachondeo”.

Quizá es este uno de los motivos por los que ha declarado que su objetivo ahora es “poder salir a entrenar”.

Ramón explica que “al principio mi objetivo era poder estar en la salida de un 10K o una maratón. Después ya me he dado cuenta de que mi objetivo es poder salir a entrenar”.

 ¿Pruebas pendientes para Ramón Arroyo?

Por supuesto, Hawai. No la he hecho todavía”, no duda en responder el triatleta. “Me gusta por la visibilidad y la posibilidad de ser el altavoz para muchas causas. Por supuesto para la mía, la esclerosis múltiple, pero eso ya va en mi ADN, pero si puedo ser solidario con otras causas que no tienen esta capacidad de tener un micro delante, también me gustaría”.

“También quiero hacer Roth evidentemente”. Sin embargo, hay otra prueba que supone una espinita clavada para el deportista: IRONMAN Lanzarote.

Creo que Lanzarote hay que hacerla una vez en la vida. Por motivos de salud: una vez porque tenía la clavícula rota y otra porque estaba mal, solo puede hacer agua y bici”.

No hay duda de las ganas de Ramón Arroyo por seguir, ayudar y visibilizar las dificultades de muchos deportistas. Con los deseos de competir en estas pruebas terminó la interesante entrevista que nos ofreció uno de los más grandes del triatlón.

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