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¿Sabes qué son las extrasístoles del deportista?

¿Sabes qué son las extrasístoles del deportista?

Los latidos cardiacos van siguiendo una secuencia regular, de forma que la distancia entre un latido y el siguiente es aproximadamente la misma. Pero, ocasionalmente, puede aparecer un latido "extra", que se anticipa al siguiente latido normal, generado desde un punto del corazón diferente al que genera el ritmo cardiaco normal y produce una alteración del mismo. Para objetivarlas y establecer el diagnóstico, hay que hacer un electrocardiograma. La extrasístole aparecerá como una onda anticipada, de diferente morfología al resto de ondas normales que constituyen el ritmo cardiaco.  A veces es necesario realizar un registro electrocardiográfico de 24 horas para hacer el diagnóstico dado que el electrocardiograma solo registra unos segundos del ritmo cardiaco, con lo cual es muy probable que no pillemos ninguna extrasístole. Para aumentar la probabilidad de detectarlas , hay que realizar registros más largos.

Comúnmente se conocen con el nombre de extrasístoles (del griego, latido extra) aunque también se denominan latidos anticipados o contracciones ventriculares prematuras porqué son exactamente esto, latidos que se anticipan al siguiente latido del ritmo cardiaco normal. Constituyen uno de los motivos de consulta al cardiólogo más frecuentes de individuos jóvenes y sanos, tanto deportistas como individuos sedentarios.

En condiciones normales y de reposo, el ritmo cardiaco no es percibido por el ser humano, es decir, no percibimos el latir de nuestro corazón aunque obviamente , este es incesante. No obstante, en situaciones de esfuerzo físico, ansiedad o cuando se producen arritmias o alteraciones del ritmo cardiaco, situaciones en las cuales la frecuencia cardiaca es alta o irregular, si podemos percibir el latido en el pecho. En cardiología, denominamos palpitaciones a todo el compendio de sintomatología que engloba el hecho de notar el latido cardiaco. Pero la mayoría de pacientes con extrasístoles no acuden al médico y dicen “Doctor tengo palpitaciones”, sino que cada uno lo expresa a su manera. Las frases más habituales son: "Noto que el corazón me da un vuelco", "el corazón se me viene a la boca", "parece que se para", "como un calambre", “como un latido fuerte en el cuello”, “un vacío en el pecho”, etc. La percepción humana es algo muy subjetivo y variable entre individuos. Un fenómeno como la presencia de extrasístoles, que podríamos considerar normal, por su elevada frecuencia e inocuidad, es percibido por unas personas como algo insoportable y les genera mucha ansiedad y en cambio otras ni siquiera las perciben. Los afortunados que no los perciben viven ignorantes de su existencia, pero los que las notan pueden llegar a tener auténticos problemas de ansiedad pensando que tienen algo grave y empiezan un peregrinaje por diferentes consultas cardiológicas en busca de alguien que les solucione un problema para el que hoy la medicina no tiene solución ni tampoco la requiere.

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Las extrasístoles es un mundo desconocido para la cardiología. No se sabe con exactitud porqué se producen, porqué aparecen por temporadas, porqué unas personas las notan y otras no, pero lo que si se sabe es que son absolutamente benignas, que las personas que las padecen, si no tienen ninguna enfermedad cardiaca asociada, no tienen más riesgo de arritmias graves ni de muerte súbita que el resto de las personas. También se conocen factores que aumentan la incidencia de extrasístoles en individuos predispuestos, como son el alcohol, el tabaco, las drogas (sobretodo la cocaína y anfetaminas) y todas las sustancias estimulantes “permitidas” como la cafeína, taurina, teína, que se encuentran en numerosas refrescos y bebidas cotidianas y para deportistas como el café, la cola, bebidas de tipo red-bull, etc.  En este sentido, los geles de cafeína, que se consumen sin discreción en muchas competiciones, son una auténtica bomba de relojería para todos aquellos que tengan extrasístoles dado que tienen una concentración alta de cafeína y, si le sumamos el estrés de la competición, el ritmo cardiaco puede convertirse en un festival extrasistólico. La ansiedad, el estrés y las preocupaciones son también  factores que las agravan.

Cuando una persona, ya sea deportista o no,  acude a la consulta quejándose de síntomas atribuibles a las extrasístoles lo que hacemos los cardiólogos es comprobar que no exista ninguna enfermedad cardiaca de base. Para ello, realizamos primero un historial clínico dirigido mediante interrogatorio del paciente a cerca de la presencia de trastornos de ansiedad, del consumo de café, tabaco, alcohol, estimulantes y drogas y de antecedentes familiares de problemas cardiacos. Seguidamente se realiza una exploración cardiovascular mediante la toma de la tensión arterial y auscultación cardiaca. Finalmente realizamos las exploraciones complementarias que permitirán objetivar las extrasístoles y descartar cardiopatía de base. Con un electrocardiograma y un registro holter, confirmaremos que se trata de extrasístoles y con un ecocardiograma descartaremos cardiopatía estructural. En algunos casos se realiza también una prueba de esfuerzo. Habitualmente las extrasístoles se producen en situación de reposo y desaparecen con el esfuerzo. De hecho, la sintomatología acostumbra a ser siempre en reposo.  Si todas estas pruebas son normales y se confirma la presencia de extrasístoles, el paciente no precisa de ningún tipo de tratamiento. Basta con una explicación sobre la falta de importancia de las mismas y unos consejos para minimizarlas como evitar el alcohol, tabaco, excitantes, comidas copiosas. Existen tratamientos farmacológicos sintomáticos que pueden reducir el número de extrasístoles pero no son muy recomendables porqué tienen muchos efectos secundarios y acaba siendo peor el remedio que la “enfermedad”. Recordemos que las extrasístoles ni siquiera son una enfermedad dado que son muy frecuentes, acontecen en individuos sanos y no entrañan ningún riesgo. Los fármacos que se utilizan reducen la frecuencia cardiaca y la presión arterial así que pueden provocar mareo y cansancio y en deportistas además disminuyen el rendimiento dado que la medicación impide que la frecuencia cardiaca aumente con el ejercicio. No es necesario restringir la actividad deportiva en pacientes con extrasístoles frecuentes sin cardiopatía de base. Si, por el contrario, el paciente tiene algún tipo de cardiopatía, entonces será esta enfermedad la que deberemos tratar, ya que las extrasístoles pueden ser una consecuencia de la misma. En función de la enfermedad, se restringirá o no la actividad deportiva.

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De forma que si notas "cosas raras" en el pecho lo más probable es que tengas extrasístoles. No obstante, este diagnóstico ha de establecerlo el médico así que debes consultar con él siempre, antes de autodiagnosticarte extrasístoles. En algunos pocos individuos con sintomatología parecida, ésta puede deberse a arritmias y no a extrasístoles. Si finalmente el cardiólogo te confirma que se trata de extrasístoles y que no tienen importancia, ¡¡¡créetelo por favor!!! Muchas veces lo peor de este "problema" es precisamente la importancia que le da el quién las sufre, pero no el médico, de forma que se crea un conflicto entre un paciente preocupado por algo que no merece preocupación alguna y un médico que no lo está, con el consiguiente mal entendimiento entre ambos. Además, el estrés emocional y preocupación son factores que aumentan la presencia de extrasístoles, así que, si las tienes y te preocupas en exceso, entrarás en un círculo vicioso, más preocupación, más extrasístoles.  Si las padeces, tranquilo, es algo normal, aprende a convivir con ellas. Cuanto menos te preocupes y pienses en ellas, menos tendrás y menos las notarás.

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