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No intentes ser el mejor

Si piensas que esto del deporte va de ser el número uno, déjame decirte que estás equivocado. Y es que la cosa trata de ser mejor, que no es lo mismo que ser el mejor.

Ser mejor vs ser el mejor

Parece similares, pero no tiene nada que ver. Está claro que todos, a todos los niveles de nuestra vida, intentamos ser mejores. Todos queremos mejorar. Pero déjame decirte algo: no intentes ser el mejor, pero intenta ser mejor.

Si esto lo llevamos al deporte, ya sea natación, ciclismo, running o triatlón, todos queremos mejorar. Desde que empezamos, y no es más que un hobby, hasta que te nos lo vamos tomando mucho más en serio y dedicando más horas.

Cuando llevas diez años practicando triatlón, quieres tener tiempos mejores o, al menos, la sensación de ser mejor. Para ello inviertes tres cosas: esfuerzo, tiempo y dinero.

Esfuerzo porque te enfrentas a entrenamientos más duros y series más exigentes. Tiempo porque ya no te sirve con corres dos días a la semana media horita, ahora quieres sacar doce horas semanales y tres días de cada disciplina. Y dinero porque quieres el mejor material, quieres un fisio y quieres un nutricionista.

Querer ser mejor es lícito

Pretender superarnos a nosotros mismos es algo totalmente sano. El problema llega cuando queremos "ser el mejor". Y no hablo de Javi Gómez Noya o Jan Frodeno. Hablo de esos pensamientos de "en la próxima carrera le quiero ganar a X" o "quiero hacer el puesto Y".

¿Por qué no quiero que seáis los mejores? Porque, a nivel emocional, es mucho mejor "ser mejor" que "ser el mejor".

Demuestra que somos capaces

Si intentas ser mejor, intentas demostrar que eres capaz. Por ejemplo: el 24 de septiembre hice la media de Ibiza tras una mala racha. Hago 1:52 y me lo paso como un crío pequeño. Un mes después hago 1:45 en Valencia.

Me he demostrado a mí mismo que puede volver a intentar correr rápido. Obviamente, por el camino hay que hacer muchas cosas, pero invita a enfrentarse a ellas.

Orca
Foto: Orca

En cambio, el planteamiento contrario me podría haber llevado a pensar que fue un tiempo lento, que terminé el 3.000, que hay 2.900 personas mejores que yo, que tengo que correr mucho más rápido...

Nos comparamos con nosotros mismo

Querer ser el mejor lleva a la frustración. Porque estamos constantemente comparándonos con otros y otros pueden tener otras condiciones físicas, personales o laborales, que hacen que puedan hacer 1:20 fácil y tú 1:45 echando el hígado.

Si te comparas con ellos, estarás constantemente frustrado, con ansiedad y no disfrutarás el camino. Ya sabéis que, en deporte, lo importante es disfrutar del camino, de la preparación.

Comparándonos con nosotros mismos, no vamos a depender de terceras personas, no habrá frustración ni ansiedad.

Tienes satisfacciones parciales en todo momento

Quere ser mejor tienes satisfacciones parciales en todo momento. Un entrenamiento de series, un miércoles a las nueve de la noche, puede hacer que te vayas a casa más feliz que una perdiz porque sólo te estás comparando contigo mismo y es tu sensación.

Si queremos ser el mejor, la satisfacción sólo la tenemos en competición, porque es cuándo te puedes comparar, no lo tienes en tu día a día.

Nos da permiso para equivocarnos.

El entrenamiento son pequeños éxitos o peldaños que te llevan a una gran satisfacción, pero no de manera irregular, habrá días mejores y días peores. Tratando de ser el mejor, la presión no deja margen para el error.

Ahora que sabes esto, ¿quieres ser el mejor o quieres ser mejor?

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