El trabajo duro está bien... pero no es suficiente
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El trabajo duro está bien... pero no es suficiente

Tu primera reacción al leer el titular puede ser de sorpresa o estés cariacontecido ante esta afirmación. Pero efectivamente. El trabajo duro puede no ser suficiente para lograr tus propósitos, en cuanto al terreno deportivo. Centenares son los artículos, vídeo, libros o cualquier elemento audiovisual en el que cualquier persona, que se erige como gurú del deporte y de la vida sana, te lanza un mensaje simple como: "trabaja duro y conseguirás todas tus metas" o "esfuérzate y se te abrirán todas las puertas".

Ojo. No queremos decir con esto que el esfuerzo y el sacrificio no sirven para nada, solo que no puedes basar tus éxitos solamente en esa parte. Un alto nivel de exigencia en tu trabajo y de esfuerzo sí que va a conseguir la mejor versión de ti mismo, pero tu mejor versión tiene que competir con las mejores versiones del resto de personas que están en tu entorno. Ya sea en el trabajo o en el deporte, por ejemplo.

Por lo tanto, el concepto de trabajar duro es algo más personal que un elemento diferenciador que marque tu superioridad ante el resto. Para clarificar conceptos, tomemos como ejemplo la idea de la práctica deliberada, teoría formulada por el psicólogo sueco Anders Ericsson.

En ella, se explica que una persona posee diferencias cualitativas de ejecución, que le hacen tener el rango de experto, ya que es la consecuencia de realizar un esfuerzo deliberado durante un período de tiempo más o menos largo. Ese tiempo serían unas 10.000 horas, debido a que la teoría de Ericsson tomó ese tiempo como referencia. ¿La práctica constante de un tipo de ejercicio es fundamental para la mejoría? Obvio. ¿Esto explica la diferencia de rendimiento entre dos sujetos?

En la élite no "sirve" trabajar duro

Según un estudio elaborado en 2014 recalcaban que la práctica deliberada de un tipo de ejercicio explicaba un cierto porcentaje de progresión en el rendimiento. Eran datos significativos, sobre todo en habilidades relacionadas con los juegos (24% de mejoría), la música (23%) o deportes (20%). En cambio, el trabajo duro en ámbitos como la educación y los negocios el porcentaje es mínimamente importante, con un 5% y 1%, respectivamente.

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Foto: Canva

Dentro del 20% que la práctica deliberada mejora tus cualidades deportivas, siempre se está hablando de deporte a nivel aficionado. Si entramos en lo que la práctica constante supone en el deporte de élite, el trabajo duro solo aporta un 1% de ventaja. Como su propio nombre indica, es la élite. Todos los deportistas son excelentes profesionales que se dedican horas y horas a prepararse física y mentalmente ante nuevos retos.

Perdón por la reiteración, pero los datos de los estudios y las investigaciones no están calificando el esfuerzo como algo inservible. Es más, si no existe un trabajo previo y un esfuerzo, seguro que no se van a conseguir resultados. Con el sacrificio, hay alguna posibilidad de alcanzar tus objetivos. El problema es más bien mental. La mayoría de deportistas no conciben la idea de fracasar o perder si han llevado sus capacidades a cualquier límite conocido o por conocer.

La meritocracia: esa gran mentira

La complejidad del éxito y su explicación puede caer en la reducción de que el ganador ha trabajado más duro que el segundo. Factores como la suerte, la inteligencia de saber interpretar todas las circunstancias que envuelven a una competición, el talento y un largo etcétera, componen una larga lista de factores que, combinados al esfuerzo diario de los meses previos de entrenamiento, dan como resultado la victoria.

Quizás la importancia que se otorga al trabajo es porque es el único factor que puede estar bajo un control total del deportista. La persona desconoce cómo y cuánto se emplean el resto de competidores. Sin embargo, el deportista X sabe a la perfección todos los entrenamientos y sacrificios realizados que le han aupado a estar en esa posición.

La sociología también ha ayudado a la extensión de la idea generalizada sobre que una ardua labor traerá beneficios. Las historias de superación han servido como fuente de motivación, llevando como título de esas anécdotas con "querer es poder" y demás frases sinónimas. Aunque este mensaje está siendo contraproducente, más aún en la actualidad donde la ansiedad y el estrés son la pandemia del siglo XXI. Gente que trabaja igual de duro, o incluso más, que los triunfadores, hace llevarles a la idea de que no están esforzándose lo suficiente, despreciando el resto de factores.

Super League Triathlon Championship Series 2022
Foto: Super League Triathlon

Entonces, ¿qué determina el éxito?

¿Tienes que trabajar duro? Por supuesto. ¿Debemos intentar mejorar nuestras capacidades para alcanzar la mejor versión de nosotros mismos? Claro que sí. Pero ¿cuál es la línea que marca la diferencia entre el triunfo y la no consecución de los objetivos. La mayoría de la gente trabaja de manera exigente, especialmente si el deporte es su principal pasión en la vida. Así que cuando se trata de trabajo duro, ten en mente:

  1. El trabajo duro te hace entrar en la élite de cualquier ámbito de la vida. Te ofrece la oportunidad, solo la oportunidad, de conseguir aquello que deseas. Sin embargo, no es la razón para explicar la diferencia entre el rendimiento de dos personas.
  2. Deja de querer justificar el éxito del triunfador y el fracaso del derrotado. En medio del desorden propio de la vida, más aún cuando estamos hablando de deporte, hay diversos factores que influyen a la hora de entender los resultados. No es necesario valorar un esfuerzo, mientras minimizas el trabajo de aquellos que han salido derrotados.

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