Qué le falta a la triarmada femenina para rendir al nivel de la masculina
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Qué le falta a la triarmada femenina para rendir al nivel de la masculina

"España es la Kenia del atletismo", sentenciaba el año pasado David Castro en una entrevista publicada por El Mundo. Nadie puede poner en duda que la triarmada es un referente mundial en el triatlón. En los últimos diez años, siete cetros mundiales han ido a parar a sus manos: cinco para Javier Gómez Noya y dos para Mario Mola.

Desde 2014 no se conoce un campeón del mundo que no sea español. Entre 2015, 2016 y 2017 los españoles han logrado seis medallas mundialistas y han estado trece veces entre los cinco primeros clasificados del campeonato del mundo ITU. De todas las pruebas disputadas desde entonces, hasta en 32 ocasiones se ha visto a uno de los nuestros en el podio de una serie mundial.

Sin embargo, el renombre de los chicos no se ha visto refrendado por éxitos de igual calibre entre las féminas. En este tiempo el mejor resultado es un cuarto puesto de Carolina Routier en Edmonton 2015. A partir de ahí, en ausencia de más TOP10, los TOP20 no llegan a la veintena.

En el ranking final de las WTS el panorama ha sido más o menos similar: la propia Carolina Routier finalizó vigésimo séptima en 2016. Un año después, en 2017, trigésimo tercera, el mismo puesto que Ainhoa Murua ocupó en 2015.

¿Qué ocurre entonces? ¿Cuáles son las razones para que exista esta diferencia entre chicos y chicas en nuestro deporte?

"España no fomenta especialmente el deporte de alto rendimiento", denuncia nuestro colaborador Ander Pérez. Su experiencia personal como entrenador de alto rendimiento lo evidencia: "Entrenamos en primavera y verano con la selección australiana y hay chavales, prácticamente del nivel de los míos, que están becados o tienen ayudas por parte del gobierno de Australia".

"Aquí en España para ser profesional o eres muy bueno o te lo ganas a pulso", manifiesta el vasco, recordando unas palabras de Sara Loehr, que en 2015 decidió centrarse única y exclusivamente en el triatlón: "Los ingresos que tengo son de algún patrocinador y de lo que gano en las carreras" dijo la catalana en su momento.

El factor económico

Paloma del Río, periodista de Televisión Española y quien en alguna ocasión ha tomado el testigo de Virtudes Fernandez en la locución de las Series Mundiales en Teledeporte, ahonda en esta problemática. "A mí lo que me parece milagroso es que con la partida económica que se destina, proporcionalmente, estemos consiguiendo resultados brillantísimos".

Como muestra un botón: En este ciclo olímpico Gran Bretaña va a destinar un total de 9.6 millones de euros al triatlón. Francia, Alemania, Italia o Suiza destinan también más recursos que España al deporte de élite.

No obstante dentro de nuestro territorio también hay diferencias. "En Valencia, por ejemplo, entrenadores que tengan atletas de nivel internacional cobran hasta 8.000 euros de ayuda de la Comunidad" apunta Ander Pérez. "Los atletas pueden llegar a ingresar más de 20.000 euros en becas, cosas que, aquí en Euskadi, son impensables".

No todo es negativo. La propia Paloma del Río alaba la ímprova labor de las distintas federaciones para conseguir patrocinadores, recursos y fondos que destinar a las jóvenes promesas. Aunque no es suficiente. "El dinero que llega a través de los presupuestos generales del estado es el que reparte el Consejo Superior de Deportes y ahí ya te tienes que amoldar", matiza.

Cómo lo ven desde la Federación Española

La FETRI es la responsable de repartir esas partidas económicas de la manera más eficiente posible, yendo gran parte a la tecnificación deportiva, el conjunto de programas que, promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a través del CSD, trata de detectar el talento entre los jóvenes deportistas y desarrollarlo hasta su incorporación al Alto Rendimiento.

En 2015, según los propios datos del Ministerio, 43 triatletas se beneficiarion de estos programas: 24 chicos y 19 chicas.

"Javier Gómez Noya es el último triatleta español que ha salido de algo al azar", afirma Iñaki Arenal, Director Técnico de la Federación Española. "Todos los demás vienen de un programa de tecnificación deportiva".

"Cada año se llevan a cabo tomas de tiempo por donde pasan más de seiscientos deportistas. A eso siguen procesos de concentración donde se detectan posibilidades en algunos para llegar al alto nivel". De ese trabajo el máximo exponente lo compone la generación formada por Mario Mola, aunque "un poco de refilón", Fernando Alarza, Vicente Hernández, Uxío Abuín y David  Castro.

¿Y por qué en las féminas no se llega al mismo nivel? "Es muy difícil llegar a los resultados masculinos", afirma un Arenal consciente de la alineación de planetas que ha supuesto contar con figuras como la de Javi, Mario o Fernando en una misma generación. "Ellos tienen mucha calidad", afirma, "pero las chicas están desarrollando también un trabajo que les está permitiendo estar en pruebas de alto nivel".

No obstante, "falta el salto de calidad para estar en los primeros puestos de las Series Mundiales".

Falta de participación femenina

Ese punch que lleve a las nuestras a los primeros puestos a nivel internacional podría venir por un incremento de la participación femenina. "En Euskadi por cada cada chica que practica triatlón hay ocho chicos", comenta Ander Pérez.

En el año 2016 en España, según los datos del Anuario de Estadísticas Deportivas publicado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se registraron un total de 29.739 licencias en triatlón. De ellas, solo el 16% eran de chicas -5.016 frente a 24.723-.

"Hay que ponerse las pilas en potenciar el triatlón femenino", comenta Paloma del Río, que propone hacer más atractiva la competición. "Cuanta más cantidad de chicas inscritas, mejor. A medida que hay más cantidad de participantes las posibilidades de sacar gente de buen nivel son mayores".

Una posible solución pasa por incentivar los premios deportivos. "La gente se apunta si se pone el cebro de una buena recompensa económica en los primeros puestos".

El futuro es positivo

Si de algo hay que alegrarse es de que nuestras juniors dan motivos para la esperanza: a Inés Santiago, en la Gran Final Junior de Cozumel en 2016, la coreana Hye Rim Jeong le arrebató el bronce por un sólo segundo. Ese mismo año Cecilia Santamaría fue quinta, al igual que lo había sido Miriam Casillas en 2015 en la Gran Final Sub 23 de Chicago. Con 24 años recién cumplidos Camila Alonso se llevaba hace unos días la Copa de Europa de Melilla.

"En chicas veo un relevo que puede mejorar lo que hay ahora, el nivel podría subir un poquito de aquí a cinco o seis años", afirma Ander Pérez.

Uno de los pilares sobre los que se sustenta este futuro son los relevos mixtos. Tokio, en 2020, será testigo de la primera incursión de la prueba de relevos mixtos en unos Juegos Olímpicos. España ya cuenta con dos campeonatos del mundo en junior y en Sub 23, pero en élite el mejor resultado ha sido un sexto puesto.

El año pasado, en el Campeonato del Mundo disputado en la localidad alemana de Hamburgo, la selección consiguió el duodécimo puesto. Para Tokio "el objetivo, hasta ahora, va ser estar entre los ocho primeros", afirma Arenal.

"España lo tiene bastante complicado, porque está muy condicionado al no tener dos chicas realmente fuertes para ese relevo", considera Ander Pérez.

Para Paloma del Río, hay que tratar de equilibrar. "A lo mejor hay otros países que tienen muy buenas chicas y peores los chicos, y viceversa". Ese trabajo corresponde a la FETRI. "Vamos a tratar de, en todas las competiciones, favorecer la participación femenina", afirma Iñaki Arenal. 

"De cara al futuro, las concentraciones que se van a realizar a través del programa de tecnificación deportiva, van a ir bastante enfocadas a determinar las calidades en las diferentes distancias propias de un relevo mixto", concluye el Director Técnico de la federación.

El próximo 7 de junio, en el marco de las Series Mundiales de Leeds tendrá lugar la primera prueba clasificatoria de relevos mixtos para los próximos Juego Olímpicos. El proceso de clasificación se estira hasta marzo de 2020, así que aún queda mucho por ver y todo por decidir.

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