Saltar al contenido

2 de noviembre de 2026

Actualidad

El secreto tras la sauna post Kona de Kristian Blummenfelt

El secreto tras la sauna post Kona de Kristian Blummenfelt

Kristian Blummenfelt volvió a la sauna la semana pasada, días después de competir en el calor y la humedad del Campeonato del Mundo de IRONMAN en Hawái. La foto, tomada en Bergen, su ciudad natal, desconcertó incluso a otra profesional, Laura Philipp. La pregunta es si el calor tiene sentido como herramienta de recuperación y de preparación.

«¿Recuperación de Kona en la sauna?», comentó la alemana, seguido de una fila de emojis de confusión. La extrañeza tiene lógica. Después de una carrera en la que el cuerpo ha soportado un fuerte estrés térmico, entrar en una cabina de calor parece lo último que apetece.

Lo que sugiere la evidencia sobre el calor

Hay datos en otra dirección. Un pequeño estudio de 2007 con seis corredores varones de competición observó que, tras tres semanas de baños de sauna después del ejercicio, aumentaron un 32 % su tiempo hasta el agotamiento. El volumen de plasma subió un 7,1 %, algo que puede ayudar al cuerpo a regular la temperatura durante el esfuerzo.

Otra línea de investigación estudia la aclimatación al calor, el proceso por el que el cuerpo se adapta a ejercitarse con temperaturas altas. Trabajos con mujeres deportistas han recogido mejoras en la tolerancia al calor, con temperaturas centrales y cutáneas más bajas. Son estudios sobre adaptación, no sobre recuperación, y no son lo mismo.

Preparar el calor de la próxima carrera

Eddy Fogg, experto en terapia de contraste y cofundador de TEMZ Floating Saunas, defiende ese uso previo. «Las sesiones regulares y bien planificadas antes de competir pueden ayudar a aclimatar el cuerpo al calor», explica. Con la exposición repetida, según Fogg, el organismo empieza a sudar antes, enfría mejor y amplía el volumen de plasma.

Fogg añade que la adaptación también reduce la frecuencia cardiaca y el esfuerzo percibido en ambientes calurosos, y mejora la tolerancia al calor. «En esencia, estás enseñando a tu cuerpo a gestionar mejor el calor antes del día de la carrera», resume. Ahora bien, esa adaptación exige un programa planificado de exposiciones repetidas, no una sesión suelta.

Cuánto tiempo y a qué temperatura

Las saunas finlandesas tradicionales trabajan entre 70 y 90 grados. Fogg recomienda como punto de partida a quien empiece sesiones de 10 a 15 minutos, dos o tres veces por semana, con aumentos graduales según la tolerancia, la carga de entrenamiento y los objetivos.

Las de infrarrojos calientan el cuerpo directamente y funcionan con temperaturas de entre 40 y 60 grados. Eso no implica sesiones más largas: la duración depende de la tolerancia de cada persona. Fogg insiste en hidratarse, reponer electrolitos si hace falta y salir de inmediato ante mareos, náuseas o malestar.

Después de Hawái, mejor esperar

Con todo, Fogg no avala la sauna inmediata tras una carrera como la de Hawái. «La prioridad inmediata es enfriarse, rehidratarse, reponer electrolitos e hidratos de carbono y descansar», afirma. Añadir más calor demasiado pronto, advierte, puede aumentar la carga cardiovascular y el riesgo de deshidratación.

La recomendación de TEMZ, la empresa de Fogg, es esperar al día siguiente para una sesión suave, que ayude a relajarse y a acelerar la recuperación. Y añade: «La sauna debe complementar el buen sueño, la nutrición y la hidratación, nunca sustituirlos». Hay que valorar cómo se encuentra el deportista y cuánto se ha rehidratado.

Una costumbre nórdica

En Noruega, donde bañarse en sauna es una tradición popular, la escena de Blummenfelt resulta menos extraña. La alternancia entre calor y frío, conocida como terapia de contraste, suele incluir un chapuzón en un lago, el mar o un fiordo. Si el noruego se dio ese baño tras la sauna, no se sabe.

La newsletter de Planeta Triatlón

Entrenamiento, material y actualidad del triatlón. Un correo, sin ruido.