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2 de noviembre de 2026

Entrenamientos

Entrenar por sensaciones: primero calibra, luego suelta el reloj

Entrenar por sensaciones: primero calibra, luego suelta el reloj

Hayden Wilde ganó el Mundial de IRONMAN 70.3 de Niza sin consultar el ritmo de carrera. No fue una decisión táctica: perdió el reloj al salir de la segunda transición y tuvo que disputar la media maratón guiándose por las sensaciones. Acabó primero, solo 18 segundos por delante de Kristian Blummenfelt.

La anécdota tiene interés para cualquier triatleta que revise el reloj cada pocos segundos. Los datos ayudan a ejecutar un entrenamiento, medir los progresos y controlar la intensidad. Pero hay situaciones en las que el ritmo de la pantalla deja de ser una buena referencia. Saber interpretar el esfuerzo permite reaccionar.

Entrenar por sensaciones: primero calibra, luego suelta el reloj

Aprender a relacionar ritmos y esfuerzo

El entrenador de triatlón Nigel Gray, responsable de NRG Performance Training en Toronto, propone aprovechar algunas sesiones de invierno para desarrollar esa capacidad. «La mayoría de los deportistas calcula mal su esfuerzo», señala. Por eso recomienda aprender primero a relacionar lo que se siente durante el ejercicio con lo que registran los dispositivos.

La forma de hacerlo es sencilla. Durante un entrenamiento habitual, se mantiene la referencia de ritmo, frecuencia cardiaca o potencia, pero se reduce la frecuencia con la que se consulta. Antes de mirar, el deportista intenta estimar si está por encima, por debajo o dentro de la intensidad prevista.

Después compara su impresión con el dato. Ese contraste permite identificar errores: una carrera que parece suave pero está saliendo demasiado rápida, o una serie de bicicleta que se percibe muy exigente y registra menos vatios de los esperados. No hace falta acertar al segundo; interesa reconocer la intensidad con cierta consistencia.

Una manera de practicarlo es mantener un tramo continuo a intensidad conocida sin mirar la pantalla y comprobar el resultado al terminar. En sesiones posteriores puede repetirse el ejercicio con distintas intensidades. Se trata de incorporar esa comprobación al entrenamiento que ya está programado, sin añadir carga innecesaria.

Entrenar por sensaciones: primero calibra, luego suelta el reloj

Lo que cambia cuando aparecen el calor y las cuestas

El ritmo no cuenta toda la historia. Correr a cinco minutos por kilómetro en llano y con una temperatura suave puede exigir un esfuerzo muy distinto de hacerlo con calor o en una subida. Si el deportista se empeña en mantener siempre la misma velocidad, la intensidad real puede dispararse.

Gray insiste en la capacidad de autorregularse. Un día de fatiga, un recorrido con cuestas o una jornada ventosa obligan a interpretar las cifras en su contexto. Conocer las sensaciones ayuda a decidir cuándo reducir la marcha, aunque el reloj indique un ritmo inferior al que figuraba en el plan.

Eso tampoco significa que haya que ignorar la potencia o la frecuencia cardiaca. Los vatios permiten cuantificar el trabajo sobre la bicicleta y las pulsaciones aportan información sobre la respuesta del organismo. El esfuerzo percibido añade otra referencia: cómo está viviendo el deportista esa carga en ese momento.

Entrenar por sensaciones: primero calibra, luego suelta el reloj

Hayden Wilde perdió el reloj y ganó el Mundial

Wilde vivió esa situación en Niza, el pasado 12 de septiembre. Al salir de la T2 golpeó accidentalmente su reloj, que probablemente acabó en el puerto. Ya en carrera pidió a Lasse Nygaard Priester que le ayudara a marcar el ritmo. «Llevamos diez minutos corriendo», le respondió el alemán, según contó después Wilde.

La prueba le salió bien, pero no fue un ejercicio de precisión perfecto. El neozelandés admitió que probablemente había corrido demasiado despacio durante los primeros kilómetros. En la parte final tuvo que calcular mentalmente cuánto tiempo podía recortarle Blummenfelt y apretar para defender la ventaja que conservaba.

Los tiempos dan contexto a la escena: Wilde terminó en 3:50:51, con una media maratón de 1:07:21. Blummenfelt llegó 18 segundos después. El ganador pudo resolver la carrera sin reloj, pero tuvo referencias externas, rivales cerca y noticias de las diferencias. No estaba completamente a ciegas.

Entrenar por sensaciones: primero calibra, luego suelta el reloj

Cuándo conviene entrenar sin mirar los datos

La recomendación práctica es elegir bien las sesiones. En un rodaje cómodo, una salida de bicicleta poco exigente o un entrenamiento de natación controlado, se puede trabajar sin consultar continuamente los registros. En una sesión de intervalos precisos, conviene conservar los datos si son necesarios para cumplir el objetivo.

También importa distinguir entre mirar menos el reloj y dejar de registrar. Una cosa es ocultar el ritmo durante un tramo y revisarlo después; otra, salir sin ningún dispositivo. La primera permite contrastar lo que se ha sentido con lo que realmente ha ocurrido, especialmente durante el periodo de aprendizaje.

Y hay días en los que el objetivo puede ser simplemente entrenar sin cifras. Salir a correr por una ruta conocida, nadar sin perseguir un parcial o montar en bicicleta sin comprobar los vatios cada minuto puede resultar agradable. Esa libertad no exige renunciar a los datos en el resto de la semana.

La propuesta de Gray es incorporar esta habilidad al entrenamiento con cierta continuidad. Si el reloj falla en una competición, será útil. Y si funciona, también: el deportista contará con una referencia más para decidir cuánto apretar, cuándo contenerse y cómo adaptar el ritmo a las condiciones reales.

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