Jonathan Brownlee: «ese día en Londres cambió el deporte para siempre»
Uno de los triatletas que iba a despedir de una manera emotiva para Alistair Brownlee era su hermano Jonathan Brownlee. Para la historia queda la imagen de ambos llegando a Cozumel, una instantánea que refleja los valores del triatlón y el apoyo de la familia.
El pequeño de los dos, Jonathan, acaba de publicar en su cuenta de Instagram una serie de imágenes con esas fotografías que seguro tienen a buen recaudo para vivirlas una y otra vez: los podios olímpicos en Río y Londres, ese final agónico en México donde Alistair le ayuda, fotos de pequeños en sus inicios en el deporte.
A este carrusel de imágenes viene acompañado por un extenso mensaje en el que Jonathan afirma que se queda corta ya que «podríamos haber escrito un libro. Es imposible resumir la carrera de Alistair Brownlee en tan pocas palabras«, comenzaba el texto.
«Nunca habrá otro triatleta que haya soportado la presión»
El tres veces medallista olímpico recordó los días en que el triatlón era un deporte prácticamente desconocido en el Reino Unido: “cuando empezamos, pocos sabían lo que era el triatlón. Incluso nos preguntaban dónde guardábamos el caballo”. Pero todo eso cambió, y según Jonathan, el momento clave fue Londres 2012.

“Ese día cambió el triatlón para siempre. Nunca habrá otro triatleta que haya soportado la presión que tuvo ‘Al’. Durante meses, le recordaron que tenía que llevar una medalla de vuelta a Yorkshire. Y no solo lo logró, sino que entregó la mejor actuación en la historia del triatlón”, afirmó, destacando cómo esa medalla de oro cambió la trayectoria de ambos.
Sin embargo, para Jonathan, el impacto de su hermano fue mucho más allá de los podios: «no sería ni de cerca el atleta que soy hoy sin él. Alistair creó su propio modelo de entrenamiento, a pesar de que le decían que acabaría quemado. Me mostró de lo que el cuerpo humano es capaz y, lo más importante, cómo mantener la diversión. Me enseñó que un chico flaco de Yorkshire, que comía ‘fish and chips’ y llevaba las piernas sin depilar, podía vencer a todos”.
‘Quien se atreve, gana’
La admiración de Jonathan por Alistair no se limita a sus logros competitivos: «terminó su carrera profesional con resultados que muchos solo pueden soñar. Era imbatible en su día. Su lema, ‘quien se atreve, gana’, lo demostró con su estilo agresivo de competir. Y casi siempre funcionaba. Pero su impacto en el deporte es mucho mayor que los resultados”. Jonathan mencionó la fundación Brownlee, que ha introducido a cerca de 80.000 nuevos triatletas en el deporte, como uno de los legados más importantes de su hermano.

También resaltó la resiliencia inquebrantable de Alistair, relatando anécdotas que hablan de su fortaleza mental y física: «después de romperse el tendón de Aquiles en 2012, pasó una semana cavando un agujero en el jardín para construir la base de una piscina que le ayudara en la rehabilitación. Subió el Kilimanjaro con una bota quirúrgica después de una cirugía de tobillo. En Río compitió con una dolorosa lesión en el tendón de la corva, entrenando todos los días con dolor. Si querías vencer a ‘Al’, tenías que ser físicamente mejor porque él te superaba en sufrimiento”.
Ahora, con su retiro, Jonathan ve un futuro diferente para Alistair, aunque no menos activo: «es hora de que sufra en sus propios términos. Estoy emocionado por la próxima etapa y espero muchas más salidas relajadas en bici y carreras juntos”. Y con un toque de humor, añadió: “aunque ahora tendrá que aceptar que nunca más me dejará atrás en una subida en bici”.