5 señales que indican que estás preparado para un ironman
La decisión de inscribirse a un ironman no es moco de pavo, nada de tomársela a la ligera. No importa qué nivel de estado físico tengas: una vez que te lanzas necesitas altas dosis de compromiso, entrenamiento, preparación y fortaleza mental. La mayoría, habitualmente, empieza calibrando si es posible asumirlo desde el punto de vista físico y en su experiencia como triatleta, pero yo diría que sólo es una parte de la ecuación, que hay más cosas, detalles que nos ayudan a decidir si estamos preparados para afrontarlo:
Estás acostumbrado a manejar tu tiempo
Para preparar un ironman se necesita tener una gran habilidad para gestionar la propia agenda. ¿Eres de los que los lunes por la mañana planifica la semana, y encuentra los huecos para entrenar, o eres metódico y sabes a conciencia cuándo toca cada cosa? Adelante, puedes preparar perfectamente una prueba de larga distancia.
Puede sonar a contradicción eso de que una persona atareada pueda estar preparado para entrenar un ironman, pero lo importante es saber gestionar los huecos libres. Porque tendrás que aprovecharlos para correr, hacer rodillo, ir a nadar.
Te encuentras cómodo diciendo «no»
¿Estás acostumbrado a manejar la presión de negarte a amigos, a clientes, a proveedores, a tu pareja? Pues perfecto, porque significa que no te cuesta nada evitar las distracciones, y a lo largo de la preparación de un ironman vas a tener que decir muchas veces no: negarte a salir de fiesta porque al día siguiente tienes que entrenar tirada larga, ir a una boda justo en una semana de carga fuerte, quedarte dos horas más en el trabajo para rematar un trabajo para un cliente…
Si eres capaz de decir que no en tu día a día, tienes mucho terreno ganado que te permitirá mantener el ironman en el centro de atención.

Tienes una pareja que te apoya
El dicho de «detrás de un gran hombre hay una mujer» se puede extrapolar al triatlón con un «detrás de cada gran triatleta hay una gran pareja». Entrenar entre quince y veinte horas a la semana supone quedarte corto en la dedicación que le prestas a muchas cosas en el entorno familiar: atención de los hijos, tareas del hogar, vida de pareja… Y si tienes una pareja que lo entiende y te apoya, tendrás los primeros cien kilómetros del Ironman hechos.
Sabes manejar los imprevistos
Preparar un ironman es algo que lleva entre seis meses y un año, dependiendo del nivel de cada uno. Es un montón de horas, y probablemente a lo largo del camino van a surgir incidentes: entrenamientos perdidos, lesiones inesperadas y enfermedades, además de ruedas pinchadas, climas desfavorables y fracasos nutricionales (como ese bote de nutella que te mira con ojitos).
Los mejores deportistas saben cómo afrontar estas situaciones con calma, y aprender para futuros imprevistos. Desde el punto de vista emocional, es importante darse cuenta de que fallar un día no supone el fracaso total: los reveses son una parte de la formación de los cuales siempre se puede sacar conclusiones positivas.

Escuchas a tu voz interior
Entender y asumir el plan de entrenamiento para un ironman es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad es entender cómo funcionamos nosotros mismos, lo que supone conocernos tanto física como mentalmente. No todo es sabernos de memoria el ritmo cardiaco, la respiración, la cadencia de pedalada. También se trata de saber cómo gestionamos las emociones, la energía y, sobre todo, nuestro estado de ánimo.
Todos tenemos una pequeña voz en la cabeza, que unas veces nos ayudará y otras nos pondrá trampas en el camino. Él es quien negocia con nosotros mismo cuando no estamos seguros de salir a entrenar, o de coger la bici, o de ponernos a hacer unos abdominales. La clave es no solo escuchar esa voz, es saber convertir sus mensajes en algo positivo para tirar hacia delante.
Lo siento pero lo de no ir a una boda porque tienes que entrenar… Estamos locos o que? Que no somos pros que nos jugamos un título mundial.
Y falta un punto importante en todos estos. Que te sobren 600 euros mínimo.
Pues yo lo he hecho, no fallare a la de un hermano pero un primo amigo etc… por que no? en realidad nadie te va echar de menos cuando lleven unas copas de mas. y el dinero prefiero pagar los 600 que gastarmelos en copas y cigarrillos como hacen muchos. no se trata de pro o amateur si no de pasion