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2 de noviembre de 2026

Entrenamientos

Etiqueta en la piscina: cómo compartir calle y adelantar sin molestar

Etiqueta en la piscina: cómo compartir calle y adelantar sin molestar

Elegir bien la calle, nadar en círculo, apartarte en la pared y no parar a mitad de largo resuelven casi todos los conflictos en una piscina compartida. Son normas no escritas, pero conocerlas evita choques y malas caras cuando empiezas a entrenar natación en invierno, sobre todo si vienes del triatlón y llegas sin experiencia.

Elige la calle sin ego

Al llegar a la piscina, mira qué calles hay y quién nada en cada una. Muchas instalaciones indican al final de cada calle si es lenta, media o rápida. Si no hay carteles, pregunta al socorrista. Cuando hay poca gente, la vista no basta para saber qué ritmo tiene cada calle.

Deja el ego en la taquilla. Nadar en la calle lenta no tiene nada de vergonzoso, y el resto de usuarios agradece que te coloques donde te corresponde en vez de entrar en la media o la rápida para acabar estorbando. Un error de cálculo aquí lo pagan todos los demás.

Piensa también en la sesión del día. Si toca hacer muchas series cortas y rápidas, la calle rápida tiene sentido. Si vas a trabajar patada o estilos más lentos, como braza y espalda, encajas mejor en la media o en la lenta. Y si te equivocas, cambia de calle.

Si frenas a los demás, pasa a una calle más lenta. Si te frenan a ti, sube a la siguiente. Tampoco te fíes de la costumbre: en una piscina nueva los ritmos de cada calle pueden ser distintos, y en la misma piscina cambian de un día a otro según quién aparezca.

Etiqueta en la piscina: cómo compartir calle y adelantar sin molestar

Nada en círculo y apártate en la pared

Los carteles de la calle suelen indicar también el sentido de la marcha: por un lado de la corchera a la ida y por el centro a la vuelta, o al revés. Si no figura, pregunta al socorrista qué recomienda. Conviene nadar en círculo aunque estés solo en la calle.

Así, quien llegue después no tendrá que pararte a mitad de largo para pedirte que empieces a circular. Es un gesto pequeño que ahorra una situación incómoda a los dos y deja la calle preparada para compartirla desde el primer momento, sin avisos ni explicaciones.

Si compartes calle, colócate en una esquina cada vez que pares a descansar en la pared. Pocas cosas molestan más que llegar al muro, levantar la vista para hacer el viraje y encontrarte un cuerpo en medio. Quien bloquea la pared le quita a los demás el impulso.

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Cómo dejarte adelantar

Antes o después, alguien de tu calle será más rápido y te alcanzará. Muchos principiantes reaccionan parando y quedándose flotando en mitad del largo cuando notan a otra persona cerca. Piensan que así el adelantamiento será más rápido, pero lo habitual es lo contrario.

No lo hagas. Lo más probable es que el adelantamiento dure más y que rompas el ritmo del otro más que si sigues hasta la pared. Nadie espera que te detengas del todo en medio de un largo. Si lo haces, creas confusión en el mejor de los casos y una colisión en el peor.

Lo correcto es terminar el largo, esperar en la pared apartándote a un lado, dejar pasar a la otra persona y continuar detrás. También puede ocurrir que te adelante a mitad de piscina. En ese caso, pégate a la corchera, sigue nadando y deja que pase.

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Si eres tú quien va más rápido

Ser el más rápido de la calle no da trato especial. Si los demás no te dejan pasar como deberían, ajusta tú el entrenamiento. Sal de la pared de forma calculada para tener el máximo margen antes de alcanzar a quien nada delante, y así evitar adelantamientos forzados.

Por ejemplo, en series de 400 metros con una sola persona mucho más lenta en la calle, sal solo unos segundos antes de que llegue a la misma pared. Así tendrás un largo completo de ventaja que recuperar antes de darle alcance, y nadie tendrá que apartarse a mitad de camino.

Con más gente en la calle, coordinarlo se complica. Habrá días de máxima afluencia en los que tengas que cambiar la sesión, porque a veces incluso las series de 100 metros resultan demasiado largas y acabas alcanzando a los lentos. Pasar a series de 25 o 50 metros te da espacio para completar el trabajo.

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Salidas y estilos: lo que no se hace en calle compartida

Aunque prepares una competición de natación máster, el horario de nado libre no sirve para practicar la salida con zambullida. Si tienes la calle para ti solo, puede valer, siempre que el socorrista lo permita. En una calle compartida no es seguro tirarse de cabeza.

Aunque tus compañeros te den permiso, mira bien alrededor en cada salto. No te tires si los demás no han pasado de la mitad del largo, y lo ideal es que nadie nade hacia ti. Con otras personas en la calle, lo más seguro es empujarte desde la pared.

En espalda, nada lo más recto posible. En el techo casi siempre hay algo que sirve de guía de pared a pared: una línea pintada para ello, una tubería, las losetas. Si no hay nada, por ejemplo en una piscina descubierta, mantente cerca de la corchera y dale un toque con cada brazada.

La mariposa conviene dejarla para cuando nadas solo. Ocupa casi todo el ancho de la calle y, como en la espalda, invade el espacio ajeno. Puedes preguntar a tus compañeros si les parece bien, pero lo prudente es reservarla para las sesiones en las que tengas calle libre.

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